Cruïlla: Victoria de Pet Shop Boys, Residente y The Prodigy

PET SHOP BOYS - CRUILLA

Se ha acabado otra edición del Cruïlla, volviendo a demostrar que no hace falta ser un festival elitista para presentar un cartel de calidad y, sobre todo, marcado por la gran variedad musical y artistas que mezclan géneros para crear un sonido propio: del rock a la electrónica, pasando por el reggae, soul, global o jazz. A la espera de las cifras oficiales, esta edición también ha sido un éxito de público, pues a pocos días de empezar el festival, colgaron el cartel de sold out tanto en abonos como en entradas para el viernes. Vamos a repasar lo que hemos vivido estos dos días y medio llenos de música y ambiente veraniego.

VIERNES

El festival lo empezamos con una de esas actuaciones que hacen tan especial el festival barcelonés: Youssou N’Dour. Directo desde Senegal, con banda y coro incluido, animó las primeras horas del Cruïlla con ritmos africanos, soul, mucha alegría e incluso pasos de baile para hacer disfrutar aún más el público. Locura general cuando tocó 7 Seconds, pieza que fue entonada por cada uno de los asistentes que estaban bajo el sol disfrutando del compositor africano. Después cambiamos totalmente el chip y fuimos al escenario Estrella Damm a ver Two Door Cinema Club, uno de esos nombres que siempre ayudan a que el verano tenga más fuerza. Aunque su fórmula es bastante repetitiva, también es muy efectiva, provocando que el público bailase en cada una de sus canciones gracias a sus riffs vibrantes de guitarras. Obviamente, explosión de adrenalina con What You Know, emblema de la banda ya desde sus inicios. A continuación cenamos escuchando a Kase.O, uno de los mejores letristas del panorama nacional para un servidor, quien tuvo a sus pies durante una hora y cuarto, a una legión de seguidores que seguían con la cabeza sus beats e iban recitando sus letras.

En teoría llegaba uno de los momentos fuertes de la noche, con Jamiroquai preparándose para tocar en el escenario grande del Cruïlla, así que rápidamente nos dirigimos allí para presenciar de primera mano el retorno del británico. Y ya no es lo que era antes (por muy tópico que suene esa frase). Salió en el escenario con un chandal de estar por casa (y con una buena barriga), unas buenas ojeras y sin apenas ser capaz de bailar en todo el concierto. Realmente, lo único especial que tenía era el casco de su nuevo disco y que la voz sí sonaba como siempre; todo lo demás, bastante pobre realmente. Consiguió el favor del público cantando algunos de sus éxitos de toda la vida como Little L o Cosmic Girl, pero fue un concierto que en ningún momento acabó de dar el pistoletazo esperado.

Pero las ganas y la fuerza volvieron después gracias a Los Fabulosos Cadillacs. Ni dos errores técnicos pudieron romper la energía que estaban desprendiendo en directo, en el que no faltaron hitos de la banda como Matador o Vasos Vacíos. Y las últimas energías de la noche ya las acabamos con Die Antwoord, uno de los cabezas de cartel y de estas bandas que a nadie deja indiferente. Aunque no fue de los mejores directos que han tenido, la locura estaba allí, mucho más palpable que en el disco, y que todos sus fans agradecieron para desprender todas las tensiones del cuerpo y sudar sin parar al ritmo de Ninja y Yo-Landi.

SÁBADO

Justo cuando se abrían puertas a las 18:45, la estratégicamente bien colocada carpa de Movistar daba paso a los ganadores del concurso Movistar Artsy, la banda Deco Pilot, que empezaba puntualmente su descarga de hits bailables que provocó que muchos curiosos se quedasen. La banda realiza un rock con influencias de U2 con un sonido claramente británico, con temas de los que funcionan a la primera escucha, aparte hay que destacar un directo impecable, que seguramente hizo de Deco Pilot una de esas joyas que esperemos tengan una larga carrera.

