Anotaciones de la fiesta de presentación de Deezer

Cita en la Riviera. 20 horas. Cañas en el Eusebio, media hora. Pasar el río. Frío. Qué bonitas han quedado las faraónicas obras de Madrid Río. Faraónicas. Buscar sinónimos. Apuntar: colosal, suntuoso, grandioso. Espectá-culo. Buenas noches. Qué bien organizado todo. ¿Qué tal?. Sí, hemos hablado por mail. A la derecha el “photocall” por si queremos posar con las celebrities. Gracias. No nos veréis allí. No somos de esos. No hoy. No ahora. Los invitados se juntan entre las luces estroboscópicas, fluorescentes, incandescentes (buscar sinónimos) del “photocall” y las barras distribuidas de manera altruista y organizada por el interior de la sala. Pienso. Qué tropicalistas son las palmeras de la Riviera. Quiero dos en mi casa con un poster de un sol velado detrás. Pienso. Qué bien distribuidas las barras. Pienso. Medito. Qué liquido elemento más amable sale de sus grifos y de sus botellas de cristal. Dicen. No se ponen copas hasta más tarde, lo sentimos. Digo. Lo siento yo. Qué sorpresa que haya vino. Blanco, tinto, rosado. Y cañas. Y pinchos. Catering del bueno. Pinchos de autor y tortilla de la buena. Gracias Deezer por estos momentos de felicidad desmesurada, desmedida (buscar sinónimos) que nos das, en medio de la semana. Y por la música claro. Pasa por nuestro lado el afamado Johan Wald, con un traje en tonos claros y carmesí. Soy ciego a los colores. No es el vino. El vino no hace esas cosas. Es el nuevo icono de la presentación. El presentador para todo. Sí, el presentador de la cadena de Gandía Shore. Unas seis bandejas más tarde (no contemos los vinos que está feo contar), las actuaciones en directo comienzan.
Luego el omnipresente Wald salió a presentar al presidente de Deezer. O el máximo accionista. Este no salió en una pantalla de plasma, HD, 40 pulgadas. Salió en persona. A dar las gracias y presentar lo bueno de Deezer, su “presencia en 182 países, con un catálogo de más de 20 millones de canciones disponibles en la biblioteca de la plataforma. Deezer se presenta en España con una oferta de un año gratis de servicio con publicidad a lo largo de 2013″. Streaming para el mundo. Saludos a Sao Paulo, que nos estarán viendo desde el vertedero. Cannibal dinner para todos. Es el señor Bigott el que abre el fuego. Imagen mental del fuego abriéndose, despedazándose, resquebrajándose en dos partes. Y en el medio. Como de la nada. O del todo. Del fuego vamos. Del mismo fuego. El mañico saliendo, agitando su cuerpo espasmódicamente. Sin músicos. Solo. O con guitarra. Y música pregrabada. 3 canciones. 3 buenas canciones. Para agitar el presente del presente y acercarnos al escenario.
A continuación pudimos comprobar la gran voz de Chila Lynn y lo bien que toca el piano. Y lo hermosa que es. Y qué pelo. Dios bendiga los pelonchos. En otras tres bonitas canciones. Que sí, que es aconsejable su escucha, de verdad. Hazlo. Búscala en Deezer. Luego se pusieron eurovisivos. Loreen. Que parece ser que ganó el festival. Y que parece ser que tiene su público. Y que cantó otras tres bonitas canciones. Y las barras estaban tan bien distribuidas. Y el vino era tan bueno. Que se nos hizo corta la espera, una espera para el plato fuerte de la noche, que fue ni más, ni menos que Fangoria. Con Olvido censurada en su propio vestido. Negro y transparecias. Cuatricomia, en exposición. Grandes clásicos de ayer de y hoy. Pseudo-play-back. Nosotros nos fuimos a molestar a Bigott, sobre el motivo que le había llevado allí y él se mostró extrañado de que alguien lo conociese. Y hablamos de Zaragoza. Y de esas cosas bonitas de la vida. Luego pinchaba…. este… Brian Cross. Felicitemos al catering. A las palmeras. A Bigott. Y a Deezer.