Estrenos… ‘El lobo está detrás de la puerta’ de Fernando Coimbra

El lobo está detrás de la puerta parte de una situación un tanto kafkiana en la que las preguntas son muchas e incongruentes, tanto como las respuestas. Nada parece tener sentido: todo el mundo es bueno, inocente y a la vez inhumano. Esto es así hasta que la esencia animal aflora para jugar con nosotros al desconcierto… la historia deriva entonces en tragedia griega. Fernando Coimbra nos muestra en su ópera prima el lado oscuro de nuestra cruenta especie, sin necesidad de alejarse de la cotidianidad o recurrir al típico malo de película.

Con esta apuesta el cineasta brasileño se ha llevado a casa seis premios, entre ellos el de Horizontes Latinos de la última edición del Festival de Cine de San Sebastián. En su tierra ya había sembrado buenas sensaciones y recogido algunos galardones con sus cortometrajes, pero el salto al largometraje le ha reportado mayores reconocimientos, cosa de la que no todo director en ciernes puede presumir.

Él se ha cubierto de tales satisfacciones no por contar una historia que invita a dudar del fondo humano -como tantísimas otras-, sino por hacerlo mediante una estructura original salpicada de momentos muy lúcidos, teñidos en muchos casos de ironía. La verdad, es decir, el argumento, se destapa a base de mentiras; las que testifican los protagonistas ante la policía después de la denuncia de la desaparición de una niña. Ante el espectador se despliegan los dos puntos de vista de este suceso: el del padre y el de su amante. La tercera en discordia, la madre, es utilizada como cabeza de turco y como juguete de la trama.

Como de mentiras va la cosa, Fernando Coimbra juega con ésta durante el montaje y escoge cada plano con sumo cuidado para que se intuya lo justo. Este planteamiento resulta interesante, más que por la belleza de cada fotograma -que es destacable-, porque incita al espectador a prejuzgar a unos personajes que a priori pueden ser tan culpables como inocentes. Dudamos de cada uno de ellos hasta el final. Un final, por cierto, que se presenta en forma de lección, de lección para sus protagonistas y de lección para el público, por desconfiado. Se aplica en este, como en tantos momentos de despecho, la ley del talión de una forma un tanto desproporcionada.

Sin embargo, El lobo está detrás de la puerta no es un thriller ‘inquietante’… tampoco sé si calificarlo como thriller, como así consta en su ficha. Es simplemente un drama entretenido e inhumanamente humano; tanto que es casi imposible que el que observa desde la butaca no se sienta partícipe de lo que ve e incluso llegue a empatizar con quien, se supone, es el lobo de esta historia.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7,5/10