Bigott en Murcia

13 de diciembre de 2013.
Sala 12&medio (Murcia).

Era viernes 13 y como no podía ser menos la sala 12&medio tuvo algo de mala suerte. Durante la actuación del telonero J.T. Prewitt se fue varias veces la luz. Pero esto no fue ningún problema para aguar la fiesta que nos traería Borja Laudo, sí, aquella noche dejó de ser Bigott para ser uno más. Uno más que se preocupaba por sus asistentes y le preguntaba a cada uno de ellos si le apetecía que comenzase la actuación. “¿Empezamos ya o qué?”

Tan atento y simpático como si de un colega de toda la vida se tratase empezó a tocar acompañado únicamente de su guitarra. Oh Yeah!!!, Mousse Mousse y King of Demo fueron las encargadas de abrir la actuación de la noche. Blue Jeans, el álbum de presentación, era bien recibido. Al igual que el “acho” en la boca de nuestro artista que no paró de repetirlo toda la actuación. Pero, como era obvio en la sala se esperaba con ansia temas tan famosos como Dead Mum Walking, la cual no paraba de pedirse en la sala por una chica con la que estuvo charlando durante todo el concierto, haciendo una vez más Borja alarde de su cordialidad y humildad. Borja se la reservaba y nos deleitaba con otras de sus anteriores albumes como una maravillosa versión de Cannibal dinner  o Cool single wedding. Con esta vuelta a sus anteriores discos el concierto se llenaba de altibajos, subidas y bajadas de ánimo que nos hacían sentir muy vivos. Tan vivos como cuando eyaculas hacía dentro como nos explicó el propio artista, ya que además de dar un apasionante concierto, nos habló de los cambios, del sentirse raro, del sentirese “acho”.

Una vez expuesto todo el Blue jeans dejó para el final sus aclamadas Turkey moon y Dead Mum Walking, cumpliendo, de este modo todas sus peticiones.

Con esa increíble voz fue capaz de hacer de la noche una acogedora e íntima velada. Una voz que llenaba toda la sala, una voz que nos ponía a todos los pelos de punta. De una forma directa y sencilla hizo que todos disfrutaramos de su espectáculo, incluyendose él mismo que pagó por su propia actuación. La simpatía y el carisma del zaragozano le llevó a pasar una noche conversando con murcianos después del concierto, lo que le hace, si no fuera suficiente, más grande aún.