Dominique A termina su gira en Madrid

Lugar: Sala Arena, Madrid.

Fecha: 24 de enero de 2013

Dominique A no tiene parangón -ni aquí ni en la China popular- y es un músico total, un cantante que toca casi todos los palos y siempre sale airoso, además de ser divertido y gracioso, practicando coreografías con movimientos de pulpo y enseñándonos a cantar “hasta que el cuerpo aguante” a grito pelado.

Muy cercana me pareció la presentación de su disco Vers les lueurs en una céntrica sala madrileña (¿Arena?, ¿Marco Aldani? ¿Antigua Heineken?, llámenla como quieran).

Tras un Benjamin Schoos que abrió el apetito y del que no pudimos disfrutar por el tema de horarios, salió el francés a la palestra. El recital, de hora y cuarenta minutos de duración, estuvo dedicado a Vers les luers, pero hubo hueco para muchísimas otras canciones de la dilatada carrera de A.

Mis recuerdos sonoros me llevan a una Parfois j’entends des cris mucho más desnuda y menos arreglada que la que conocemos del disco. No es extraño que los temas más producidos sonaran mucho más desgarradores –mejor-; y es que la banda supo dar la talla: cuatro miembros se hacían responsables de batería, guitarra, bajo, teclados, sintetizadores y programaciones.

Para piezas como L’horizon, larga y oscura, la sencillez de los instrumentos resultó clave. Otras joyas tendentes a la preciosidad, como Les hauts quartiers, de su disco A L´arrivée, pusieron un toque más cercano a la chançon française tipo Moustaki-Brassens.

Le sens sonó con sus sintetizadores y golpes, marcando un ritmo ochentero y trasnochado, pero también actual, simple pero sofisticado. Le convoi hizo volver la vista al último disco firmado por A, que sólo había practicado en territorio nacional en la pasada edición del Primavera Sound y que, tal vez por eso, ha tenido ahora doce oportunidades en los últimos catorce días: Madrid era el final de una gira por todo el territorio nacional.

Contre un arbre es otra gema de Vers les leures, cuyas canciones aparecían con la portada del disco de fondo en una gran pantalla. Con Le bruit blanc de l´été recordé que Dominique A y Franco Battiato viven en un lugar del que Corcobado es vecino; ritmos oscuros pero esperanzadores, algo que fue magnético en mi momento favorito del concierto: Le courage des oiseaux, canción de base rítmica sólida, animada y rotunda.

Otras como Pour la peau y la reciente Close west hacían avanzar una velada con encanto que llegaba poco a poco al final. Rendez-nous la lumière puso el broche, aparte de la desnuda Antonia, que sonó fabulosa, y un Empty white blues fulminante y sublime. Después de esto no hizo falta nada más.

  • El video de “Immortels” es muy bueno.