Cruïlla 2016: ¡Viva Colombia y Alabama!

Fotos: Cruïlla

Se acabó el Cruïlla y ya podemos tachar otro festival de los que quedan esta temporada, tengo la sensación que ya hemos pasado el ecuador y cada vez falta menos para acabar otro verano festivalero. Esta edición del festival, aunque seguía destacando por la gran variedad de estilos musicales que caracterizaba el cartel, creo que las jornadas fueron muy diferentes y no se mezclaron mucho los géneros. De esta forma, por ejemplo, el primer día destacaban una gran cantidad de grupos que se movían entre la electrónica y el pop y, en cambio, en el segundo día, prácticamente todo era rock. Posiblemente, para lo que quisieran comprar entrada de día, eso les vino bien. Pero, para quien escribe, siempre prefiero una buena mezcla y en un solo día poder escuchar estilos y ritmos muy diferentes. Aún y así, una notable edición del festival que, aún y no llegando al nivelazo del año pasado, sigue pisando fuerte y demostrando que aún tienen cosas con las que sorprendernos. Empezamos el repaso:

Primera jornada. Viernes 8 de Julio. Llegamos al recinto del Fórum cuando ya no picaba el sol con fuerza y la temperatura era mucho más soportable. Nos vamos directamente al escenario Time Out, es dónde toca más el airecito y dónde está empezando el concierto de Chambao. Es curioso como puede influir mucho el sitio y el momento en las sensaciones de una actuación, y eso es lo que pasó con el recital de la Mari, que en algún momento llegó a parecer mágico y onírico, la forma en la que se mezclaban el flamenco y la electrónica de la misma forma que lo hacen el cemento y el mar del Fórum. Buenas vibraciones para empezar el Cruïlla de este año. Con la luna ya sobre nuestras cabezas, nos desplazamos hasta el escenario pequeño del festival, el Radio 3, para ver a Ramon Mirabet. Curioso ver un artista de aquí que, por su sonido, lo calificarías más de americano que de europeo. El catalán sirvió para empezar a calentar los motores del cuerpo con un repertorio en el que no faltaron versiones de clásicos del jazz, el folk y el country americano (ojo la que se sacó de la manga de These Boots Are Made For Walkin’).

crystal fighters

Con el siguiente concierto ya empezó el subidón de electrónica y pop que no cesaría de hacernos mover la cintura hasta acabar la jornada. Los encargados de estrenar el bloque fuerte del primer día? Crystal Fighters. Muy conocidos ya por los que van itinerando por los festivales de esta país, su fórmula es simple pero muy afectiva en directo. Canciones que se limitan a provocar el buen rollo entre la gente y hacerlos saltar y gritar sin parar. ¿Se puede pedir más de un festival de verano? Evidentemente, debido a su fórmula, en directo funcionaban mucho mejor las canciones rápidas y animadas a las lentas. Pero, como era de esperar, se llenó de gente el escenario Estrella Damm y todos acabaron sudados después de los 75 minutos de conciertos en los que no fallaron los clásicos con los que tanto disfrutan sus fans (FollowLove Is All I GotI Love London). Después, aún recuperando la respiración, fuimos de nuevo al Time Out para ver lo que, para un servidor, fue el mejor concierto de la jornada: Bomba Estéreo. El año pasado pillé un trozo de su sesión del Sónar y ya me llamó la atención. Este año no me perdí ni un minuto de su directo y fue un disfrute total. Tal y como su nombre dice, cada canción era dinamita, todos los temas iban creciendo, apuntando muy alto y al final explotando. Además, demostraron tener el talento ideal para alargar el clímax de cada canción hasta límites difíciles de alcanzar. El carisma explosivo de Liliana, y la producción brillante que mezclaba la cumbia con unos sintetizadores que no cesaban nunca, hicieron un combinado muy efectivo impidiendo que el público pudiese parar a descansar. Si os gusta bailar y tenéis la oportunidad de verlos, no lo dudéis, pocas veces habréis disfrutado tanto. Además de su tema más conocido, Fiesta, el público enloqueció también con Somos DosFuegoLa Cumbia Sicodélica.

