De lunes en el Nasti con Brothertiger y Teen Daze

TEEN DAZE

Foto: Juan Carlos Muñoz

Cada vez me gusta más ir a conciertos en el Nasti; recordar noches de baile sentados tranquilamente tomando algo y cenar una ginebra con tónica. Bien es verdad que mi triada de conciertos de la antigua sala Maravillas está ocupada, en la cúspide, por uno de los dos conciertos que ofrecieron los Wave Pictures hace un año, seguido del primero de los de los finlandeses Rubik en Madrid (dentro del Primavera Club 2010) y por el de Guadalupe Plata (también dentro de esta edición de invierno del Primavera Sound ).

 

La gira de Brothertiger y Teen Daze la ha organizado On Clash, una promotora recién nacida que pretende acercar la vanguardia electrónica mundial a la escena española; y espacios como este son ideales. Ambos artistas, ayudados de un ordenador, sintetizadores y un órgano al más puro estilo Casiotone (este último sólo en el caso del primero). Esta puesta en escena paradigmática cuyo máximo exponente es, desde mi punto de vista, el inglés James Blake (y en España un buen ejemplo es Bravo Fisher), supone la aceptación de que el músico se encuentra de frente junto al público: lleva preparado los sonidos y sabe en todo momento dónde encajan y cuándo debe lanzarlos.

 

Brothertiger, procedente de Ohio, sorprendió con una propuesta fácil de escuchar y transmitir. Comunica desde el silencio. Gracias a un acompañamiento vocal potente supo presentar e introducir a Teen Daze con dignidad, y salió más que airoso. El estadounidense presentó Golden Years, un profético disco con el que debuta en los “larga duración”. En esta primera visita a nuestro país sonó Lovers, canción que han remezclado Avec Avec, Jesse Ruins y Casa de Mirto. Reflejos de los ochenta, la nueva ola y todo lo posterior al punk, combinado de una forma muy asequible con esos nuevos sonidos que ya todos llaman chillwave. Muy bailables las canciones de Brothertiger, me apetecen.

 

Hay veces en las que encontramos casos como este. Al relatarlo me doy cuenta del valor de las cosas. Voy un lunes a ver a dos artistas jóvenes, de uno de ellos he escuchado poco, del otro nada. El nombre de Teen Daze aparece en grande, pero hay ocasiones en las que el nombre pequeño merece ocupar lo mismo –o más- que el grande. Esta era una oportunidad. Brothertiger me pareció mucho más divertido, a pesar de su cariz un tanto sentimental y muy inocente. Como contaba, el de Ohio acaba de sacar un primer álbum de diez canciones. Para ello ha elegido un título que ya usaron en su día David Bowie y Motörhead: Golden Years. Con estos recuerdos a la edad de oro (la profética, la de TVE en los ochenta y la de Buñuel, por ejemplo), el sello Mush apuesta por esta propuesta un tanto más divulgativa que otras de su corte. Todo esto ocurre tras Point of View y Lovers, un Ep y una recopilación de remixes de un tema muy años ochenta con los que se ha hecho un hueco.

 

Teen Daze salió al escenario con más precisión que ganas, o al menos eso pienso. Se trata de una propuesta mucho más relacionada con la música para ascensores que con el pop cantado. Tras A Silent Planet, su disco del año pasado, Jamison presentó Together b/w Something, una propuesta mucho más electrónica -la parte vocal, como quedó patente en el concierto- se reduce a matices minúsculos. En este espacio podemos escuchar todo lo que propone el canadiense en los últimos Ep´s que ha lanzado al mundo.

 

El recital de Teen Daze fue de menos a más en lo que se refiere a lo sonoro: desde el ambient al baile pasando por suaves destellos de lo-fi. Otra estación fue la de repeticiones, que iban surgiendo tema tras tema, justo antes de empezar con la música disco. Mucho chillwave, ese género que cada vez se asienta más y que, como pudimos observar esa noche, incluye y combina muchísimas vertientes de la electrónica.

 

Una noche de lunes teñida de viernes que nos alegró la semana y nos dio fuerzas para continuar.