Coldplay ilumina la noche de Barcelona

Coldplay

Buenrollismo. Eso podría resumir la noche mágica que vivieron las miles de personas que abarrotaron el Estadi Olímpic situado en Montjuïc, uno de los puntos más altos de Barcelona. Coldplay fueron capaces de agotar todas las entradas para las dos noches que les esperaba en este entorno tan especial, y no defraudaron.

Desde los constantes agradecimientos por parte de Chris Martin al público, pasando por el espectacular show de luces de colores y las canciones más alegres de sus últimos discos. Tenía todos los ingredientes para ser una infinita espiral de felicidad. Y así fue.

Como no podía ser de otra manera, el concierto arrancó con la canción que da nombre a su último álbum y a su séptima gira mundial, A Head Full of Dreams (tras una breve introducción con O Mio Babbino Caro de Maria Callas, seguido del discurso de Charles Chaplin en El Gran Dictador). Las pulseras que repartieron entre los fans empezaron a iluminar todo el estadio, y la locura se fue contagiando entre los presentes. La cosa prometía. Del tirón se marcaron Yellow, Every Teardrop is a Waterfall, The Scientist, Birds y Paradise, para meterse a la gente en el bolsillo.

Sin embargo, se percibía cierta sensación de que la música no era lo más importante, sino que era un complemento al espectáculo. Algunas canciones no sonaban tan bien como se esperaba. Es lo que tiene tocar en un espacio tan grande. La prioridad era potenciar la felicidad como estado de trance y fórmula para evadir cualquier mal. El buenrollismo. Tan importante era contentar a todos, que se pusieron a tocar en el centro del estadio y en la punta opuesta del escenario, gracias a las diversas plataformas que tenían instaladas.

Martin corrió, saltó, sonrió e incluso lució una Senyera. Por momentos casi flotaba por el cielo barcelonés. Un cielo que si llegó a acariciar el público a base de saltos cuando Viva La Vida hizo acto de presencia, seguido por Adventure of a Lifetime. Dos temas que disiparían cualquier lágrima que pudiese haber brotado con Fix You, poco antes.

También tuvieron el detalle de incluir Trouble en su setlist, a petición de una fan a través de Instagram. Un tema que Martin admitió que no habían tocado hace tiempo y con el cual se hizo un pequeño lio. Pero ello no quita que fuera uno de los momentos más nostálgicos del concierto.

El final tenía que ser a lo grande, asombrando, como le gusta al Coldplay de los últimos años. A Sky Full of Stars y Up&Up con muchas luces, infinidad de colores, confeti y fuegos artificiales. El público se volvió a entregar para la recta final que debía ser apoteósica.