Irrational Man: Allen recupera la razón

Aunque todos hablemos bien o muy bien o excelentemente de Match Point, aquella película fue una mala noticia. De repente, los aficionados y devotos de Woody Allen nos enfrentábamos al abismo. Nos gustaba mucho, nos parecía una genialidad, pero en el fondo éramos conscientes de que Woody Allen nunca haría una película mejor que aquella. Tras décadas de sosiego, encadenando grandes y grandísimas películas, los devotos de Allen asistíamos al cine en nuestra cita actual con el Maestro sin preocupación, sin incertidumbre. Era Allen, sabíamos que de una buena veríamos una grandísima película o una obra maestra, y de una mala, una película que también nos gustaba. Match Point jodió aquella calma. Pero eso no lo notamos en aquel momento.

Un año después, vino Scoop, película que sembraba la duda en la afición. La duda duró hasta la siguiente, El sueño de Casandra, que mejoraba la calidad. Los devotos supimos agradecer la vuelta del Maestro, y decidimos, en un acto de fe, ampliar los límites de la categoría Allen Menor e incluir a Scoop en ella. Tal vez nos confiamos demasiado, porque doce meses después llegaría la aventura barcelonesa. Vicky Cristina Barcelona es una película mala con avaricia, pero en el fondo fue una buena noticia. Tras Match Point y las dos siguientes, los devotos de Allen andábamos desconcertados, no sabíamos qué pasaba. Vicky Cristina Barcelona nos revelaba algo: Allen nunca haría una película peor que aquella. En tres años, los devotos habíamos puesto techo y suelo a la genialidad de Allen, 31 años después del Big Bang que supuso Annie Hall. Lo malo es que era el primero de los cinco años de travesía del desierto. Desierto que contuvo una botella de agua fresca que saciaba nuestra sed. Tal vez Midnight in Paris no sea una genialidad, pero brilla bastante si la pones al lado de Vicky Cristina Barcelona, Si la cosa funciona, Conocerás al hombre de tus sueños o A Roma con amor. Hay dudas para ubicar Blue Jasmine y Magia a la luz de la luna. Supongo que habrá que esperar a las siguientes para comparar antes de tasarlas. Para quien les escribe, esas dos películas, con algunas pegas, también brillan en medio del desierto.

Toda esta divagación viene porque Allen ha estrenado Irrational Man, película sobre los interrogantes que surgen al cometer un crimen, y las consecuencias internas y externas del acto. No es un tema nuevo en su cine, ya lo ha tratado en varias ocasiones, y magistralmente en un par de ellas con Delitos y faltas y Match Point. Pero recuperarlo puede contribuir a renovar la alianza entre cineasta y afición.

Un profesor de filosofía llega a un campus universitario y allí todo el mundo le recibe como el gran intelectual que es. Pero él no pasa por un buen momento. Su vida no tiene sentido, y además se encasquilla en la escritura y se engatilla en el sexo. Sólo la posibilidad de cometer el crimen perfecto le devolverá las ganas y las fuerzas para todo. ¿Un crimen tiene justificación? ¿Y castigo? Esa es la reflexión y el debate que plantea Irrational Man.

Buena historia, aunque los antecedentes en esta temática fueron mejores, por ser historias mejor trazadas, más pensadas. Buen guión, que aunque contando con la pega de la historia, demuestra que a pesar de sus ochenta años menos dos meses, Allen no pierde su visión, ni su pulso. Y que reitera la idea de que Allen es bueno con comedia o sin ella. Es cierto que la película empieza un poco irregular, pero sólo hay que esperar, no valoréis el sabor del plato por el precio de los ingredientes.

El ingrediente estrella, por seguir con lo gastronómico, de Irrational Man, es el triángulo que se crea con un notable Joaquin Phoenix, disputado entre Emma Stone y Parker Posey. No porque estén bien descrito y mejor interpretado, sino porque es el auténtico motor de la historia. Lo que hace que el tempo se acelere o se ralentice.

Puede parecer una tontería, pero la elección de Phoenix no sólo es buena por tratarse de un grandísimo actor al que le viene al pelo un personaje con crisis mental. También es buena porque la cicatriz de su labio superior, le conecta con el personaje de Rhys Meyers en Match Point.

No les diré que es una mala película, porque les estaría mintiendo. No les diré que es una obra maestra, porque sería faltar el respeto a Allen y a su filmografía. Irrational Man es una muy buena película que recuerda a lo mejor de Allen, aunque sea unos tonos por debajo. Una película de Allen que no te decepciona, que ya es bastante en los últimos tiempos.

Tal vez Woody Allen tenga que recuperar la forma, y con ella poder devolvernos su genialidad. Algo que va recuperando desde Blue Jasmine. Mientras tanto, nos reconforta ver que al menos ha recuperado la razón.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7’5/10

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