CRYSTAL CASTLES: El camino fácil a la rave.

Fecha: 20/02/2013
Sala: Razzmatazz (Barcelona)

Había muchas ganas de ver a este dúo de creadores de la electrónica más desenfadada, incluso teniendo en cuenta que dentro de unos meses volverán a visitar la ciudad de Barcelona en el Festival Primavera Sound. No queríamos perder la oportunidad de verlos en un hábitat a priori más natural para ellos, en un club. Con un retraso de media hora, el cual no afectó para nada al inicio del concierto, y es que, el trallazo inicial de luces y de ritmo fue tal, que el público se volvió loco al momento de manera totalmente espontánea.

La verdad, es que la banda ostenta canciones más que memorables: Baptism, Sad Eyes, Wrath Of God, Plague o la preciosa Celestica; todas ellas en directo suenan más contundentes. Más bailables. Y así, uno no puede resistirse. Esta contundencia sonora, a base de ritmos y beats apabullantes, con una batería de soporte para enfatizar, es una apuesta clara hacia el baile, pero por otro lado, es una propuesta que va en contra del detallismo, que quizás faltó en algunos momentos. La evolución hecha por III, su tercer disco de estudio, se perdió en la marisma de la gran rave a la que nos sumergimos. La banda nos obligó a abandonar sutilezas, lo cual es completamente lícito y nos llevó al límite del paroxismo, pero nos dejó un gusto algo amargo. Este afán de festival, hizo que se
quedará por el camino esta evolución hacia terrenos más melódicos y algo más detallistas de su último trabajo. No ayuda que el concierto durará poco más de una hora, y más con una banda con un repertorio suficiente amplio y de calidad para presentarnos más facetas compositivas de la pareja, y no sólo atacar el
hit.

A Alice Glass, le faltó feedback en su rol de interacción como parte humana y cercana de la banda, y la tralla fue tan considerable que muchas veces no se le podía oír. Y es que la apisonadora sonora fue tal, que también jugó en su contra. Pero no nos quedemos en que fue un mal concierto, que no lo fue. ¿Mejorable? Sí, sin duda. La evolución de su discografía no se plasmó en directo, y hubo algún que otro problema técnico aunque fue bien resuelto por la banda. Pero por otro lado, el montaje de luces fue espectacular, y la gran mayoría de canciones se han perfeccionado en su versión en vivo. Deben pulir ciertos detalles para que el público se quede más satisfecho y con la sensación de haber ido a un concierto y no a una sesión de dj, y es que tienen que potenciar todas sus facetas para que la experiencia sea más satisfactoria. En el fondo, hay que confesarse y decir que un servidor repetirá con ellos en el Primavera Sound de este año. Seguro. Porque sinceramente, nos lo pasamos en grande, aún con sus deficiencias derivadas de una autocomplacencia de la cual aún están a tiempo de despojarse.