‘Let Go’ de Nada Surf vibró en el Teatro Barceló de Madrid

Gracias por traernos a Madrid”, decía entre bastidores el cantante de Nada Surf, Matthew Caws, al bajista y madrileño Daniel Lorca. Así lo confesaría Lorca al público segundos más tarde, tras situarse, de vuelta en el escenario, para comenzar el bis de su concierto del pasado día 15 en el Teatro Barceló de Madrid.

Si bien es cierto que el lleno total de la sala –teniendo dos citas en Madrid–, debió de ser más que satisfactorio para los neoyorquinos, aún lo fue más poder disfrutar un concierto tan especial de la banda, dedicado en esta ocasión a celebrar el 15 aniversario de quizás su álbum más conocido: Let Go, salido a la luz el 17 de diciembre del pasado año 2002.

Cuando Nada Surf comenzaba su trayectoria en 1994, aún faltaba un año para mi existencia en este mundo. Ocho años más tarde, cuando presentaban Let Go, aún no tenía la capacidad de escoger mi propia música. Pero no tardaría, sin embargo, en hacer mías sus odas indie, aplicando sus historias de vida a la mía y anotándolos como la quintaesencia de ese indie rock norteamericano geek o adolescente, junto a nombres como The Decemberists, Weezer, Death Cab For Cutie o OK! Go. Un sonido que si no fuera por Nada Surf –los cuales vienen, cada año, a tocar en la Península–, no resonaría mucho por las salas de este país.

Al igual que yo, muchos otros de mi edad acudieron a la llamada de este sonido, pero los veinteañeros no éramos los únicos. Personas de todas las edades, fans de toda la vida, llegaban a esta cita para recordar, probablemente, la presentación que los neoyorquinos hacían de Let Go en la Moby Dick de Madrid en aquel 2002.

Primera parte: aniversario de Let Go

El concierto comenzaba con la intimísima y breve, casi a oscuras, Blizzard of 77, para luego inyectar decibelios en mayor o menor medida mientras recorría el tracklist del álbum cumpleañero.

Los coros del público se alzaron en temas como Fruit Fly, Inside of Love, Blonde on Blonde –una canción dedicada “no sólo al álbum de Bob Dylan, sino a todos los álbumes” que inspiran, en palabras del cantante y compositor Matthew Caws–; y los pies se alzaron del suelo con el ritmo de otros temas como The Way You Wear Your Head, Hi-Speed Soul o Happy Kid.

Mención aparte para ese La Pour Sa, interpretado por Daniel Lorca haciendo gala de esa expresividad que le caracteriza al bajo, trasladada en el tema a la voz cantante. Entre tema y tema, de vez en cuando se colaba una pequeña intervención del mismo Lorca, o de Caws practicando su español. Aprovecharon para agradecer, por ejemplo, el álbum de versiones de Let Go que 12 artistas españoles montaron para homenajear el quince aniversario del trabajo de Nada Surf. 

Pero todo llega a su fin. Y así cerraba la primera parte del concierto con una evocativa historia sobre los trenes neoyorquinos para explicar la inspiración tras el tema final de Let Go:  Paper Boats. Y es que en la ciudad de Nueva York, según Caws, el tren regional y el de alta velocidad van paralelos durante parte del trayecto, por lo que “te acostumbras a ver el reflejo del otro tren en la ventanilla“, hasta que las vías de uno se elevan y desaparece de la ventanilla del otro. Si estás mirando en ese momento por la ventanilla del tren, parece que flotas, “como un barco de papel”, explicaba el cantante en inglés, traducido al español por el bajista de la banda.

Repaso a la trayectoria

En el segundo set predominaron las canciones movidas frente a las ‘baladas’. Tanto temas más recientes, como Cold to Be Clear, de ese álbum titulado You Know Who You Are, de 2016, como temas de otros álbumes más antiguos  –Lucky, The Proximity Effect  o The Weight Is A Gift–, llevaron a Nada Surf a repasar gran parte de su trayectoria, en que también incluyeron Neither Heaven or Space, uno de los bonus track de Let Go que no había sonado en la primera parte del concierto. Fue de hecho este tema, quizás, la nota más sensible e íntima de la segunda parte del evento.

Sonaron también la oda al medio ambiente No Snow In The Mountain, Imaginary Friends o Amateur, y en algún momento se coló un ilusionante homenaje a Joy Division, con una versión de su Love Will Tear Us Apart. Pero el momento más épico lo dejaron para el final, con el eléctrico cierre instrumental de See These Bones, para acabar el concierto.

Tras este tema, un aplauso y ovación del público que, si bien parecía que no, rescataron al cuarteto para que interpretasen tres de sus temas más míticos. Y de qué manera lo hicieron. Una auténtica locura fue la sucesión de su hit de los 90 Popular, su himno Always Love y su rompe pistas Blankest Year. En esta necesito vuestra ayuda”, pedía el grupo en este último tema, para que el público le hiciese la réplica de ese grito –“fuck it!”– que lo caracteriza. Y vaya si lo hicimos. Un estribillo que parecía nunca acabar dio lugar a un final de concierto más épico –si cabe– que el de antes del bis.

Una nueva ovación, seguida de las humildes reverencias de Nada Surf ante el público, dejando ya para la memoria un nuevo concierto –uno íntimo, vibrante, electrizante– en la trayectoria de uno de los grupos internacionales más queridos dentro de nuestras fronteras.

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