Poco después, Benjamin Clementine fue el galán que nos dio la bienvenida a las actuaciones de los escenarios principales en este segundo día del festival barcelonés. Realmente, es un artista muy grande que se merece más reconocimiento del que tiene, sus composiciones mezclan el poema, con el rock y el soul, con una voz que en más de una ocasión me remetía a Nina Simone. Lástima que en más de una ocasión se enfadase con una parte del público que no paraba de hablar. Seguramente, en un auditorio hubiese sido mucho más emotivo; pero un notable alto para el británico. Justo después, nos fuimos rápido hacia el escenario grande, Little Steven, mítico guitarrista de Bruce Springsteen, aún estaba tocando. Y vaya recital nos dio, posiblemente de los conciertos que mejor sonaron en todo el festival; la veteranía jugó a su favor y dio una muestra de cómo suena el rock en sus mejores facetas.

Después nos dejamos caer por el Cruïlla Enamora, dónde Txarango iban a dar uno de esos directos que tantos seguidores han creado en los últimos años. Ya tienen la fórmula bien aprendida, y aunque llegue a un punto que es repetitiva, el público la seguirá cantando, saltando y emocionándose como si fuese la primera vez (seguramente, mucho de los que estábamos allí, no era la primera vez que los escuchábamos en directo). Y realmente, el grupo catalán suena distinto en directo que en estudio, la energía que tienen les juega mucho a favor en los conciertos que hacen. Y sin decaer los ánimos, las leyendas británicas del synthpop tocaban en el escenario grande. Los Pet Shop Boys, de inicio a fin, no pararon de tocar una sucesión de hits, tanto de los más recientes como los más clásicos, que la gente no paró de bailar. El espacio del Fórum, por unos minutos, se convirtió en una auténtica pista de baile de los 80’s, con una espectacular puesta en escena a base de proyecciones, luces y juego de láseres que aún le daban más vida a los ritmos eufóricos de los británicos. Espectaculares It’s a Sin, Always On My Mind y Love etc.

Cambiamos de nuevo el chip, pero no las ganas, y viajamos hasta Puerto Rico para ver qué tal se desenvolvía en directo Residente (el alma de Calle 13). Espectacular. La fuerza que tenía en directo era desmesurable, con toda una banda que no cedía ni un momento y era capaz de seguirlo en todo momento. Tampoco faltaron algunos de los éxitos más conocidos de Calle 13, en los que el público enloqueció. Uno de los mejores directos del festival. El amor ya conocido del público por Calle 13, también se forjó con Residente. Pero tuvimos que recuperar energías enseguida, porque los siguientes eran unos monstruos del desgasto adrenalínico: las leyendas The Prodigy. Consiguieron llenar el escenario más grande del festival, con un set de casi hora y media, en el que los drops y los gritos eran los protagonistas. Espectacular es poco para definir su vivo. El público lo daba todo en cada uno de los temas, realmente como si no hubiese un mañana. A nosotros, su set nos encantó, pero nos dejó tan destrozados que fuimos a casa a coger fuerzas para el último día. ¡Vaya día de bailoteo que nos hemos pegado!

DOMINGO

En el Cruïlla, la última jornada es el día familiar por excelencia. Realmente se agradece ver iniciativas como estas para intentar compaginar la infancia con los festivales de música. Además de la zona de el Bosc Urbà, una variedad de juegos (a base de materiales reciclables) se instalan en el recinto para que puedan jugar tanto pequeños como grandes.

A nivel musical, los que iniciaron la última jornada fueron los colombianos Morat. Sus composiciones folk pop funcionaron a la perfección para empezar a animar un público que no deseaba que el festival terminase. Rápidamente congeniaron grupo y oyentes. A continuación se hizo una fiesta Holi Color con un DJ Set a cargo de los actores de la serie catalana Merlí. Mayoría de público adolescente en esta ocasión (aunque un poco más mayores también). Seguramente, esta fiesta fue uno de los atractivos principales para bastantes jóvenes que se acercaron al recinto del Fórum el domingo.

La escogida este año para acabar el festival fue Jain, una de los descubrimientos pop de este año. La verdad es que ella sola fue capaz de llenar el escenario más grande del Cruïlla. Las bases electrónicas de sus canciones animaban a bailar y saltar al público, mientras que sus versos y estrofas les daban energía y fuerza. En más de una ocasión jugó con el público e, incluso, uso la voz de algunos de sus asistentes como samplers de una de sus canciones. Un éxito rotundo cuando cantó sus dos hits más conocidos: Come y Makeba. Un gran acierto del Cruïlla escogiendo a Jain para finalizar esta edición, pues el público quedó contento y, sobretodo, con ganas de más Cruïlla el año que viene.