Estrenos… Las Vidas de Grace de Destin Cretton

 

Cuando Destin Cretton presentó su corto Short Term 12 al mundo allá por 2008 se cubrió literalmente de gloria. La historia de los supervisores de un centro de acogida para adolescentes en situación de vulnerabilidad caló y fue premiada en multitud de festivales. Cretton sabía que el tema daba mucho más de sí, tanto como para hacer un largometraje. No sin esfuerzo consiguió sacar adelante su proyecto, un proyecto por cierto, muy personal… No le cambió el nombre, aunque a España haya llegado bajo el título de Las vidas de Grace.

 

Se llame como se llame, lo importante no es el título, sino la película, y esta en concreto es importante porque es necesaria, tierna e inteligente; con un guión complejo, de temática arriesgada, llevado a cabo sin embargo con absoluta naturalidad. Es equilibrada: ni frívola, ni melodramática, ni mucho menos pastelosa. Es lo que yo y tantos llamamos ‘película redonda’.

Decir que una película es redonda no es fácil ni arbitrario. Suena a tópico, a frase hecha, simplona, pero no lo es. Es algo serio. Decir que una película es redonda es decir que nada, absolutamente nada, se queda en el tintero, que cada una de las tramas y subtramas han quedado resueltas al final del metraje de una manera coherente, sin forzar, sin salirse por la tangente. Lo que hace Cretton en Las vidas de Grace es, además de eso, justicia poética.

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Son muchos los dramas personales que componen el mapa de esta película, pero toda ella gira, sin egocentrismo, en torno al personaje de Grace: la monitora jefe de esta casa de acogida a quien da vida Brie Larson. El suyo es un papel enrevesado, profundo y contenido. Un regalo. La vida de Grace es como una cebolla. Grace tiene multitud de capas que hay que pelar con delicadeza, porque Grace no es capaz de descubrirse ni ante la persona en la que más confía, su pareja. Como cuando uno pela una cebolla, hay que ‘llorar’ con Grace hasta llegar a su núcleo. El director desnuda el alma de esta joven de forma paulatina, obliga al espectador a esperar impacientemente. Puede parecer un juego cruel, como la vida misma, pero cuando este personaje se vuelve completamente transparente uno sabe que la espera ha sido justa y que ha merecido la pena.

Aunque sea difícil evitar la emoción, porque evidentemente las situaciones en las que se encuentran los personajes son difíciles y reales, este es un drama que trasmite positividad, es una manera de ver y afrontar la vida, es pura luz. Es bondad en todos los sentidos. Las vidas de Grace no tiene lo que se suele calificar como ‘final feliz’, pero sí es de esos finales que te dejan dibujada una sonrisa en la boca, por su sutil ironía, por su originalidad, por su belleza. Destin Cretton rompe con esta película una lanza en favor de la humanidad, que falta hace, y demuestra además que el buen cine no depende de parafernalias técnicas ni visuales.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 9/10