Estrenos… En un lugar sin ley: ¿Cine indie?

La publicidad que antecede a su estreno el 9 de mayo está llena de referencias a la independencia. Premios en Sundance, participación en varios festivales y la consideración para National Board of Review como una de las 10 mejores películas independientes de 2013. Incluso la participación de Casey Affleck, que ha conseguido cierto prestigio con su participación en Gerry o El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, ha facilitado las críticas positivas de la prensa norteamericana.

El director, David Lowery, es un casi novato (sólo un largo St.Nick de 2009 y varios cortos) que ha recibido unas casi inmejorables críticas con esta historia de amores imposibles en el sur de Estados Unidos en los años 70. Una de las comparaciones más habituales que nos podemos encontrar en la prensa son las que se establecen con el cine de Terrence Malick y por ejemplo su obra maestra Malas Tierras. Y la verdad es que sólo la fotografía de atardeceres (bastante forzada y reiterativa), la similitud del guión con parte de su cine y una aparente pausa en la narración puede acercarse al genio de Malick.

La historia es la de dos aprendices de delincuentes de poca monta enamorados en una época y situación en la que parece que todo vale. Él es arrestado en uno de los atracos, justo cuando ella está a punto de dar a luz y hará todo lo posible para escaparse y reencontrarse con su mujer e hija. Cazarrecompensas o delincuentes con cuentas pendientes, policías que los persiguen, hacen que la reunión sea casi imposible.

Sobre el reparto no hay mucho que decir, tanto Rooney Mara como Affleck, que encarnan a la pareja protagonista, cumplen con su papel. Si hay que poner algún pero sería que no queda claro cómo ella se introduce en el mundo de la delincuencia o más bien no enseña la suficiente fuerza para llevar la voz cantante en un tiroteo. Las intenciones y objetivos del personaje de Affleck están claras, pero las de ella están confusas, eso está bien, porque le aporta ambigüedad. El resto del reparto casi se podría reducir a Keith Carradine y Ben Foster, actor este que merecería algo más de reconocimiento (ya sobresalía en su papel en A dos metros bajo tierra o 3:10 a Yuma).

La trama deja algún que otro punto un poco incomprensible, como esa ambigua situación entre el personaje de Mara y Foster, o unos perseguidores que aparecen de la nada y son bastante caricaturescos. O el personaje de Carradine, padre de un antiguo compañero de banda, que tiene una actitud entre lacónica y confusa.

Si se quiere rescatar algo positivo, se puede encontrar en una narración que no busca sobreexplicar las cosas, por ejemplo en un arranque bastante prometedor la historia de amor se insinúa sutilmente. También es merito de David Lowery que no se juzgue a ningún personaje y se deje en manos del espectador. La banda sonora es muy acertada aunque un pelín obvia en su utilización, anticipando situaciones.

Película vestida con los ropajes del cine independiente para buscar reconocimiento de premios y buscar así su hueco en taquilla entre el público que no se contenta con los blockbuster pero no se atreve a dar un paso más hacía un cine independiente un poco más arriesgado. La producción de los hermanos Weinstein no ayuda a creerse la independencia de la película. Los creadores de Miramax han sido responsables entre otras de Shakespeare in Love (en 1998 dando el gran salto consiguiendo varios Oscar), Gangs of New York (2002) o El discurso del Rey (2010) y su poderío económico deja muy alejado lo alternativo.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 5/10