The Bling Ring de Sofia Coppola

La última película de Sofia Coppola, The Bling Ring, se abre de una forma que, durante los primeros minutos, nos parece excepcional. La secuencia inicial, con su música, su fotografía y su tipografía, nos hace creer que Coppola da con la fórmula perfecta para tratar lo que se va a tratar: la historia de un grupo de jóvenes pijos que matan el tiempo colándose en las mansiones de las “grandes” celebridades. No obstante, la misma estética que nos cautiva en los primeros instantes, acaba cayendo en la redundancia del vacío expresivo total. Una redundancia del vacío similar a la de la misma historia, sacada de un articulo del Vanity Fair de Nancy Jo Sales titulado The Suspects Wore Louboutins.

Conociendo la filmografia precedente de la directora, lo primero que nos viene en mente a preguntarnos es por qué escoge este artículo del Vanity Fair como punto de partida para estructurar una historia basada, obviamente, en echos reales. Su anterior película, Somewhere (2010), ya se acercaba a este mundo del “famoseo”, pero de una forma radicalmente distinta: nos contaba algo tan profundo, ambiguo, desconcertante y abstracto como el vacío existencial de una persona que está en la cima de su carrera y en lo más alto del rango social. Coppola ponía en escena secuencias largas, lentas y hasta poéticas que conseguían hacernos entrar en la triste vida de una celebridad. Somewhere nos decía algo. No obstante, The Bling Ring, sólo consigue quedarse en una puesta estética que, aunque para muchos sea perfecta, manca de significado, igual que la propia narración.

La trama de la cinta se desarrolla sobre una estructura repetitiva que sólo funciona como relleno. Vemos al mismo grupo de chicas (y un chico) entrando en casas de famosas, robando, escapándose, mostrando por las redes sociales su aventura, emborrachándose, drogándose, bailando y volviendo al inicio del loop. Llega un momento, del todo convencional, en que aquello se empieza a enredar. Es aquí cuándo empieza un pequeño giro en la forma de narrar de Coppola y parece que esta quiere entrar en un universo totalmente distinto al que habíamos estado hasta ahora. Emocionados, empezamos a creer que la directora, aunque tarde, conseguirá entrar en la complejidad de los personajes y podrá profundizar sobre el por qué de todo aquello que, de forma totalmente convencional y con un estilismo publicitario que ya tenemos más que aburrido, nos había estado contando hasta el momento. Pero no es así; no lo consigue. Y el problema principal de que no pueda sacar contenido de aquello único que lo puede tener, es la forma en que se pone a analizar a sus protagonistas. Una vez mas, pecando de convencionalismo, Sofia Coppola parece estar más interesada para justificar el comportamiento de estos adolescentes que para ponerse a trabajar de una forma más introspectiva y psicológica sobre la mente de los personajes. Y así, acaba cayendo en un bucle de crítica borrosa respecto los pilares familiares de los respectivos protagonistas, pretendiendo dar una lección o una simple visión irónica de aquello que no tendrías que ser nunca como padre o madre si no quieres tener unos hijos pijos, drogadictos, delincuentes y estúpidos.

La verdad es que la propia historia no da para tanto si se quiere convertir en una película de ficción, y este es el principal problema que hace que no funcione. Hay pequeños detalles como los pantallazos de webs de celebrities, de facebooks o de distintos contenidos interactivos, o la combinación con imágenes de las cámaras de seguridad de las mansiones atracadas, que nos hacen pensar que todo el contenido del film funcionaria mejor como documental-reportaje de prensa amarilla para el divinity channel o la MTV que para una película de la mismísima Sofia Coppola. Esperamos que, en un futuro no muy lejano, la directora nos vuelva a deleitar con magníficas historias del rango de Las Vírgenes Suicidas o Lost In Translation. Esta es la Sofia Coppola que todos queremos; la Sofia Coppola que se merece ser.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 4/10