Entrevista Crazyminds con… Nacho Ruíperez, Antonello Novellino y Simone Castano: “Todos accedimos a hacer Blue Lips por esa cosa del riesgo, de la adrenalina”

Si hay algo que se bebe en Sanfermines es vino, y bien saben los que beben vino que cuando uno se deja engatusar por este caldo termina con los labios azules, de ahí que el título de este film sea Blue Lips, a pesar de que el protagonista indiscutible sea el rojo. Primer misterio resuelto. Son seis los directores que han rodado este experimento. Ellos son el experimento y la rareza: seis cineastas para una película. Cada uno de un punto del planeta. Cada uno dirigiendo a uno de los actores protagonistas, de su misma nacionalidad, en un encuentro internacional, en una fiesta patria como los Sanfermines. Gran parte del equipo que hay detrás de Blue Lips se conoció de una forma similar, no por la parte festival, sino por la internacional. Fueron compañeros de fatigas en una escuela de cine de Los Ángeles. Las ganas de recordar viejos tiempos y volver a trabajar juntos fueron el germen de este film y de su modus operandi… Segundo misterio resuelto.

Pero queda aún otro misterio por resolver… ¿cómo se las apañan seis directores con inquietudes diferentes y orígenes dispares, para remar en una sola dirección? Nos lo explican dos de ellos, curiosamente los únicos que no formaban parte de ese ‘equipo original’ criado –cinematográficamente hablando-, en EEUU. Precisamente por eso pueden hablar de una forma más objetiva, sin perder la subjetividad que implica este extraño proyecto. Son la representación española, Nacho Ruíperez, que toma las riendas del personaje de Sagrario, interpretado por Mariana Cordedo; y la representación italiana, Antonello Novellino, que dirige al personaje de Vittorio, a quien da vida Simone Castano. Simone por cierto ha viajado hasta España para promocionar la película y estar al lado de ‘su director’. Él no habla castellano de forma fluida, pero nos acompaña también en esta conversación. Él, como yo, observa la complicidad que desprenden Nacho y Antonello al hablar…

Escuchándoles es fácil intuir cuál ha sido el ambiente de este rodaje y también es fácil entender cómo les ha salido tan bien ‘el experimento’. De una forma libre, bella y muy espontánea no solo muestran el encuentro de seis personas en Sanfermines, sino el encuentro de seis personas consigo mismas. No es tarea fácil teniendo en cuenta las circunstancias en las que han trabajado: rodeados de una de las juergas más salvajes que se puede uno correr en España.

Crazyminds: Habéis arriesgado muchísimo con esta película, ¿a quién se le ocurrió semejante locura?

Nacho Ruipérez: Las productoras se han arriesgado mucho y nosotros nos hemos sumado a la locura (risas). Pero desde luego, y esto hay que decirlo: la fuerza, el motor lo han llevado ellas.

Antonello Novellino: Son Maitena y Candela. Maitena es la que tuvo la idea original, pensó que le gustaría rodar algo en Pamplona con sus colegas, que sería bonito y se puso a prepararlo. Nacho y yo nos juntamos después. Candela empezó a organizarlo para juntar a varias personas, a cada uno de los personajes, y que fueran de una parte diferente del mundo, como cuando ellos se encontraron hace diez años, bueno hace ya doce año, en Los Ángeles, para estudiar juntos. Era eso: contar un encuentro entre varias personas de diferentes partes del mundo en un mismo sitio.

Chupinazo2013

C: ¿Pero por qué precisamente Sanfermines?

AN: Porque Maitena es de Pamplona.

NR: Por sus tradiciones. Las fiestas no dejan de ser un reflejo de su cultura estemos más a favor o no de ciertas cosas. Al final nuestra mirada es la mirada de los personajes, porque nosotros tampoco somos de allí. Si esta película la hubiera hecho alguien de Navarra seguramente le habría dado no sé si otro enfoque, pero sí otra sensibilidad. Nosotros estábamos ante algo que nos era desconocido. Ahí está el experimento. No es una película tampoco sobre los Sanfermines, es el contexto, es una película sobre personajes.

AN: Es gente que se encuentra en un evento grande como Sanfermines, como podrían haber sido Las Fallas en Valencia o un concierto, o cualquier otro tipo de fiesta. Han sido los Sanfermines porque es la ciudad de origen de una de las productoras y además ya habían grabado en Sanfermines, ya lo conocían bien…

C: Aún así debe de ser complicado, ¡habéis grabado la fiesta real! Por cierto, ¿la de qué año fue?

NR: Pues fue hace dos, en Sanfermines 2012.

