Dan Stuart, rock y mescalina

Fecha: 19 de septiembre de 2012

Lugar:
Café Berlín (Madrid)

A finales de los ochenta Dan Stuart pudo convertirse en una estrella del rock independiente. Embarcado en la aventura de Green On Red junto a otro ilustre del rock americano como Chuck Prophet, el músico de Arizona se lanzó en busca del éxito con discos como The Killer Inside Me o This Time Around. Sin embargo, la cosa no funcionó y Stuart chocó con sus huesos en ese lugar en el que el olvido y las penas obligan a replantearse todo. A partir de ese momento, el artista deambuló por medio mundo mientras dejaba aparcada su guitarra a la espera de una mejor oportunidad. Ahora, asentado en Méjico, al otro lado de la frontera, el que fuera líder de Green On Red se atreve de nuevo a editar un disco, The Deliverance Of Marlowe Billings.

Razón de sobra para volver a Madrid, donde el artista pasó buena parte de esa época oscura y olvidada de su biografía. Una ciudad que a pesar de haberle arrebatado parte de su inocencia, sigue recordando con ternura y cariño. Tanto que, cuando se sube al escenario del Café Berlín pasadas las once de la noche, los efectos de la cerveza y el vino ya se dejan notar en su voz. Por suerte, Stuart se ha buscado buenos compañeros de borrachera para esta noche de verano. Los italianos Sacri Cuore Band son los encargados de calentar el ambiente con su música fronteriza, salpicada de spaguetti western y blues, que tan pronto rinde homenaje al cine de Federico Fellini como se marca un dúo con Isobel Campbell en Silver Dollar. Por desgracia, anoche no pudimos disfrutar de la voz de la escocesa. Pero a cambio nos encontramos con un Dan Stuart pletórico, desinhibido, contento de volver a subirse a un escenario tras casi una década en el dique seco.

Durante este tiempo el norteamericano ha tenido tiempo de recoger influencias de aquí y allá. La más importante, la que le lleva directamente al país del tequila, a ese Méjico que Stuart ha tomado como su patria chica. A ella dedica ese irónico Gringo Go Home, balada de ambientes mortuorios apoyada sobre el acordeón. Tampoco ha olvidado el artista su facilidad para componer estribillos pegadizos y directos. Can’t Be Found abrió la segunda parte de un set que había comenzado con Stuart a solas con su guitarra acústica y en la que el músico recurrió también a sus viejos temas de Green On Red.

Sixteen Ways nos devolvió a esa época en la que grupos como The Dream Syndicate o The Long Ryders reivindicaban el rock intenso y terrenal frente a la moda del sintetizador. Jimmy Boy sonó sentida y nostálgica. Y Fading Away se terminó convirtiendo en el momento central de la noche con su mezcla de rock y mescalina, de guitarras saturadas y pasajes fronterizos.

Continuador de la tradición del eterno viaje americano, Stuart ha aprendido a caminar sobre la línea, tomando prestado de ambos lados de un muro que “para muchos representa la desesperación y para otros la esperanza”. Así, con un pie a cada lado de la frontera entre Méjico y Estados Unidos, el cantante chapurrea unas palabras en español mientras echa un trago al vaso de whisky. Canta What Are You Laughing About? como si se tratara de una tonada punk. Y hasta tiene tiempo de invitar a la sala a una cerveza. No vaya a ser que se quedé sólo en su celebración de la vida, el vino y el rock.

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