SOMEWHERE (Sofía Coppola, 2010)

En algún lugar seguro que existe algún actor famoso de Hollywood en horas bajas y en plena crisis existencial, aunque Sofía Coppola ya nos contó una historia muy parecida en Lost in Traslation. Reemplaza a Bill Murray por Stephen Dorff y ahora nos la vuelve a contar, aunque con algunas diferencias.

Supongo que, al igual que una servidora, mucha gente habrá ido a ver esta película llevados por el nombre de la directora y teniendo en mente sus anteriores trabajos como Las Vírgenes Suicidas, la mencionada Lost in traslation o la maravillosa Maria Antonieta.

Pues bien, quítense esa idea de la cabeza porque esta historia, como en algunos de sus trabajos anteriores, está vacía de contenido y de forma.

Narra la vida vacía y monótona, aunque llena de excesos, de un actor, llamado Johnny Marco e interpretado por Stephen Dorff, quien, al pasar tiempo con su hija (Elle Fanning) se da cuenta de lo vacía de su existencia, entrando en una crisis existencial, punto pelota.

Las escenas son tediosas a más no poder y no tienen fin. Muchas de ellas se desarrollan en un solo plano secuencia durante una canción entera: dos gemelas bailando de forma patética en la barra americana, un tema entero; la hija patinando y el padre mirando, otro tema; sobre el escenario en Italia y las mama-chicho contoneándose, otro tema entero, así hasta la saciedad.

Todo esto viene a explicarnos el vacío existencial del personaje, sin embargo no transmiten nada, están vacíos.

También nos viene a mostrar lo monótono y poco interesante de verse obligado a viajar por el mundo, a someterse a interminables sesiones de maquillaje y demás “obligaciones” típicas de un actor. Todo esto se hace bajo un tono cargante y poco sugestivo con lo que acaba siendo soporífero. La interminable escena donde padre e hija juegan al guitar hero se perpetúa hasta la eternidad no aportando nada nuevo a la historia.

Como decía un compañero internauta: “si la hubiera firmado Perico el de los palotes no habría salido ni del barrio”, y en mi modesta opinión creo que tiene toda la razón.

La propia Sofía habla en las entrevistas del hotel donde se rodó, lugar mítico donde los haya, donde todo actor que se precie ha pernoctado en él. Pues qué bien que abrieron sus puertas para que la hija de Francis Ford Coppola pudiese rodar, pues debería haber hecho un mejor trabajo.

También en sus anteriores trabajos tienen como nota común y destacable la banda sonora, que en este caso y aparte de un par de temas, no es nada especial aquí.

Pero, aparte de tecnicismos, el problema básico es de guión (escrito por la propia Sofía Coppola): no lo hay. No pasa nada de nada en 97 minutos, nada que interese a un espectador aburrido, nada que merezca la pena contar.

Inexplicable que ganara el León de Oro en el festival de Venecia en 2010 cuando, a parte de ser un fastidio de película, no deja a los italianos en muy buen lugar. Personalmente, pienso que se retratan con cierta mofa, como paparazzis y macizas voluptuosas medio desnudas y cómo no, el protagonista americano no puede esperar a salir de ese país.

Podría haber aprovechado la estancia y enseñar un poco algunos monumentos romanos, habría sido un toque de entretenimiento en tan irritante película.

Las interpretaciones ni están bien ni están mal, simplemente están. Pero, aparte de un par de canciones de la banda sonora, lo demás es tedioso, aburrido, fastidioso, plomo, latoso, cargante…  así hasta que aparece la palabra FIN.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 4/10

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