‘Hotel Nueva Isla’, ópera prima de Irene Guitérrez y Javier Labrador

La ópera prima de la cineasta ceutí Irene Gutiérrez y el director cubano Javier Labrador, nos muestra la vida real de Jorge, un hombre mayor que pasa sus días encerrado entre las ruinas del que fue el lujoso Hotel Nueva Isla de Cuba, desmenuzándolas incansable y obstinadamente en busca de algo que parece no encontrar nunca, probablemente algún tesoro escondido por los huéspedes del pasado.

Gutiérrez y Labrador encuentran así, en la estela de Guerín o Costa, la belleza en la miseria y la resistencia de este hombre a partir de una fotografía detenida y cuidada, fruto de horas y horas de observación del protagonista. Gracias por una parte a la reproducción de situaciones reales y, por otra, a la construcción de otras escenas escritas para intentar explicar a Jorge de un modo más “cinematográfico”, sin que ello reste valor al carácter documental de la cinta, nos adentramos en las últimas horas del hotel antes de su derrumbe y de la esperanza de Jorge quien, encerrado entre las paredes del edificio del que no le vemos salir ni una sola vez, va perdiendo sus posibilidades de abrirse al mundo que le rodea.

Tanto los acontecimientos grabados al momento de que ocurriesen como las escenas pensadas para ayudar a la ya escasa narración de esta historia introspectiva beben de la creencia de que es en los tiempos “muertos”, aquellos en los que parece que no ocurre nada significativo para el avance de la historia, donde realmente acontece la vida. La vida de una Cuba fuera de plano pero que espera ya una demolición anunciada, guardando un pasado como el de Jorge, lleno de contradicciones, preguntas sin respuesta y sacrificios que ahora parecen inútiles. No en vano, el protagonista escucha por la radio en una escena hablar de Don Quijote, pues si bien aquel se enfrentaba a los Molinos y a otras tantas causas perdidas, el personaje de Hotel Nueva Isla es también un soñador fracasado, “verdugo de sí mismo” tal y como rezan las paredes de su habitación empleadas a modo de diario.

Curioso, dada la intencionalidad de testimonio de la película, que uno termine de verla con este sabor a resignación y crítica ante el fracaso de la utopía socialista. Curioso que tratándose de no ficción encontremos películas también recientes como Regreso a Ítaca (Laurent Cantet) capaces de tratar con mayor distancia el desencanto vital como daño colateral de la Historia sobre lo íntimo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 4,5/10