Pacto de Silencio. The company you keep

Que el nombre Robert Redford aparezca en los créditos de una película ya es garantía de que no vas a ver cualquier cosa. Y en esta ocasión, la mención es doble. El director vuelve a ponerse delante y detrás de la cámara para presentar un thriller-drama político basado en la novela homónima de Neil Gordon sobre la pérdida de las libertades en EEUU y la defensa de los ideales individuales frente a un gobierno que sólo vela por los intereses particulares.

 

Pacto de silencio cuenta la historia de un antiguo activista radical que vive de forma anónima con su hija en los alrededores de Albany, en Nueva York. Pero su nueva vida dará un giro cuando un joven periodista revela su paradero al FBI, que llevaba tres décadas buscándolo por su participación en el atraco a un banco.

 

El éxito de la interpretación está garantizado gracias a un elenco de actores de la talla de Julie Christie, Susan Sarandon, Nick Nolte, Richard Jenkins, Brendan Gleeson, Stanley Tucci y Chris Cooper y el propio Redford. Sin embargo, éste último, su protagonista, es el que menos convence y el que más dudas plantea. ¿Un actor de 73 años para interpretar a un personaje que treinta años antes había pertenecido a un grupo de jóvenes activistas radicales?

El comienzo de la película y parte de la trama es prometedor. Pero a medida que avanza la trama, la acción se estanca en lugares comunes y previsibles que no da lugar a sorpresas.

La historia es interesante, el reparto soberbio, mantiene el ritmo y un mensaje de denuncia en cierto modo convincente. Pero le falta algo. O más bien le sobra: el progresismo del estilo de Redford y sus ideas sobre el pasado de su país, en la línea de otras de sus películas anteriores. Un progresismo correcto, pero poco reivindicativo.

Estamos ante una buena película, aunque poco recomendable a quien no le guste el cine político. Interesante pero sin brillo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7 /10