Cuatro noches con Bruce Springsteen

Un servidor tuvo la suerte de poder seguir a Bruce Springsteen & The E Street Band por los primeros cuatro conciertos que realizó en España. Antes de escribir tengo que recalcar que nunca he sido fan de Bruce, si bien siempre lo he visto con respeto.

Empezó a picarme la curiosidad con los ensayos de la banda en Sevilla, que aparte de la prensa local que pudo asistir, habían algunos otros afortunados, entre ellos yo. Me encontré con una E Street Band muy “negra”, con coristas góspel y cuarteto de metales, y sobre todo, pude oír un sonido propio, de múltiples matices que sonaba genialmente bien; tan bien que parecía que el ensayo era totalmente innecesario. Capitaneados por un Springsteen con un carisma infinito, y acompañado por los clásicos componentes de la banda, a excepción de los fallecidos recientes Clarence Clemons y el teclista Danny Federici.

Así, Bruce empezó la gira en Sevilla, con una calor canicular. Pero daba igual; la banda y nosotros nos olvidamos de los 38 grados de temperatura. Empezó puntual, con We Take Care Of Our Own, single de su último disco Wrecking Ball, cuyas canciones se fueron sucediendo a lo largo de la actuación. De discurso claramente actual, juntamente con sus comentarios sobre la crisis mundial y española en particular, que mantienen intacta la imagen más comprometida del artista. A lo largo de la noche hay que destacar que el setlist no se compuso de una simple sucesión de grandes éxitos, todo al contrario, sino que fue un repaso ecuánime también de sus discos más personales. Todo un logro, ya que la ejecución sublime y la potencia vocal de Springsteen hace que cualquier canción tenga una fuerza inusitada y diferente a la que nos dan sus discos de estudio.

Después de dos horas y media de show, encaran con músculo la última cascada de canciones non-stop: Born In The Usa, Dancing In The Dark, Born To Run… Combo que hace que quedemos extasiados con una muestra apabullante dejándonos un sabor de boca inmejorable.

La siguiente cita era Las Palmas. Cuyo concierto no se había vendido muy bien, y es que parece que la crisis se está cebando mucho más en la isla… Pero eso al grupo les daba igual, y nos dieron otra muestra de gran profesionalidad igual de potente que Sevilla, haciendo un setlist casi idéntico.

Pero, todos sabíamos que el plato fuerte en cuanto a respuesta de público serían los dos siguientes conciertos en Barcelona. La primera fecha, que contaba con el cartel de sold out fue un auténtico baño de masas. La conexión que el público barcelonés tiene con Bruce es vox populi y así se volvió a repetir: 3 horas de concierto en que el público no paró de corear y saltar. Y que se repitió en la segunda fecha, ésta aún con entradas a la venta y un setlist con bastantes diferencias respecto a la noche anterior, pensado para los fans que repetirían.
De hecho este artículo es más una confesión que una reseña. El vivir estos cuatro conciertos no sólo como público sino como trabajador permite tener una visión poliédrica de lo que es el artista, y la verdad, la realidad del backstage aún mejora más la visión de este músico.

Detalles como que el listado de canciones se confecciona minutos antes del concierto nos dice que nos encontramos con una banda real de músicos, que el escenario es bastante sencillo para tratarse de un concierto de estas características lo contrapone del concepto “U2”, que la banda este relajada y bromeando minutos antes de subir al escenario da como resultado una complicidad tangible en sus directos, y que el mismo Bruce con sus 63 años realice un concierto de 3 horas sin descanso, dice mucho de lo que se considera un artista.

Como os comentaba, este escrito es casi un declaración de amor para una persona que nunca pensó que le interesara Bruce Sprinsgteen, y que logró entender el porqué la gente quiere repetir sus conciertos: El derroche de música, energía y carisma llevado por toda la banda los hace únicos en estos momentos. Acostumbrados como estamos a macro conciertos donde la imagen prevalece sobre el sonido, y donde los shows son algo pensado sin ápice de improvisación, encontramos una muestra de la música en estado puro de parte de este cantante hecho a si mismo, que empezó trabajando desde cero, y que continuó reinventándose cada tanto tiempo (Rock, góspel, folk celta, pop… son algunas de sus etiquetas).

Posiblemente Bruce Springsteen sea el último gran artista que nos queda capaz de arrastrar a tanta gente después de más de 30 años de carrera a sus espaldas, y sin que eso conlleve perder calidad musical y caer en caminos fáciles (ahora pienso en Coldplay), o en grabar discos que justifican giras con montajes colosales (ahora pienso en U2), o directos que se parecen a desfiles de moda donde el único protagonismo es la imagen y la postura (ahora pienso en Rihanna o Lady Gaga).

Quizás esta gira es la primera en que vemos en la cara de Bruce sus 63 años, y nos damos cuenta que a esta persona la llevamos escuchando toda la vida y que algún día tendrá que dejar de tocar. Por suerte, eso no se nota en el escenario y esperemos que siga siendo así para muchos años.

Aquí va el setlist del segundo concierto de Barcelona:

Adam Raised A Cain
The Ties That Bind
We Take Care of Our Own
Two Hearts
Wrecking Ball
Death to My Hometown
My City of Ruins
Spirit In The Night
Jack of All Trades
Trapped
Downbound Train
Because The Night
Working On The Highway
Shackled & Drawn
Waiting On A Sunny Day
Promised Land
Racing in the Street
The Rising
We Are Alive
Badlands
Ramrod
Rocky Ground
Born in the USA
Born To Run
Bobby Jean
Dancing in the Dark
Tenth Avenue Freeze-Out

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