Aunque después del directo de Bomba Estéreo, todo parece poco, los dos artistas que quedaban por ver aquella noche mantuvieron bien la atención, el ritmo y las ganas de bailar del público. Primero, y volviendo al escenario Estrella Damm, Rudimental. Una de los cabezas de cartel del festival, después del éxito de su último disco, We Generation (aunque a un servidor le gustó más el anterior, Home), se esperaba con ganas su directo. No decepcionó, aunque tampoco sorprendió, el resultado fue parecido al de su disco. Un repertorio de canciones, que parecen todos hits, con la estructura tradicional del Drum’n’bass y que tan eficaces suelen ser en festivales como este (nos gusta saber cuando viene la parte del “subidón” y saltar con ella). Una cosa que me gustó es que, aunque gran parte de sus temas son colaboraciones con otros cantantes (Ed Sheeran, John Newman, Emeli Sandé), en el directo había dos vocalistas del grupo que supieron suplir muy bien la ausencia de todos esos colaboradores. Finalmente, acabamos la jornada con el directo de Digitalism. Pareja de electrónica ya con nombre y reputación, tuve la sensación que su directo no dio la talla a su nombre. Quitando los temas que tenían voz (momentazo el que nos dio Pogo), todos los demás acababan siendo muy parecidos y dando la sensación que lo que estabas bailando ya lo habías hecho diez minutos antes. Quizás fue por la hora, quizás por el repertorio, pero un poco más de variación en los temas puramente electrónicos habría ayudado a llenar más un directo que siempre daba la sensación que le faltaba alguna cosa para acabar de completarse.

bomba estereo

Segunda jornada. Sábado 9 de Julio. Cambiamos completamente el chip musical y nos ponemos en el “rock mood”. Empezamos la segunda jornada del Cruïlla con el directo de James. Aunque sus últimos discos no demuestran aquella fuerza, riesgo y eficacia que tenían los anteriores, se demostraron los años que llevan en el mundo de la música con el directo que dieron. Sus versiones de estudio sonaban el doble de bien en directo, siempre ayudado por el gran carisma del cantante y los movimientos de baile (totalmente únicos) que demostró encima del escenario. Un concierto que fue creciendo a medida que avanzaba hasta acabar de una forma casi bien apoteósica. Aún con los movimientos de cintura de James en la cabeza, tocaba presenciar lo que sería el mejor concierto de la jornada y, para un servidor, el principal atractivo de este año del festival: Alabama Shakes. Después de tres años asistiendo al festival, no dudaré en decir que para mi ha sido lo mejor del Cruïlla de estos años. Brittany Howard es una bomba encima del escenario, además de su magnífica y potente voz, tiene un carisma que enamora al público y una honestidad que brilla casi tanto como sus cuerdas vocales. No fallaron ninguno de los éxitos del Sound & Color ni del Boys & Girls. En los Grammys ya dieron la sorpresa ganando el premio a Mejor Actuación de Rock. No sé si será la mejor, pero el título se lo merecen. Si queréis vivir el rock, el blues y el soul de Alabama, no os podéis perder su directo: vibraréis, os emocionaréis y os enamoraréis de Brittany.

alabama shakes

Y de un grupo que lleva 7 años en activo a una leyenda del rock viva: Robert Plant (el vocalista de Led Zeppelin). En esta ocasión vino a Barcelona para presentar su nuevo disco con su banda actual, los The Sensational Space Shifters. Con sus 67 años, el británico demostró que seguía siendo un rockero en forma, aguantando todo el concierto a la perfección sin dejar de cantar, moverse y animando el público. Evidentemente no se trata de Led Zeppelin, pero con su nuevo grupo han conseguido crear un sonido totalmente propio que, al hard-rock del vocalista le puedes añadir cuerda de folk, un poco de percusión africana y los teclados y sintetizadores de John Baggott (Massive Attack). Plant demostró como aún es capaz de dar nuevas cosas al mundo de la música y dejar contentos tanto a los fans de siempre de Led Zeppelin como a las nuevas oleadas de oyentes jóvenes que no dominan tanto su faceta de símbolo del rock. De un icono internacional a una de las bandas más importantes a nivel nacional: Love of Lesbian. Posiblemente uno de los conciertos más llenos del festival, los barceloneses supieron dar a sus espectadores los que ellos querían. Evidentemente, cantaron algunos de los temas de El Poeta Halley (PlaneadorContraespionaje) y los clásicos con los que casi hacen caer el pesado cimiento del Fórum (Allí dónde solíamos gritarClub de fans de John BoyIncendios de nieve). Aunque muchos ya los hemos visto más de una y dos veces, uno sigue disfrutando de sus directos, especialmente cuando hay tanta gente alrededor que disfruta de la misma forma y todos cantando al unísono.

