Ayo: Una sonrisa eleva el alma

AYO

Hay personas que con solo una sonrisa son capaces de hechizar a un auditorio entero. Les hacen viajar a través de un espectro entre onírico y real en el que gente como Ayo te protege de todo mal. Su música es fiel reflejo de paz entre comunidades humanas. Ella es la fusión y la globalización bien entendidas, sin claroscuros ni sombras. No se trata de una artista más,  Ayo es la redención de nuestros sueños rotos.

No muchas veces puedes ver a la ternura hecha mujer tan cerca de ti. Ayo propone un desafío a los sentidos, hay algo de todos y de nadie en sus letras y en su música. Se refleja en un directo sincero y sin cortapisas. Directo al alma. Quizás todo comenzara con Life Is Real, un alegato vital a una visión de la vida superior presente en la mente de la diva. O quizás fuesen esos ritmos que tan parisinos se han hecho representados en Who y Complain. Ya no recuerdo en que momento Ayo urdió su hechizo.

El piano de Wouldn´t It Be Better y I Need You aumentaron las emociones y sirvieron en bandeja nuestros corazones a Ayo. Ella nos entrega a cambio lo que lleva tatuado en el alma. La Motown renace en la madrileña Sala But y I´ll Be There de los Jackson 5 vuelve a tener sentido en labios de Ayo. Rodeadas de unos increíbles músicos que combinan ritmos e instrumentos sin cesar, Jamaica, la Motown, París y el este de Europa se dan mano entre contrabajos, guitarras y una percusión fabulosa.

Nos vamos a Detroit para escuchar las palabras de otro poeta de los pobres como es Rodríguez. I Wonder suena aún más optimista con una sonrisa angelical prodigio de la interracialidad que se impone en el mundo. Ticket To The World define la esencia de la propuesta de la cantante parisina. La de un portal al mundo que ofrece viajes mentales a los rincones más bellos del planeta. Poco a poco el buen rollo reinante se convierte en catarsis.

De repente, nos encontramos cantando sin barreras Run, Run. Ella como uno más de nosotros y nosotros como parte de ella. En ese momento, comprendes la buena estrella que la acompaña allá por donde va. Se trata de un ser celestial.

Aún queda la recordada Down On My Knees para cerrar dos horas de talento sin fin suplicando por un mundo más humano. Muchos echaron en falta Here Is Coming, pero lo que realmente añoraremos durante mucho tiempo es esa sensación de calidez que impregnó a los afortunados que acudieron a este trepidante episodio del flamante festival Cultura Inquieta de Madrid. Pocas veces en la vida una sonrisa te eleva el alma.

 

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