Club del Río inunda la Galileo de Madrid

Viajamos a otras eras, volamos con la mente y cruzamos el caudaloso río de Club del Río en un paraje exquisito como la Galileo madrileña. La experiencia de ver a esa banda castiza que tanto ruido está haciendo por Madrid no se suele olvidar. Crazyminds no pudo resistirse a su influjo y hemos explorado un territorio indómito perteneciente a unos buenos músicos con ganas de inundar las salas con su música universal y local al mismo tiempo. Ellos piensan globalmente pero actúan localmente, como los antiguos activistas verdes.

La Galileo no podía lucir mejores galas para encontrarse con la nueva banda revelación de la ciudad. Su apariencia de vieja sala de fiestas solo podía incrementar el encanto de una noche diferente aunque sigo creyendo que los conciertos deben vivirse de pie. No obstante, las mesas que ocupaban la pista de baile estaban abarrotadas de ilusión y entusiasmo. Nosotros nos quedamos de pie, en los escasos huecos que dejaba libres una Galileo con un llenazo impactante.

La numerosa banda se decanta por iniciar su directo con un set de temas acústicos. Su delicadeza y sus poéticas letras encajan en esa ausencia de electricidad que no suele atraerme mucho pero el recurso sirve para meterse al público en el bolsillo. Cuando aparece el resto de la banda, los bongos, la guitarra eléctrica, la batería, dos guitarras acústicas, el bajo y el teclado se ponen de acuerdo para bucear en lo mejor del jazz latino, del folk y del pop más sibarita. El río baja tan profundo como un océano hasta nuestras mentes inquietas y las riega de un ritmo y un colorido únicos. Imposible estarse quieto. Reminiscencias de ambas orillas del océano conviven en la música de la banda madrileña en temas para bailar y pensar.

Club del Río repasa en Galileo lo mejor de su breve pero intensa trayectoria y desvela temas de su nuevo álbum, disponible a partir del mes que viene. Un trabajo en el que se les escucha más serenos aunque apetece descubrirlo sin duda. El punto fuerte de su directo sigue siendo ese decálogo del buen gusto que ha supuesto su disco Monzón, con temas tan inspiradores y bailables como Ídolos, Lobo amigo o Erosión.

En directo, su juego con el público es constante y el carisma de la banda conecta con un público entregado a su causa. Ellos saben como acariciarte, te dicen esas cosas que necesitas oír y te aconsejan como si fuesen tu mejor amigo. El Club del Río es un mapa emocional donde situarte y disfrutar incluso de tus penas, porque los sutiles ritmos latinos de sus canciones saben hacerte bailar aunque no quieras. Poco a poco las mesas se van animando a moverse al son de estos virtuosos capaces de desnudarnos a todos a base de inspiración musical.

Nadie se acuerda de la timidez y las caderas se desenvuelven cada vez con más soltura. La banda tiene la habilidad de confluir influencias lejanas con la fortuna de rescatar algo que ya hemos escuchado para transformarlo en algo diferente, más descarado y sobre todo mucho más callejero. De sus letras siempre se desprende un realismo mágico que provoca que te sientas muy involucrado en todo lo que suena sobre el escenario.

El repertorio ayuda y mucho a que progresivamente la diversión se adueñe de la sala y tras explicar que los bises son postureo fino prosiguen con el show para delirio de nosotros, Crazyminders que aborrecen los bises. El público pide Lunes insistentemente a pesar de que el calendario marca jueves. El río se ensancha en los instantes finales del directo, bebe de los afluentes que le han llevado hasta donde se encuentran y desemboca en la canción inevitable exigida por el público.

Lunes despide a este torrente de buen rollo, música sofisticada y calidad desmesurada que supone esta nutrida banda. Parece claro que Club del Río está destinado a desbordarse y colonizar otras cuencas hidrográficas más fértiles. Directos como el de la Galileo ponen de manifiesto el despegue de una banda destinada a reinar en ese nuevo folk más estético y mestizo cuyo reinado vaticinamos entre recuerdos de una noche única en el invierno cálido y contaminado de Madrid.