Y del indie nacional volvemos al rock internacional con una banda que marcó una de las cumbres del rock alternativo británico de los 90, Skunk Anansie. Sorprendió ver que el escenario Estrella Damm estaba más vació de lo normal, quizás debido a que estos últimos años se ha hablado muy poco por aquí del grupo. Vestuario y puesta en escena que nos trasladaron a la MTV de los 90, gran parte de la fuerza que salía por los micros y hacía disfrutar al público provenía de Skin, la carismática vocalista del grupo. Por lo demás, llegó un punto en que los arreglos musicales parecían bastante parecidos los unos a los otros, pero los gritos de la cantante conseguían disimularlo y darle más color y carácter a las canciones. Finalmente, y para acabar la jornada, un registro muy diferente al que habíamos estado escuchando a lo largo de todo el día. Ahora mismo la música tradicional balcánica, mezclada con un poco de electrónica, estaba sonando en el escenario Stubhub y los encargados de tocarla eran Shantel y la Bucovina Orkestar. Se trata de uno de esos grupos en los que el festival confía tanto para cerrar la última noche. Con ellos, la fiesta está asegurada. No se trata de escuchar la música con atención y sentados, simplemente dejarte llevar por las trompetas, el piano, la batería y la voz juguetona de Shantel que iba provocando que los asistentes fueran alternando saltos y pasos de baile sin parar. Que de 4 a 5 de la madrugada, consigan en más de una ocasión que todos los asistentes se agachen hasta el suelo para luego saltar, tiene mérito. Y alargar a estas horas, durante 75 minutos, una fiesta sin parar, aún más. ¿La prueba? Incluso cuando la música ya había parado, el público seguía bailando sin querer irse del recinto.

skunk anansie

Tercera jornada. Domingo 10 de Julio. Ya hace unos años que el Cruïlla decide terminar con una pequeña jornada de dos conciertos. Es lo que llaman el “Día Familiar“, en el que animan a los padres a visitar el festival con los niños pequeños, para iniciarlos en el mundo musical y, además, darles la oportunidad de participar en una gran cantidad de actividades de diversión. Aplaudo esta iniciativa, pues cualquier acción que busque intentar facilitar o animar a los pequeños a ir entrando en el mundo musical, siempre lo veré como algo positivo. Entre las actividades paralelas que destacaban el domingo (tanto para pequeños como grandes), estaban una gran cantidad de juegos hechos con materiales reciclados; pintar con spray, con los pies o con pincel; una actuación de malabares y circo y la posibilidad de disfrutar sin coste adicional del Bosque de Aventura. Este año fue un éxito, se llenó de pequeños y pequeñas y se podía ver en la cara de cada uno de ellos una gran sonrisa.

La parte musical del domingo vino de la mano de Elefantes y Caléxico. Perfecto para esta jornada de harmonía familiar, Elefantes nos mostraron un repertorio protagonizado por unas guitarras llenas de emociones, amor y, sobretodo, paz y tranquilidad. En todos los rincones del Fórum se podía respirar en paz y estar bien con uno mismo gracias a las buenas vibraciones que daban las canciones de los españoles. Un poco diferente a lo que sonó luego con Caléxico. La calma que nos habían dejado Elefantes fue subiendo de ritmo gracias a los veteranos americanos. Poco se podía oír del country texano en el que crecieron Joey Burns y John Convertino, puesto que ellos mismos lo han ido evolucionando gracias a diferentes toques folk, pop, rock e incluso de la cumbia, que han ido añadiendo a la música tradicional del sur de los Estados Unidos. El resultado es un sonido diferente y propio que incluso hará disfrutar a aquellos más escépticos del country. El calmado folk (incluso un poco psicodélico) del principio del concierto fue subiendo de revoluciones hasta acabar en una velada con la gente saltando y disfrutando de los últimos minutos de música (y sol) del Cruïlla 2016.

Caléxico