Crónicas desde la cripta: St. Woods + L.A

El pasado sábado teníamos una cita en un lugar mágico con uno de los grupos que más ganas teníamos de ver en sala, y con un descubrimiento divino.

La sala La Cripta, situada en el sótano del Covent Garden de San Sebastián, es un lugar multicultural situado en el antiguo convento de las Hermanas Reparadoras, y traía por fin a Donostia a nuestros mallorquines favoritos, L.A., en su gira Beasts Tour.

Luis Alberto Segura y los suyos llegaron acompañados de St.Woods, que fue el encargado de abrir la tarde.

St. Woods es el alter ego de Nacho, un joven músico madrileño quien vino a presentar Lessons, un trabajo producido por Brian Hunt, y nos dejó literalmente boquiabiertos. Un chico sencillo, acompañado por su guitarra acústica y un loop, con el que hizo unos sampleos en vivo que ni Ed Sheeran, pero con una voz impresionante y muy personal (a mi cabeza vinieron Tracy Chapman y Damien Rice mientras le escuchaba), de esas que te dejan sin respiración. Los que estábamos en la sala guardábamos un silencio sepulcral, y es que a todos nos llegó la misma sensación; este chico es especial. Trajo una colección de canciones íntimas y sencillas de folk acústico creando una atmósfera mágica. Incluso nos regaló una versión del Wonderwall de Oasis, que incluso mejoraba con creces la original. En la cripta, la voz de Nacho sonaba celestial.

 

Llegó el turno de L.A. Llevábamos más de dos años sin ver a la banda por Donosti, y había muchas ganas, sobre todo, de escuchar en directo algunos temas del King Of Beasts, su último trabajo hasta la fecha.

Y es que si en algo son expertos los mallorquines es de dar al público lo que quiere, y de regalarnos temas redondos de esos de rock americano del que tan bien dominan la receta. Eso, y la impresionante banda que le acompaña, hacen que el espectáculo sea también redondo.

Rebel, Perfect Combination y Over and Over fueron los temas elegidos para arrancar un concierto con un set list perfectamente cuidado para que éste no perdiera ni un ápice de energía. El público respondió de inmediato viniéndose arriba desde el minuto uno hasta el final.

Por fin y tras los tres temas iniciales se presentan prometiéndonos una noche larga. Han traído a Donosti toda la artillería pesada, como si quisieran compensarnos por llevar tanto tiempo sin venir y eso es algo que el público agradece.

Por poner alguna pega, notamos un poco bajo el sonido en la voz de Luis A. en contraposición con las guitarras, bajo y batería que suenan de fábula, pero parece que a los fans de la banda esto no les importa lo más mínimo.

Se suceden temas de sus anteriores trabajos como Older, oh Why? o Under Radar, y no es hasta la mitad del concierto donde por fin escuchamos Live It All Behind, del último álbum, que suena realmente épico, tal y como suena la guitarra de Pep Mullet en Where the Angels Go también de este trabajo.  El resto de los temas de este álbum los deja para la parte final del concierto donde podemos escuchar Killing Me, The Keeper and The Rocket Man y Helsinki, eso sí intercalándolas con grandes clásicos como Dualize o Hell, haciendo que la gente que no conoce este último trabajo tan bien, disfrute de un concierto lleno de hits. Nosotros si es cierto que echamos de menos más canciones del Kings Of Beasts, álbum de 17 temas, del que apenas hemos escuchado 6,  pero damos fe de que el público tiene lo que quiere, y es que no falta ninguno de los grandes clásicos de L.A.

 

Hay tres momentos especiales para nosotros; el primero con la magnífica Living By The Ocean, un tema al que tenemos especial cariño, tal vez por eso de tener el mar tan cerca, en el que nos regalan una clase magistral de guitarra, con Luis y Pep colocados frente a frente. El humo hace que sólo veamos las dos siluetas frente a frente y por un momento sean las guitarras protagonistas absolutas para después dar protagonismo a bajo y batería. Un momento mágico.

 

El segundo momento especial es el del solo de Luis Alberto con Mirrorball y con Elizabeth, que comienza de manera intimista con el líder solo en el escenario a la guitarra, pero donde al final sale el resto de la banda creándose un momento épico, con todo el público venido arriba. Increíble.

 

El tercero es el momento de los bises, y es que como muchos sabéis para este último álbum, L.A. decidieron retomar su alianza con Toni Noguera con quien había trabajado en Heavenly Hell (08), el disco que lo cambió todo, así que, qué mejor manera para cerrar el concierto que con la preciosa Suddenly del Kings of Beasts y como broche final, cerra el círculo precisamente con el tema Heavenly Hell.  Un final perfecto, en el que vimos a la banda y al público en perfecta sintonía y con una química brutal.

Por favor, no tardéis otros dos años para volver.

En definitiva, una noche especial en una sala mágica.  Desde aquí gracias a La Cripta y a Covent Garden por el trato recibido.

Fotografías: Richard Curiel