Agosto en Madrid. Los Camellos. Piedad os lo ruego. Raúl Querido.

LOS CAMELLOS - CRAZYMINDS

Madrid en verano es una estación de esquí abandonada. Una estación de esquí en los Pirineos franceses a 40º, con camisas hawaianas y pantalones cortos. Es agosto. Los hombres hacen el ridículo en verano, dice mi padre, cuando ve a hombres en shorts. Sí, lo dice por ti. Por los pantalones cortos. Pero qué más da. Porque todos vivimos en Hawai y las cosas importan menos (o nada) en verano.

Las cosas no importan en verano (espacio para pensar).

Pero esto es una vuelta a normalidad. Hay gente en la calle esperando en la puerta. Unos bebiendo, otros sacándose las arenas de los zapatos de la playa, hay gente fumando, gente que habla entre ellos, se comunica y comparte pequeños e insulsos momentos de su vida. Es Siroco y no hace viento. Es agosto. Y la estación de esquí abandonada está llena de gente, personas en general.

Tres grupos hoy reza el cartel, de la planta de abajo. Camellos, Piedad os lo ruego y Raúl Querido. La mejor receta contra el resol, la fritura cerebral, la tv, la extinción de la ilusión y el desapego emocional.

El Fanzine. Tres conciertos y un fanzine, que nos habla del fantasma del fanzinerismo, de Arturo Pérez Reverte, el show business, el trap. ¿Qué más puedes pedir para una noche así? ¿Qué quieres? ¿Qué es importante para ti?

Luces fuera. Raúl Querido y su oda al trabajo, abren la noche. Camiseta de los planetas con las mangas cortadas. Su anterior trabajo llevaba por nombre Trabajo (presiona el enlace para escuchar u oír). Y quizás el siguiente se llame Trabajo 2, próxima obra. Opus. Catarsis. Es agosto. Y Raúl te recuerda que tus venas alimentan a una multinacional sueca/inglesa/eggpañola y que vendes tu vida a 0,60. Y te lo viste con poca luz, con efecto de luces parpadeantes y epilepsia fotosensitiva. Spoken word directo y crudo, contrapuesto con ritmos tropicalistas, ambientes denso-industriales, samplers con fuzz y trap. El trap es otro vicio del mundo, como el trabajo, como los pokemons, como los minions. En pastillas. Empieza la noche con una bofetada. De esas que piensas que tenían razón en dártelas. El inquieto/creador/multifacético deja la sala temblando tras la sacudida de realidad. ¿Es esto la vida real? No, tranquilo es agosto, puedes pedir otra copa y olvidarte de todo. Es verano, nada importa.

Acto 2. Señor ten piedad. Cristo ten piedad. Piedad os lo ruego. Presentan Gente guapa en sitios feos. De este 2016. Esa gente en esos sitios. Canciones nihilistas de fácil asimilación interior y exterior. Con letras con enjundia. Enjundia es una palabra regular. Que puedes bailar o saltar. O eso que tú haces. Es un concierto demo. O eso explican antes de soltar la música del ordenador y esgrimir sus canciones al micrófono. Voz dulce y letras ácidas. Diría que ella es un jodido ángel caído, si pudiese decirlo sin caer en el heteropatriarcado. Hay covers de Estopa. A toda pastilla. Garage-tonti-pop. Diversión. Rápido. Contrastes de la suavidad, de la agudez de la voz,  con la música de las guitarras al pseudobacalao. Escucha aquí:  Estamos bien. Déjate llevar. Lo pasaremos superbien. Lo pasamos superbien. Extasis. Santa Teresa. Me la pela. Bien.

Acto 3 y último. Desenlace de la trama. La estación de esquí baila entre los cambios. Subes las escaleras y hay poesía, concurso y bailes en parejas. Bajas. Los Camellos se suben al escenario. Concierto de guitarras. “Garage”-ironía- saltar. Guitarras (dos), bajo, batería. Los camellos te dan la primera gratis y luego vienen más. Internet sabiduría en la red. Costumbrismos “millenial”, instagram, Sanchez Dragó, Telmo y Luis. Nos reímos de todo. Desenfreno, Hay “garage”, canciones a dos voces, punteos de guitarra “surf”, “psicodelia”. Hay pop. Hay melodía. Está Ramón García. Hay risas y Pantoja-ha. Escucha aquí.