La vida secreta de Walter Mitty de Ben Stiller

La última película de Ben Stiller, protagonizada y dirigida por él, parte como una oda a las segundas oportunidades y a la lucha del ser humano por huir de la conformidad y la apatía en que nos ha sumido la vida moderna. Una idea que funciona en la primera mitad del film pero que se ahoga en un mar de azúcar cargado de sentimentalismo y momentos felices en la segunda.

La película está basada en un relato corto escrito por James Thurber en 1939 y ya fue llevada al cine en 1947. Walter Mitty (Ben Stiller) es un empleado tímido y anodino de la sección de negativos de la revista Life, que en la película vive el cierre de su edición impresa y su paso exclusivo a edición online. Todo lo que no es y le gustaría ser a Mitty, lo encarna Sean O’Donnell (Sean Penn) un intrépido fotógrafo freelance que manda su trabajo a Walter desde hace 16 años. Mitty sobrelleva su vida gris con ensoñaciones de rescates, declaraciones de amor o mordaces réplicas a sus jefes. Todo cambiará cuando se pierde el negativo destinado a ser la portada de la última edición de Life.

Lo mejor de la película: el uso que Stiller hace de los efectos especiales que, a diferencia de lo que estamos habituados, encajan a la perfección como las fantasías de Mitty y para mostrar su estado de ánimo. Nos quedamos con la presentación de los créditos del principio o como el lema de Life marca un cambio en la vida del protagonista. Ahora, los efectos se quedarían atrás si no fuera por la impresionante fotografía de Stuart Dryburgh que convierte los paisajes de Groenlandia o Islandia o las calles de Nueva York en una auténtica delicia para los ojos.

Como decíamos al principio, la película funciona sobre todo hasta la primera mitad. Cuando las fantasías de Walter no son nada más que eso, en el momento en que el argumento comienza a hacerse realidad la falta de credibilidad en lo que sucede le resta encanto al resto de la película.

De las interpretaciones nos quedamos con la de la chica, una Kristen Wiig, claramente desaprovechada.

En resumen, La vida secreta de Walter Mitty no es una película que decepcione ver pero que tampoco pone los pelos de punta. Un punto a su favor: te hace desear coger la maleta y salir de la oficina.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6,5/10