De lo primigenio a la luna: Fellows

THE FELLOWS

 

Si hay un sitio en el que me siento a gusto y la música suena bien por sus características acústicas y “eso” de refugio antiaéreo es el Perro, El Perro de La Parte de Atrás del Coche. Calle Puebla, bajas por el Lara y giras ves la Iglesia de San Antonio de Los Alemanes y te sumerges. Allí abajo. Despacio. La noche es o está fría. No sé si me entiendes. Destemplada. Es temprano y vamos al bar de al lado. Volvemos, más templados, a la cueva. Hoy es noche de blues. Ellos lo llaman: “delta blues, gospel, polvo y sangre”. Polvo de tierra y luna.

Ellos son Fellows y presentan The Conquer of the Moon. La luna y su conquista vista desde un delta, el delta de Valladolid.  Manuel García (Voz, guitarra, armónica) y Manuel López (Batería) recorren los garitos evangelizando a los parroquianos con blues del delta y sonidos primigenios, que quieras o no están dentro de ti y hacen que te tengas que mover. O al menos agitarte.

Hagamos una foto mental: Micrófono “vintage”, batería, guitarra, “slider” en dedo, elegancia en el vestir, barbas y tirantes. Son dos, sí. Batería y guitarra les sobra para recrear los sonidos más “blueseros”, primigenios, sin accesorios superfluos, para luego dejarse ir, mezclarse y acercarse al rock&roll, a cierto “garage”. Primero nos ofrecen una excursión por el delta, el delta americano y luego nos dejan su toque del Pisuerga. Por John Lee Hooker, Muddy Waters, consulten sus listas musicales más cercanas. Para luego dar lugar a interpretaciones en castellano, que empatan con… Ángel Stanich, por ejemplo; que esperemos recojan en próximos trabajos o largas duraciones.

Con el sonido del “bottleneck”, como efecto principal y los marcados golpes de batería, como hilo argumental. Expliquemos o veamos que dice wikipedia de esto: “El slide o bottleneck es una técnica de guitarra en la cual se toca una nota, y luego se desliza el dedo a otro traste, hacia arriba o abajo del diapasón. Esta técnica es utilizada para producir sonidos llorosos, melancólicos o chillones”. Amén hermanos. Esos sonidos llorosos son los que hacen resquebrajarte por dentro.

Hay algo inmerso en el código humano, en el ADN que nos lleva a sentirnos atraídos por estos ritmos básicos, por los bucles de cadencia repetitiva, por la jodida melancolía y por una evangelización no religiosa, pero sí emocional o musical.

Fellows y The Conquer of the Moon (Clifford Records) se realizan en el directo, en el cara a cara, desgarrando la voz y las cuerdas, golpeando los platillos, dejándose llevar. La música de tierra se materializa en la pista, en el bar, donde sea que les dejen llevar su espectáculo. No se lo pierdan.