Estrenos… Sólo es el Principio: lecciones en tiempos de crisis

SOLO ES EL PRINCIPIO
Siguiendo la estela de su compatriota Ser y Tener (Nicolas Philibert, 2002), los infantes protagonistas de Sólo es el principio (Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier, 2010) ofrecen auténticas lecciones de vida al espectador.

Azouaou, Abderhamène, Louise, Shana, Kyria o Yanis, son algunos de los integrantes del taller de Filosofía que la guardería Jacques Prévert (Seine-et-Marne, a unos 60 km al este de París) imparte a sus alumnos desde el año 2006. Tienen entre 3 y 4 años, apenas les ha dado tiempo a vivir pero ya son capaces de reflexionar sobre algunas de las cuestiones más complejas de nuestra existencia.

Este grupo de recién estrenados estudiantes debate el significado del amor, la muerte o la amistad, desde la espontaneidad y la inocencia. Al frente del taller, se halla la paciente y serena maestra Pascaline Dogliani. Encendiendo una vela para indicar el inicio de cada sesión, Pascaline se encarga de hacer preguntas a los niños que activen su proceso reflexivo y fomenten su curiosidad, así como de resolver los posibles conflictos que se originen en el seno del grupo. Sin embargo, el taller trasciende los muros de la escuela. Terminada la jornada, los jóvenes estudiantes continúan reflexionando con sus familias sobre los asuntos tratados en clase.

La aventajada y previsora cámara de Jean-Pierre Pozzi y Pierre Barougier se encarga de registrar sus contradicciones, peleas, divagaciones, cabezadas y momentos de lucidez. Frente a la fresca e improvisada intervención de los niños, encontramos un guión que parece haber sido milimetrado concienzudamente y que nos hace dudar de si Sólo es el principio es algo más que un mero documental observacional.

De lo que si estamos plenamente convencidos es de que nos encontramos ante una película más que necesaria dados los tiempos que corren. En el marco de una voraz crisis económica mundial, en la que la educación y la sanidad se convierten en las primeras víctimas de los recortes presupuestarios, los derechos sociales pierden protección progresivamente y los políticos menosprecian con descaro a los ciudadanos que dependen de sus egoístas decisiones, Sólo es el principio se presenta como una sabia lección de vida y civismo por parte de estos aventajados pupilos, cuya caligrafía mejora al tiempo que maduran sus ideas.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6,5/10

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