Chvrches: El secreto del hype

Hype es esa palabra que se usa para describir aquellos fenómenos musicales emergentes potenciados por la prensa musical. Una palabra maldita al condenar a constante examen a aquellos grupos que tienen la suerte o la desgracia de ser tildados de tal. Una palabra que va de la mano de la polémica, del debate, de las miles de consideraciones. Cierto es que sobre gustos finalmente no hay nada escrito y que es el público quien emite el último juicio y el tiempo quien pone a cada uno en su sitio, pero muchas veces tenemos que olvidarnos de la susodicha etiqueta para poder juzgar con propiedad y criterio a aquellos que han sido descritos como tales desde el primer momento.

Este es sin duda el caso de la banda que pudimos disfrutar el pasado jueves 11 de Septiembre en la Sala Apolo de Barcelona, pocos días antes de su actuación en Madrid dentro del festival DCode. El trío escocés Chvrches, tras su efectivo paso por el Primavera Sound, se sometía al examen en sala. La gran solvencia y efectividad de las canciones de su notable disco de debut sin duda pone el listón muy alto a lo que podemos esperar de su directo.

Si una cosa nos quedó clara al entrar al recinto fue la altísima expectación que generan. El abusivo precio de las entradas nos hizo pensar que tendría un efecto más disuasorio y nos encontraríamos una Apolo injustamente (por ellos) llena de huecos. Pero cuál fue nuestra sorpresa al encontrárnoslo lleno hasta la bandera de gente de un amplio marco de edades que ya desde la inicial We Sink demostró saberse las canciones al dedillo. Sin lugar a dudas, quien pagó fue porque, como algunos de nosotros, había escuchado el disco en bucle en algún momento del año y no pudo resistirse a desembolsar la cantidad requerida.

Colocando a Lauren Mayberry en medio escoltada por sus dos compañeros jugando tales niños pequeños con sus maquinitas, demostraron desde el minuto cero el innegable poder de sus canciones encandilando con ello a sus seguidores desde el minuto cero. Poco importó que soltaran algunos de sus bombazos como Gun o Lies a los pocos temas, porque incluso las que en disco podrían resultar menores sonaron espléndidas.

Y es que las canciones fueron ejecutadas de manera milimétrica y estudiada, casi sonando igual que el disco, con los tres concentrados en sus respectivos papeles. Pero aún así, llenas de vida, auténticos hits inmediatos, arrasadores e irresistibles, con una electrónica de aroma ochentero y ecos a M83 en la dosis justa y requerida para hacernos despegar los pies del suelo allí donde tocaba, tal y como hicieron con Night Sky, Lungs o el subidonazo final y esperado de una Tether que sonó más bonita que nunca, potenciando la línea de guitarra escondida en la grabación. Acabaron con una celebrada y preciosa The Mother We Share con la que marcharon a un bis en el que sacaron su vena más tranquila en You Caught The Light para despedirse definitivamente con una By The Throat que puede que no fuera la más adecuada para ese momento pero que igualmente hizo que saliéramos de la sala Apolo con muy buena sensación.

Uno de los secretos de que toda esta maquinaria funcionara fue el tener en todo momento la sensación de estar delante de buenos músicos, con una ejecución más que correcta tanto a nivel instrumental como vocal. Iain Cook a la izquierda alternando sintetizadores con guitarra o bajo. A la derecha un Martin Doherty a cargo de sintetizadores y samplers, que también tuvo su momento vocal liderando Under The Tide y derrochando el carisma que le faltaba a ella. Porque Lauren sí, es encantadora, canta como los ángeles y es un testimonio más de la inagotable cantera de buenas cantantes femeninas que alberga Reino Unido, pero debemos reconocer que le hace falta soltarse un tanto sobre el escenario.

Aún con todo esto, no todo fue perfecto. La escasa hora de duración, justificada en parte por el hecho de tener sólo un disco, y una ligera sensación de que necesitan un tanto más de rodaje en directo para dejarse llevar con seguridad y no aferrarse tanto al guión musical de sus canciones, fueron los principales peros que podemos sacar. Todo ello normal tratándose de una banda debutante y algo que con el tiempo sabrán sortear.

Tras esta experiencia, es el momento de preguntarnos si en el caso de Chvrches está justificado o no el hype. Y la respuesta es inmediata y al menos con lo demostrado ante nosotros en el directo barcelonés, podemos afirmar que el efecto Chvrches va más allá de esa etiqueta y se trata de una banda prometedora, muy correcta y con perspectiva. Porque con que sigan facturando canciones tan apabullantes como las que nos ofrece su primer trabajo y cojan un poco más de experiencia sobre el escenario pueden convertirse en una gran banda.