Arcade Fire emocionan en Barcelona

ARCADE FIRE EN LA RAZZMATAZZ BARCELONA

Hace días que fue el concierto de Arcade Fire en Barcelona y en mi cabeza, sin que nadie se dé cuenta, siguen resonando una y otra vez sus canciones. Podríamos decir que mi mente es pues, desde el miércoles, una jukebox de canciones del grupo canadiense.

De repente me encuentro tarareando Half Light I sin apenas ser consciente o cambiando a Here comes the night time cantada a media voz cuando no hay nadie a la vista.

Y cuando pasa esto, seguir cantando canciones días después de un concierto, es porque el directo ha estado bien. Este fue realmente una verdadera maravilla. Algunos, los que no fueron, mayoritariamente, creen que exagero cuando les cuento esto. No me importa. También Crazyminds ha querido que les cuente cómo me sentí esa noche. Igual así me entendéis mejor. Aquí, pues, os dejo mis impresiones de cómo viví el concierto (no uso el “cómo fue” porque no puedo ser imparcial).

Ojalá muchos de los que estabais la noche del miércoles en Razzmatazz comparta conmigo cada palabra de lo que cuento, porque entonces sé que también salisteis de la sala con las endorfinas bailando con lazos de colores cual Régine Chassagne.

Todavía estaba cerca el sentimiento decepcionante de este último Primavera Sound en el que no me sentí nada cómoda. Me había convencido a mí misma, desde que salí por la puerta de letras móviles y brillantes, que priorizaría los conciertos en sala. Lo que menos me esperaba era que esa promesa tendría que cumplirla tan pronto y con un grupo como Arcade Fire.

Después de una manera un tanto heroica de conseguir la entrada y casi al borde del microinfarto, el azar quiso que fuera una de las afortunadas que iban a asistir al concierto de la banda después de dos años sin tocar. De esto último me enteré a posteriori, pero es un detalle importante que explica muchas cosas. Una de las más importantes es que los de Montreal tienen muchas ganas de subirse al escenario. ¡Y es que ya hace tres años, TRES, de su “Reflektor“!

Con miedo por el Sold Out, casi inmediato tras la salida a la venta de las entradas, me dirigí a Razzmatazz dos horas antes del concierto. Que conste que fui tan pronto porque trabajo al lado. Pero lo más sorprendente del caso fue que al llegar ya se había formado una cola inmensa. Ellos tienen ganas de subirse al escenario ergo nosotros tenemos ganas de verles de nuevo en acción, eso es así.

Las horas pasaron demasiado lentas para mi gusto. Arcade Fire hicieron cierto el refrán de “lo bueno se hace esperar”. Pero desde que sonaron los primeros acordes de, ya no pueden empezar con otro tema más apropiado, Ready to start se metieron al público en el bolsillo. Un público entregadísimo que no dejó de saltar, corear y bailar durante las casi dos horas que duro el concierto. Aquí una de las ventajas de los conciertos en sala.

Desde el inicio Arcade Fire comenzaron a disparar a discreción grandes temas, que era, la verdad se dicha, lo que todo el mundo esperaba. A Ready to start le siguió la portentosa The Suburbs con la que se generó un estado de locura/alegría colectiva.

Os tengo que confesar que tengo una debilidad musical que se llama Régine Chassagne. Siempre que la veo pienso que si las hadas existieran serían como ella, pues se mueve por el escenario de forma casi mágica. A sus movimientos hay que sumarle esos largos lazos de colores que se convierten en una prolongación de sus manos y esos vestidos de fantasía llenos de brillos. Pero realmente, Régine no necesita servirse de atrezzo porque brilla con luz propia. Por lo menos a mí es capaz de emocionarme, ponerme el bello de punta y hacerme llorar con su voz. Sí, crazyminders, después de años sin escuchar “Sprawl” en directo me caían lágrimas como puños. Tengo la piel de gallina ahora mismo mientras aporreo las teclas de este ordenador.

Tras lágrimas de alegría, siguió la fiesta. No faltaron temas de lo más bailables pertenecientes a su disco más reciente: “Reflektor“. Aunque la verdad es que imaginamos, por eso de que llevaban dos años sin tocar, que echaban de menos sus temas más antiguos, para una servidora de sus dos mejores discos: “Funeral” y “Neon Bible”: Keep The Car Running, Neighbourhood, Rebellion (Lies), No Cars Go (con la que perdí la apuesta de que no iba a haber pogos en el concierto de Arcade Fire: los hubo) y, ¡oh sorpresa!, tocaron un tema que casi nunca suena en sus director: My body is a cage. Rebellion (Lies) volvió majareta, más todavía, a Win Butler. ¿Cómo explico esto para que me entendáis? Llevaba un traje de un rosa asalmonado que acabó rojo por la acción del sudor. ¿Podríamos decir que Butler estaba entregado? Podríamos. No hay duda. No dejó de brincar en ningún momento. Estaba eufórico y nos contagió a todos.

Era tal su estado de euforia desmedida que llegó a arrancarle una zapatilla a una chica de uno de los pisos superiores de la sala y la empleó cual baqueta para tocar su tambor.

Todo esto, todo este festival (sin formar parte de un festival) de buen rollo y alegría entre canciones tenebrosas llegó a su fin de fiesta como es debido, con un desfile de cabezudos y confeti, mucho confeti. ¡Que me vuelven loca a mí esos trocitos de papel flotando en el aire! Mientras, sonaba Here comes the night time.

Las palmas de mis manos rojas de tanto aplaudir y el traje de Butler empapado de sudor vaticinaban que el show llegaba a su fin. Llevábamos dos horas sin descanso, aunque podríamos habernos estado toda la noche en ese estado de éxtasis colectivo sin esfuerzo alguno.

La guinda del pastel llegó en forma de bis con Wake Up, himno de masas que siguió sonando una vez se encendieron las luces de Razzmatazz. Siguió sonando, porque todos nos fuimos a casa tarareándola.

Y aquí seguimos muchos, días más tarde, tarareándolas para nuestros adentros, en silencio, felices y recordando una noche de jueves que fue para enmarcar.

Hoy también deben tararear en Bilbao, tras su concierto en el BBK.

En definitiva, una cosa está clara: Arcade Fire no tendrán disco de vuelta pero tanto ellos como su público estamos en plena forma y con ganas de tenerles, de nuevo, de vuelta.