Estrenos… ‘La Entrega’ de Michaël R. Roskam

Me esperaba algo diferente… quizá pensaba ver una especie de thriller psicológico, de esos que te hacen pensar aunque solo sea un poquito; o una trama enrevesada, violenta e inteligente a partes iguales, de las laberínticas, de las que te conducen a una salida sorprendente y brillante. Pero me he encontrado con algo mucho mejor, no es ninguna de estas cosas y lo es todo, todos estos ingredientes están en La entrega de forma implícita y sutil, pero ninguno sobresale por encima de otro, están muy bien equilibrados.

En realidad el segundo largometraje de Michaël R. Roskam es algo así como una prueba que viene a demostrar que la filosofía de Hobbes y la de Rousseau pueden coexistir en nuestra sociedad mediocre. El primero defendía una visión pesimista del hombre, decía que cada ser humano busca su propia subsistencia, por eso su estado natural es el de guerra perpetua, el de mirar al vecino por el rabillo del ojo no vaya a ser que… El segundo abogaba por su bondad, defendía que su estado natural es el de paz y que es la sociedad la que le hace ‘malvado’. El caso es que sea como sea la naturaleza del hombre cosmopolita está corrompida, por la sociedad o por sí mismo.

THE DROP

En la historia que nos presenta Roskam todos los personajes están o bien en estado de guerra o bien en estado de paz pero corrompidos por la sociedad, no hay nadie que se libre de la sombra del diablo salvo… un perro. Sí amigos, el único atisbo de bondad pura y real que hay en esta película está representado por un perro. Alguno dirá que el personaje que interpreta Noomi Rapace, la “protagonista” femenina –lo pongo entre comillas porque como de costumbre es un personaje accesorio que ni pincha ni corta, solo posa-, también refleja la bondad o al menos la neutralidad. Nada de eso, está corrompida como todos, lo que pudo ser su pasado la hace enigmática, pero no buena. En cualquier caso Rapace le da su toque particular, un toque que por momentos nos hace olvidar que está en pantalla como mero entretenimiento para el sexo contrario, digamos que gracias a ella la cosa fluye mejor y funciona muy bien de réplica para el protagonista: Tom Hardy.

Hardy por su parte demuestra tener un aguante increíble, una parsimonia que maravilla, la que merece su personaje. Es complicado no sobreactuar en un papel como el que tiene en esta película –o es complicado no ver a alguien sobreactuar en un papel como el que tiene Hardy en esta película-. Un papel que define a la perfección uno de los secundarios con esta frase: “A ti nadie te ve venir, ¿verdad Bob?” Pues eso. Su estado natural el de paz. Aparentemente.

Hay muchas personas que perturban la paz de Bob, muchos de los que le rodean viven en estado de guerra, pero el auténtico antagonista de esta historia, por mucho que Roskam intente hacer creer lo contrario en un principio –ese es su juego-, es el personaje interpretado por James Gandolfini, su último personaje, una vez más mafioso, pero mafioso frustrado. Yo no diría que ésta es una de sus mejores interpretaciones -aunque por supuesto él no puede no estar a la altura-, pero es un regalo poder ver esa mirada pilla por última vez, es un regalo y un desconsuelo ver cómo plasma en pantalla la esencia de esa frase que, por cierto, popularizó Hobbes en su momento: “El hombre es un lobo para el hombre”.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7,5/10