Daughter y Tame Impala los grandes triunfadores del jueves en el Primavera Sound 2016

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Fotografia: Eric Pamies (Fuente: Primavera Sound).

Otro edición más del festival con más proyección internacional de nuestras tierras. Tuvimos la suerte, otro año más, de poder cubrirlo y evidentemente disfrutarlo.

A nivel de infraestructura todos los escenarios y el equipamiento está como el año pasado, a excepción del Bowers & Wilkins que se ha habilitado un espacio fuera del recinto del Fórum, el Beach Club auspiciado por una importante bebida espirituosa y con la carpa que lleva el nombre de Bowers.
Hay que empezar con tranquilidad. Nos vamos al Adidas a escuchar a Julien Baker. Fabulos voz e interpretación de esta artista, entre la fragilidad, la calma y el grito. Una artista a tener en cuenta. Como siempre en este espacio, hay mucha contaminación acústica del Pitchfork que está justo al lado, y que es un problema habitual que de momento los organizadores no han encontrado la solución. Una pena, ya que estos espacios suelen tener una programación interesante.
Mientras Seat Car Headrest estaba ejecutando un directo muy resultón con banda de soporte, pero con más decibelios tapando así por completo a Baker.

Ya en la esplanada donde hay los grandes escenarios, The James Hunter Six daba una lección de buen hacer. Con una formación en formato big band llevó su apuesta por la música negra a una cota de excelencia musical. Son los primeros bailes del día antres de que llegue el colofón de la noche.
Pero fue Daughter quien dio el primer gran concierto de este Primavera Sound. Con un setlist muy equilibrado entre lo mejor de sus dos primeros largos, lograron llevar la sensibilidad y la intensidad emocional de sus letras en el gran escenario Heineken. Si Elena Tonra se emociona con Human, Smother o New Ways mientras interpreta, y logra traspasarlo a las miles de personas que estamos allá es porque estamos ante un artista especial. Queremos más, nos supo a poco. Esperemos que nos vuelva a visitar de gira de nuevo porque Daughter va en crecimiento año tras año.

Hay que decir que el escenario Heinken y H&M (Antes Sony), que desplegaban un sonido impecable y nítido, este año no se logró ese nivel de excelencia. No fue malo, pero la organización nos acostumbró a un nivel tan alto que este año se ha notado que ha descendido un poco.

Los franceses Air volvieron quince años después de publicar la banda sonora de Las Vírgenes Suicidas y pocos días antes de publicar un nuevo recopilatorio de éxitos. Su actuación, con una puesta de escena muy interesante a base de espejos deformados, fue in crescendo hasta llegar a un final apoteósico. No han faltado sus éxitos como La femme d’argent, Sexy Boy o Cherry blossom girl.

Pasando de la electrónica al rock instrumental, Explosions In The Sky no consiguieron convencer. No por una mala ejecución, sino por este terreno musical instrumental con un pie a sonidos más duros y otro en otros suaves, y la sensación de que estamos escuchando la misma canción con variaciones entre temas, hizo que fuera un concierto olvidable entre tanta oferta. No hacía falta programarlos en el Heineken.

Por suerte, Tame Impala nos regaló un brutal concierto. Encararon su Currents con todo la artillería, trasladando a la perfección todo el sonido de su disco al directo, y eso hizo que el público disfrutara. Aunque parece ser que siempre hay problemas técnicos con esta banda en el Primavera, enmedio de Eventually y con el público coreando el estribillo, la banda se desenchufó y nos pensamos que habían acabado el concierto. No fue así, y demasiados minutos después arrancaron el tema en el mismo punto. El buen hacer hizo que nos olvidaramos del momento y que nos fueramos con una buena sensación, aunque a alguien habrá que darle un tirón de orejas por ese problema técnico que no puede tener cabida en un festival como éste. Es muy grave.
Pero ojo con Tame Impala, están llegando a unos niveles de ejecucuón y composición que les marca como unos de los posibles grandes. Vimos una banda en mutación que logró despojarse de la psicodelia setentera de Lonerism para irse a la música más bailable, pero sin perder del todo la conexión con sus trabajos anteriores. Esta integridad entre evolución y continuidad hace de ellos grandes, y nos recordó la pasada actuación de Arcade Fire, presentando Reflektor y tiñiendo de musica de baile todos sus temas anteriores. Todo al revés que el gran acierto de los Tame Impala, su coherencia.

Y la festa siguió, y nos encontramos que el evento se había transformado en una discoteca al aire libre. LCD Soundsystem realizaron un concierto impecable. La revisión de la música disco que nos presentan siempre es un acierto seguro, aunque adolió su retorno la sensación de deja vu por la falta de nuevos ingredientes. La contraposición con la frescura del concierto anterior era palpable.

Mientras el escenario Pitchfork se había transformado en una pista de baile  disco de los 80. Principalmente tocando canciones de su aclamado último disco, VEGA INTL. Night School, y algun éxito anterior como Polish Girl; el flow y mood del líder de Neon Indian fue contagiando al público y lo hizo  bailar sin parar entre sintetizadores, falsetes y focos lilas.

Así, con el baile en nuestras venas, cerramos la primera jornada del festival. Cansados de bailar, y es que por la programación del jueves bien parecía que estabámos ya de fin de semana, y aún nos faltaba el día fuerte que era el viernes, con Radiohead.