Baila. Aulla. Belako. Perro. Sierra

-¿Estudias o navajas?, dice él al entrar con su acompañante, en el antiguo Pachá. Ella lo mira y deja la pregunta, unos segundos, en el aire. Lleva la mano a su bolsillo izquierdo y coge algo. Abre la hoja, observa el reflejo del filo plateado provocado el destello de un foco de luz cenital y lleva el lomo de acero a la boca. Y muerde. Muerde fuerte. Y un hilo rojo desciende de  de su labio superior, mezclándose con el rímel y dibujando el último barómetro del CIS sobre intención directa de voto en personas que votan por primera vez, en el perfil izquierdo de su rostro. -Navajas, siempre navajas.

Hay un pogo-suave en el medio. La gente busca tocarse. Rozarse… Las manifestaciones están prohibidas, las reuniones en entredicho. Vivimos solos en un mundo frío. Así que cariño, salta conmigo. Y rózame, rózame fuerte.

Un grupo de personas bajan desde un lateral al centro de la pista. Suena Perro. Y es quizás un estado diferente a su nombre. Un estado de exaltación. De inmediatez. Nihilismo. Salto y disfrute. Perro unen el sonido de dos baterías, una linea fuerte de bajo, guitarra, algo de sintes y no llegan a enroscarse y diferirse, el golpe es directo. Inmediato. Sin capítulos. Estudias navajas, marca el momento. Su nuevo trabajo los enmarca en un nuevo peldaño, a ojos de público y festivales. Tras Tiene bacalao, tiene melodia, Perro se muestra cómodo en su nuevo papel y hace lo que sabe hacer. Que la gente baile. Baile (o lo que surja).

Antes Hugo Sierra (Prisma en llamas, Margarita) abría el evento en su papel como Sierra, llevando al directo en formato banda su Tiene mucha fuerza, letras redondas y brillantes, vestidas con sonoridades ochenteras, tropicalismos y toques “rockabillys”. Una delicia de Ep que se refrendará en un larga duración en las próximas fechas.

Para finalizar la noche los jovencísimos Belako, puso a la gente a saltar en lo que en un principio es una suerte de post-punk de punteo de guitarra y voz oscura, que deriva a un rock-pop engrandecido, con toques electrónica. Teclados, bajo, guitarra y batería sirven a los vizcaínos para agitar y desmelenar al entregado público. Me gustan los tonos negros de la voz de la cantante.

Venían a preestrenar un trabajo Hamen que aún no ha visto la luz y consiguieron no frenar el ritmo que llevaban los conciertos,con saltos continuos encima y debajo del escenario. Belako es premio Ojo Critico de RNE de este 2015 y se anota puntos con su directo. Ellos bailaban y aullaban en el centro de la pista. Bailaban y aullaban.