Las diez mejores películas de 2014

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A escasos días de que ‘sincronicemos los relojes’ con las famosas doce campanadas que marcarán el fin de otro año, los colaboradores de Crazyminds hemos hecho un repaso a la filmografía estrenada este año para daros a conocer la que es nuestra lista de las diez mejores películas de 2014.

Así pues, sin más dilación, os dejamos con los diez títulos seleccionados por nuestros colaboradores cinéfilos:

10. Adiós al lenguaje (Adieu au langage) de Jean Luc Godard

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La, hasta ahora, última película del gran y ya legendario Godard se ha estrenado recientemente en nuestros cines (y no sin polémica, pues no se ha estrenado en su formato original de 3D y apenas ha contado con promoción ni distribución). A pesar de que suene hasta irónico que el nombre de Gordard se una a las palabras ‘tres de’, palabras que por ahora se unen más a películas de superhéroes o grandes efectos especiales, uno de los directores más famosos en la historia del cine que aun ejercen la profesión (para nuestro agrado) se ha hecho con dicho formato dejando a un lado las reglas convencionales de la narrativa, como siempre le ha gustado, y como él mismo ha enfatizado diciendo que ”es un territotrio donde no hay reglas’.

Con una escasa duración de  70 minutos, Godard se llevó con la presente cinta el Premio del Jurado en el prestigioso Festival de Cannes y es obvio que, además de recomendaros su visionado (a pesar de que no veréis lo que el director ha pretendido en su totalidad), un estreno de Godard no podía faltar en la lista de las diez mejores películas del año.

 

9. Ida (Sister of Mercy) de Pawel Pawlikowski

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Una interesante propuesta que hace de la austeridad excelencia, como acreditan sus premios -entre ellos a mejor película-, obtenidos en los festivales de Londres, Gijón, Varsovia y Toronto. (…) Un guión sin grandes excesos, acotado en ochenta minutos de metraje en los que, sin embargo, hay tiempo para la sorpresa y la reflexión, y en los que se repasa parte de la historia polaca del siglo XX, en un momento en el que los ecos de la ocupación nazi todavía resuenan en un régimen comunista que ya ha entrado en decadencia.

 

8. Interstellar de Christopher Nolan

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“El tiempo siempre me ha fascinado, la naturaleza subjetiva del tiempo es algo sobre lo que he hablado en varias de mis películas. Interstellar es la primera película en la que la idea del tiempo, su naturaleza mutable y paradójica, es parte de la historia y no sólo de la estructura. Si acaso, esta vez el tiempo es el antagonista” ha señalado Nolan en una de sus entrevistas. No sabemos si los espectadores han percibido al ‘tiempo’ como el antagonista, pero sí sabemos que hacer una película de este calibre tiene ‘antagonistas’. Unir ciencia y cine es meterse en un jardín con demasiadas rosas y sus consecuentes espinas, y no lo decimos porque no nos guste, al contrario, sino porque los eruditos en tal materia se te echarán encima (como ha sido el caso) dejando a un lado ‘el cine’ para centrarse en ‘la ciencia’. Lejos de todo ello, nosotros disfrutamos de la historia y de cómo Nolan nos la cuenta, y si está en la posición número ocho de nuestra lista será por algo… ¿no? Vayan a verla y déjense arrastrar por los mapas geográficos del universo y sus agujeros negros, seguro que les gusta quedar atrapados durante sus 170 minutos. 

 

7. Nebraska de Alexander Payne 

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Si algo ha sabido y saber hacer Payne, desde luego, es haber creado su propio universo, su propio lenguaje, su código, la singularidad de cada uno de sus personajes… y una vez comienzas una obra de él, sabes que es suya. Y, lo más importante, te adentras en ella sutilmente, siempre con incertidumbre, como intentando averiguar algo… y así te sumerges en una historia que no te dejará indiferente nunca. Y he aquí una de esas obras con las que -y sí, vamos a ponernos un poco cursis-, el corazón te hará un especial ‘pum-pum’. Y sin embargo los sentimientos ante dicha obra, o mejor dicho, durante la misma, pueden ser contradictorios: puedes pasar por reírte del personaje ante la perplejidad de la situación que el director nos muestra, hasta la lágrima de emoción por empatizar con los sentimientos de dicho personaje aun cuando puede que no comprendas la situación anterior (en la que te reías de él). Parece su obra más simple, pero no olvidéis que en la simpleza se encuentra la belleza y con Nebraska Payne nos propone un viaje físico y emocional en el que la ‘simple superficie’ se convierte en un hondo sentimiento gracias a la majestuosa interpretación de sus protagonistas.

