Una Familia de Tokio de Yôji Yamada

Estamos ante una historia de padres e hijos. Un vínculo fuerte y frágil a la vez. Se trata de un remake basado en Cuentos de Tokio de Yasujiro Ozu que narra la estancia de una pareja de ancianos en Tokio. El fin de su viaje es el de visitar a sus tres hijos para conocer y averiguar cómo son sus vidas en la capital nipona. Un periplo con altibajos que logra trasladar a la gran pantalla el trato consanguíneo muy presente en muchas familias de hoy en día.

La película dura 146 minutos, lo que permite deducir que el director se toma las cosas con calma para poder desarrollar y explicar al público esta travesía emocional, a todo detalle. Sin embargo, un filme tan largo y lento se arriesga a perder la atención del espectador o, siendo más explícito, a aburrir. Esto solo se evita si el capitán del barco sabe lo que hace. Yôji Yamada controla y se nota que tiene las habilidades necesarias para manejar un timón puesto que, como director es capaz de conseguir unos planos estáticos repletos de sustancia que permiten el poso y la absorción pausada de lo que tenemos en frente. Los japoneses tienen fama de ser algo fríos, pero el buen hacer exprime emociones que, a priori, no detectarías en una simple sonrisa. Gran parte de este mérito lo tienen los padres protagonistas Isao Hashizume y, sobre todo, Etsuko Ichihara que realiza una interpretación que se ajusta de maravilla a lo que el largometraje requiere de ella. Esta recreación tan viva y precisa permite que, a pesar de pertenecer a otra cultura, nos podamos sentir identificados con los personajes y sus lazos sensibles.

Por otra parte, hay un foco sobre el condicionante en las relaciones familiares por excelencia: el trabajo. Este asume un rol destacado con doble función. Por un lado consume el valioso tiempo de los personajes y por otro revela el éxito que han tenido en la vida a ojos de sus procreadores. Como si de un examen periódico se tratase, donde se evalúa el grado de compromiso familiar y los objetivos cumplidos. Esto lleva a poner en cuestión el valor que realmente le damos a la familia, que muchas veces es considerada como lo prioritario en la vida. Sin embargo, Yamada es capaz de desmitificar esta sentencia y retratar un distanciamiento provocado por el ahogo al que les somete su faena o las escasas horas que nos proporciona un día, según como se mire.

También hay que agradecer la representación de Tokio y sus costumbres para los que nos somos tan conocedores del tema, ya que nos adentra en rincones más íntimos de ambos aspectos. Se disfruta y se aprende. Una Familia de Tokio (Tokyo Kazoku) se estrenará el próximo 22 de Noviembre en las salas españolas, además viene con el aval de haber ganado la espiga de oro en la Seminci de este año.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7.5/10