Estrenos: “Open Windows” de Nacho Vigalondo

La idea de la ventana como elemento que nos abre al mundo se crece en magnitud e importancia cuando pasamos de hablar de ella, ya no como elemento físico, sino como elemento virtual que nos es presentado a través de internet y la nueva tecnología informática en general. Ya no hablamos de ventana en singular, sino que pasamos a atribuirle el plural de forma casi permanente. Así, es difícil hablar de Open Windows, la nueva película de Nacho Vigalondo, sin hacer referencia a películas de ventanas, como La Ventana Indiscreta de Hitchcock. No obstante, sus similitudes son tan grandes como sus diferencias. En esencia, pueden tener mucho en común, pero su evolución y su tratamiento hacen que el film de Vigalondo se posicione como algo único y excepcional.

Podríamos decir que ya con Los Cronocrímenes (2007) Vigalondo se mostró fiel a un género y a una temática concreta para utilizar estos elementos como fundamentos básicos para construir, finalmente, una pieza que obtendría el éxito por originalidad y, aún más importante, por su marca autoral. De hecho, podemos hablar de lo mismo haciendo referencia al corto 7:35 de la mañana o cualquier otra pieza de su trabajo. Así, decir que lo que hace grande a Nacho Vigalondo como director es su mente y su confianza en ella, es acertar. Y nos los demuestra, una vez más, con su último trabajo, dónde se apuesta al cien por cien por algo que no se ha hecho nunca y que, de entrada, puede dar un poco de miedo: una película de hora y media larga que transcurre, narrativamente, a lo largo de hora y media larga, sin ningún tipo de elipsis ni corte. Por si esta especie de lipdub cinematográfico renovado no fuera poco, toda la película transcurre en el escritorio de la pantalla de un ordenador, dónde se van abriendo y cerrando nuevas ventanas. Todo esto se construye bajo un género denominado thriller tecnológico, con sus persecuciones y su suspense más hitchcockiano, además de la renovación y adaptación a una nueva era: la de la multipantalla.

Los actores protagonistas del film, Elijah Wood (El Señor de los Anillos, El Hobbit) y Sasha Grey (Would You Rather -¡película que reivindico aquí y ahora!-), no podrían estar más acertados por interpretar sus respectivos roles. Por un lado, Elijah borda el papel de Nick Chambers, un nerd fascinado por Jill Godard (actriz a punto de estrenar nueva película) que se encuentra dentro de un espiral viral de amenazas, mentiras y giros abrumadores, mientra trata de salvar a la joven actriz. Por otro lado, Sasha, en un juego casi de metalenguaje y similitudes que transgreden la realidad y la ficción, encarna a Jill Godard, la actriz en peligro con la que se comunica Nick Chambers. En este aspecto, el casting resulta muy interesante sobretodo por el fichaje de Sasha Grey. Me imagino, antes de que fuera estrenada Open Windows, cómo la gente, tras recibir información de la película, iba abriendo ventanas (algunas con más pop-ups que otras), descubriendo a parte de este casting. Así, de un modo muy claro, se puede constatar que la película habla, en gran mesura, de una realidad actual: la de lo viral y lo morboso; la del usuario-voyeur.

Pero el film de Vigalondo, aunque interprete una realidad, también juega a transgredirla. Es por eso que hablamos de un thriller tecnológico. Dentro de las pantallas nos encontramos con referencias a video-juegos, aspectos formales que nos acercan a las viñetas de los cómics, y a una acción trepidante que deja al espectador clavado en la butaca con las palomitas aún a la mitad. Y digo con las palomitas aún a la mitad porque el espectador no ha comido ni una desde que las luces se han apagado, pues el inicio del film ya nos deja totalmente desconcertados hasta que vemos a Sasha Grey y descubrimos que aquello es un vídeo de la premiere mundial de la película que está protagonizando Jill Godard. La cámara hace un zoom out y estamos delante el escritorio del ordenador de Nick Chambers. Y aquí empieza todo: pasos dramáticos, giros en la trama, dosis sobrehumanas de acción, explosiones, suspense, algún desnudo… Un film que lo tiene absolutamente todo; un chute tan fuerte de elementos que hace que sea casi imprescindible re-visitar la película una cuantas veces más. Y lo mejor de todo es que, en re-visitarla, no nos encontraremos con un producto caduco, sino con una obra que, incluso con el paso del tiempo, se irá haciendo aún más grande.

Revivimos con ella a directores de prestigio de la talla de Hitchcock y Brian de Palma al mismo tiempo que ensalzamos a un director que, por desgracia, parece estar más venerado en el extranjero que en nuestro país. Pues esto, Open Windows, transgrede la narrativa clásica del mismo modo que lo puede hacer Nolan con Inception o Memento, y formalmente nos presenta una nueva fórmula que grandes directores no habrían sabido conjugar. Ahora, lo único que falta es que, como espectadores, nos enorgullecemos de nuestro cine y vayamos a las salas con un espíritu un poco más crítico, haciendo desaparecer los perritos millonarios de turno de los top 10 y metiendo, en primera posición, películas de la talla de Open Windows.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 10/10