 

6. Perdida (Gone Girl) de David Fincher

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“(…) En este caso la propia intriga pide que estemos muy atentos no sólo a una serie de pistas, las que nos da la desaparecida Amy (Rosamund Pike), sino también al lenguaje corporal de cada uno de los personajes. Con estas dos llamadas de atención consigue mantener la mirada del espectador sobre la pantalla de principio a fin. Ayuda también la ambientación, idílica a la hora de retratar a ‘la increíble Amy’, cortante cuando se trata de Nick (Ben Affleck) (…)”.

 

5. A propósito de Llewyn Davis (Inside Llewyn Davis) de los hermanos Coen

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La última película de los hermanos Coen trata sobre el fracaso, un concepto que a primera instancia nos puede parecer demasiado trascendental e incluso un tanto metafísico como para ser tratado por el dúo de hermanos de Minnesota. Pero la verdad es que Joel y Ethan Coen consiguen ponerse profundos y reivindicar una realidad enmarcada en un punto concreto de la historia (América, años 60) al mismo tiempo que consagrar una pequeña gran joya en lo más alto de su propio podio”.

 

4. El Gran Hotel Budapest (The Grand Hotel Budapest) de Wes Anderson

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Con el paso de los años Wes Anderson ha construido un marcado estilo propio, un mundo excéntrico y exuberante (particular puesta en escena, singulares colores y tonalidades, cuidada musicalidad, concreta narrativa, ) que ha llegado a consolidar de una manera muy grata a los ojos de la crítica. Si su anterior obra Moonrise Kingdom se encontraba en casi todas las listas de las mejores películas del año (número 1 en la nuestra), este año se vuelve a colar en nuestra selección merecidamente.  Una historia que de lo absurdo pasa a lo entrañable, como sus personajes, una obra de la que sin duda hay que disfrutar.

 

3. Her de Spike Jonze

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“-Si te hace sentir es real-. Así podría resumirse (…) Aunque la cinta se presente como un experimento sociológico, se trata de una comedia romántica. El guión, espléndido, es toda una lección de cómo se escribe un diálogo. El deseo de conectar con alguien es el hilo conductor de la trama sobre una base triste pero a la vez hilarante de las relaciones humanas. (…) Visionaria y tradicional,  ¿qué cabe esperar del futuro que describe Jonze y que no resulta tan lejano? (…)”

 

2. El Lobo de Wall Street (The Wolf of Wall Street) de Martin Scorsese

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Los 180 minutos de duración pasan en un suspiro gracias a un ágil montaje y a una acción sin pausa en las que destacan las escenas con multitudes, ya sea en las oficinas o en fiestas, en las que nadie desentona y todo el mundo está actuando (lo que no es nada sencillo). (…) la película deja alguna que otra reflexión (…) ¿Merecemos por nuestra pasividad ciudadana que alguien nos maneje y nos time, estamos incluso esperando que esto pase? O ¿estamos seguros que vale la pena llevar una vida larga guiada por el orden y la rectitud o sería mejor ser un Jordan Beltford?“.

 

1. Boyhood de Richard Linklater

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 Las secuencias que conforman el film tienen sentido tanto juntas como separadas, podríamos extraer cualquiera de ellas, verla al margen del resto y quedaríamos igualmente atrapados. Son micromomentos con los que todo humano humanista empatiza, momentos que en conjunto adquieren un sentido aun mayor pues forman algo así como una guía espiritual que incluye frases del tipo: “La vida consiste en improvisar”.”