Al Delorean le falló el condensador de flujo

No fue un gran concierto. No fue algo para recordar. No, al menos para alguien que haya tenido la ocasión de presenciar, previamente, algún concierto de los vascos-barceloneses. Tal vez fuese que el condesador de flujo no funcionase correctamente, sin posibilidad de volar. Todo el mundo sabe que el condesador de flujo es lo que hace que los viajes en el tiempo sean posibles. Fue una especie de concierto a pie cambiado. Con un sonido mejorable, en cualquier lugar más allá del centro de la pista de la Joy Slava. Un concierto a destiempo, ya que se supone a la banda más que metida en su nuevo trabajo, que con ganas de tocar “Subiza y otras”.

Pero de todo lo dicho hasta ahora, la masa congregada el viernes 11 por el ciclo pop&dance no pareció darse cuenta, o importarle en demasía. Ya que disfrutó, se agitó, bailó y animó sin parar durante toda la actuación de Delorean. Lo que supone un acercamiento de la banda hacia el gran público estatal y una aceptación de la electrónica a niveles más cercanos, no sólo en formato dj, fiesta o rave. Es decir, Delorean llena por sí sola la Joy Slava, sin aperitivos, sin grupos invitados. Sin necesidad de festivales. En la intimidad, por así decirlo, de una gran sala. Y la llena con un renovado público (me atrevería a decir).

No es achacable al grupo. A Ho$oi o Igor Escudero, marcando el ritmo y agitando el ambiente, Guillermo Astrain con sus guitarras, sintetizadas o incorporadas a la maraña de capas, Unai Lazcano, haciendo que los sintetizadores se tambalasean y dándole al sampler de la bocina de cada canción y Ekhi al bajo y la voz. Delorean propone un concierto cercano a una sesión de baile, sin demasiada comunicación verbal con el público. No verbal sí la hay. Lo importante es la música. Y que tú te muevas. Y eso lo saben hacer. Saben trasladarte en el tiempo.

Y lo consiguieron por momentos con sus hits más redondos como: Real Love, Grow, Simple Graces, Stay CloseS(Subiza)… Todos ellos sonaron en un concierto de poco más de una hora, al que sin duda le faltó explotar.Volar. Tal vez el frío de la noche madrileña no ayudó. Ya sabemos lo caprichosas que son estas piezas. O tal vez tengamos muchas ganas de lo nuevo.

¿Qué hay de lo nuevo?¿Sonó algún adelanto? De lo que sonó podemos descubrir a Delorean por espacios más cercanos a grupos como Toro&Moi, más funkys, bajando los tiempos, oscureciendo un poco el “tropicalismo”. Pero esto no era más que una prueba. Esperemos tener alguna pista fiable dentro de poco.

No dejen de seguir la pista al ciclo pop&dance que nos traerá grandes conciertos en las próximas fechas.