Carnaval sonoro con Anntona y Manos de Topo

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Había escuchado al guitarrista de Punsetes en los dos discos que ha sacado: En la cama con Anntona y Grandes males, remedios regulares. Las canciones de Anntona me parecen respetables, dignas y muchas de ellas (Recuerdo de Zamora o Y además bastante fea) pegadizas y bien construidas. A pesar de ello, ni la versión de A-68 de Hidrogenesse, ni la salida de Ariadna de Punsetes (apodada “el palo” por su nulo movimiento premeditado), ni el calor de Cristina de Clovis, que estuvo dando el callo durante todo el directo, supieron levantar a un público distraído y parlanchín (y de esto puede que tenga parte de culpa el sonido). Aun así, creo que la culpa de mi “desencanto” con esta primera experiencia de Anntona en vivo no hubiera sido tal con la ayuda de una banda al completo (porque él lo vale) en vez de sintetizadores y bases pregrabadas. Aunque eso sí, hizo lo que tenía que hacer: abrir apetito para Manos de topo.

Porque cuando llegaron los catalanes al escenario la expectación había crecido. Se notaba que el ansia por escuchar en directo Escapar con el anticiclón, su último disco, era grande. Como grande fue este “en vivo” en el que integraron algunas de las destacables (no todas, y nos quedamos con ganas de más y de Balas en Dallas) de sus otros larga duración: Ortopedias bonitas y El primero era mejor.

Abrieron con Mentirosa y un sonido superior al de sus discos. En los directos, y eso no lo sabía, Manos de topo ganan en calidad y decibelios, acercándose a la progresión (aunque de tres minutos) del rock clásico. Son una buena banda. Prueba de ello es que ofrecieron un concierto de lujo, algo que ya se empezaba a oler con Tragedia en el servicio de señoras, uno de los mejores temas del disco y quizá el más fiel al particular estilo del que son dueños y señores. “Contrabando de bolas de nieve, que difícil ser sexy en navidad”. Frases célebres, aforismos surrealistas o greguerías coladas por Internet y las redes sociales. Santas letras las de Manos de topo. Animal de compañía nos llevaba precisamente a un estado cercano a la monserga religiosa.

Haz tu magia fue una triste balada amplificada, y tras ella llego la revisión de Lógico que salga mal: “si te peinas con petardos, lógico que salga mal, eres antidarwinista, lógico que salga mal”. A partir de la siguiente, Tus siete diferencias, fuimos testigos de una mayor desolación, esa de “sólo piensas en mi cuando no tienes con quién dormir”; en fin, nada comparado con ese “bailaste la lambada y te quedaste embarazada” de Mejor sin el pijama, frase a la que soy adicto; y ya que estos son dos de los epígrafes-declaracióndeintenciones de la banda, aprovecho para subrayar que esta crónica no necesitaría otro apoyo que la literatura del grupo, y por eso me refiero (y lo seguiré haciendo) tanto al intertexto en una carrera que por ahora es brillante; poco más hay que decir…no me canso de escucharles y esbozar una sonrisa cercana a la picardía. Sus letras suponen, implican, algo parecido a un apoyo moral. Tras Tus siete diferencias (los fieles conocen mejor su último disco, el que los consolida, aunque yo siga pensando que si “el primero no era mejor, sí que era más refrescante”), viaje a El cartero, máxima expresión de Ortopedias bonitas… muy cerca, por cierto, de su lugar de origen: poco después sonaba Morir de celos, otra joya orientalizante y rococó.

Maquillarse un antifaz parecía hacer honor a esta noche, preparada expresamente para ese momento y lugar (el nuevo y sofisticado Ocho y medio). Imagínense así horchata saliendo de pezones y poder ir mucho más lejos con más “escapar con el anticiclón (y volver con la boca roja)”, una barbaridad que no se puede pensar.

Después, una retirada simulada con En sintonía, que abrió durante bastante tiempo Discogrande de Radio 3, con Julio Ruiz “en la onda”. Y como no hicieron prisioneros tuvieron que volver a captarnos y reconquistarnos, aunque fuera en forma de bis después de ese “abajo tus bragas de hierro” con Pinzas en los ojos y su referencias cinematográficas para terminar, y esta vez sí que de manera definitiva, con La estatua de la libertad.

Una pose, un recuerdo interior a No hay marcha en Nueva York de Mecano (por ese “y al adoptar la posición de ese monumento en cuestión, se pensó que era un comunista buscando follón, y lo tuve” muy Manos de topo) y mi recomendación de este vídeoclip espero que os llenen del espíritu del concierto. A la salida nos enteramos de que la banda tocará en La Riviera junto a The New Raemon en el lejano octubre. No sabemos si para esas fechas estaremos vivos, muertos o fuera de España, pero esperamos volver a encontrarlos antes.

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