Crónica del BBK Live: Viernes, 10 de julio

AZEALIA BANKS

Llegaba el turno del segundo día, que en teoría iba a ser el flojo de los tres. Pero una vez mirado el cartel con detenimiento, uno caía que se podría convertir en toda una sorpresa, algo que para muchos ocurrió al volverse a casa. Y es que la segunda jornada del BBK tuvo a casi todos los grupos a un nivel bastante por encima de las expectativas creadas en la cabeza de cada uno de los asistentes.

Para abrir boca, y durante el peor día en cuanto a sol se refiere (casi 34 grados), salieron a escena We Were Promised Jetpacks, una de las sorpresas que se lleva un servidor de este BBK. Supieron usar su música sin entrar en un bucle infinito de transiciones de música indie, creando muchas veces melodías bastante dignas. Destaco por encima del resto Quiet Little Voices, quizás la única que sabía la gran mayoría (bastante poca audiencia) del público que fue a ver su directo.

Uno ve el cartel del BBK y muchos de los grupos y artistas que están en él, son parecidos a otros años. Pero sorprende (y al final para bien) que esté Azealia Banks. Y es que la americana hizo bailar a todo el mundo, menos dos o tres que pasaban por ahí, sin saber lo que estaba pasando por el escenario grande. Poco le hizo falta a Azealia, y es que salió a escena con un DJ y un par de bailarinas. ¿Qué decir de 212? Hit imprescindible. Y bien lo supo el público del BBK, que aun con el calor acechando, nadie se pudo resistir al temazo de la americana.

Para descansar un poco, le llegó el turno a James Bay, y la verdad es que su música relajante, m a la par de bastante pegadiza, fue todo un acierto. No paran de salir artistas parecidos desde las islas británicas, y a la vez, con algo diferenciador. Hold Back The River ya era una canción mundialmente conocida, pero en directo gana muchísimo más, así como el artista, que hasta versionó la If I Ain’t Got You de Alicia Keys.

Llegaba el turno para el cabeza de cartel, y las fuerzas no estaban muy bien, por lo que a The Jesus & Mary Chain fue desde la cuesta en frente del escenario principal. Su música está bien, y Psychocandy tiene muy buenas críticas, pero un disco que tuvo su gloria durante la segunda mitad de los 80 no fue la mejor elección, ya que una gran parte de los asistentes no había nacido antes del 1985 (año de publicación). Puede que sea una de las razones por las cuales, para ser un cabeza de cartel, hubiera tan pocas personas, algo que deberían hacérselo mirar para siguientes ediciones.

Por ejemplo, se podría decir que Alt-J reunió más personas en su concierto que los mismísimos cabezas de cartel, pero es los del “triángulo” tienen sangre de grupo grande ya. El único problema su gran concierto, fue que tuvo lugar en el segundo escenario, algo bastante incómodo al tener en la parte final carpas con música más electrónica, por lo que había que buscar sitio rápido y cerca del escenario. Breezeblocks, Left Hand Free, Hunger of the pine y así una gran cantidad de éxitos hicieron las delicias del público, fascinando con el juego de luces que había sobre el escenario. Deberían haber sido cabezas de cartel.

Ben Harper fue una de las grandes sorpresas en cuanto a grupos más veteranos se refiere, y uno de los grupos de ese saco que más gente joven atrajo. Volvía al BBK después de haber sido cabeza de cartel en los primeros años, para volver a demostrar que era de ese nivel. Sin ser un gran fan de Ben Harper, a uno le entra el gusanillo de meterse en su música, ya que al final se podría describir como de un concierto divertido.

Ya casi sin fuerzas por el largo día, había que hacer una visita a Chromeo, uno de los grupos revelaciones del año pasado y que se había caído el año pasado. La verdad, es que si uno quería fiesta electrónica al más puro comercial, ese fue su concierto. Todo un acierto, pero el cansancio estaba comenzando a hacer mella. Era hora de ir buscando la dichosa salida (cada vez era una diferente).