C: Seguro que a más de uno le interesará saber que ha podido salir en una película, en sabe Dios qué condiciones…

NR: Sí, en el pase de allí a ver qué pasa. Pero sí, esa era la idea, cazar al vuelo, que fuera un rodaje de guerrilla, por un lado por los medios, porque no se podía hacer de otra forma, aún así hay mucho falseo, ¿eh? Hay momentos de figuración, incluso nosotros salimos, amigos de allí… Así que fue así por un lado por la falta de medios y por otro porque captar la sensación de verdad que hay allí, de naturalidad, era imposible hacerlo de otra manera.

AN: Lo que pasa es real, lo que tu ves es lo que ha pasado de verdad, lo que había alrededor de nuestros personajes era real.

C: Habrá sido un rodaje repleto de anécdotas, claro.

AN y NR: (Risas) Sí, sí, ¡todos los días!

AN: Y siguen las anécdotas ahora con la promoción.

C: ¡Bueno contad alguna!

AN: Una fue, rodando con Simone después del chupinazo, en una escena en las escaleras, cuando están sentados que están como esperando, estábamos debajo de unas ventanas, estaba Simone con la cámara haciendo fotos y yo le llamo, y le digo: ven acá… justo cuando él se mueve cae un cubo de agua, justo donde estaba él, ¡casi lo prende! Si hubiese pasado esto no habría podido seguir. Hay una foto que sale el agua mojando a unos tíos que estaban al lado nuestro. Está ahí la foto de ese momento: él que se mueve y se ve cómo el agua les está cayendo a los que estaban al lado nuestro. ¡Es muy buena!

NR: Al hilo de esto, de la tradición de tirar cubos de agua por la ventana, que se hace mucho… cuando ocurre a través de la ventana del personaje de Sagrario, eso sí está falseado claro, el equipo de arte tiró un cubo y los a los comercios de abajo se les llenó todo de agua y nos dijeron: ¡Os vamos a denunciar! ¡No volvéis a tirar un cubo! Así que fue toma única, es la toma que está en la película (risas).

C: Tú Nacho llegaste al proyecto a través de un concurso… ¿qué requisitos había que cumplir para entrar en esta cuadrilla?

AN: Ser muy guapo, con gafas de pasta (risas).

NR: Sí, ese era uno de los requisitos: ser gafapasta (risas).

BL Foto Fija 12

C: ¡Requisito indispensable!

NR: Y los actores también, tenían que ser guapos…

AN: Y tener todos gafas… (risas)

NR: No, era un concurso y los dos nos presentamos, los dos fuimos finalistas, yo por parte de España y él por parte de Italia…

C: Tenía entendido que el resto de directores sí se conocían…

AN: Nosotros somos justo los dos que no pertenecían al grupo.

NR: Somos los apósitos… (risas).

AN: Yo en realidad sustituí a una persona del grupo que no pudo grabar por compromisos, porque tenía que grabar otra película y Nacho fue quien ganó el concurso.

NR: En el concurso para la segunda ronda lo que hicimos fue rodar una secuencia de la película, el guión todavía no estaba acabado pero bueno, había ya unas líneas de los personajes y nos hicieron rodar a todos la misma secuencia, justamente con el personaje de Sagrario, una cosa bastante simple, de interiores, pero era para ver el enfoque que le dábamos cada uno.

C: ¿Y cómo habéis conseguido aunar ese enfoque que le puede dar cada uno de los seis directores para que quede una película armónica?

NR: Siempre decimos que desde fuera parece la parte más difícil y sin embargo es la más fácil. El secreto fue la preproducción, las dos productoras lo tenían muy claro, el concepto, las historias…

AN: Y al final también era un equipo único, porque era el mismo equipo para todos los directores. Eso también ayuda a crear un ambiente único. El equipo es parte fundamental de cualquier película, sin eso no hay película directamente.

 

BL Foto Fija 15

 

Teníamos mucha libertad con cada uno de nuestros personajes para dirigirlos, pero sabíamos que una norma del juego era compartir: compartir era apartar los egos”

NR: Resulta paradójico porque por un lado estábamos muy atados a una circunstancia, porque podría decirse que, bueno, somos realizadores por encargo y tal, pero a la vez teníamos mucha libertad, el proyecto se hizo de una manera muy libre a la hora de poder improvisar, nosotros teníamos mucha libertad con cada uno de nuestros personajes para diseñarlos, crearlos y dirigirlos, pero sabíamos que una norma del juego era compartir. Compartir era apartar los egos y dirigir, a veces estábamos hasta tres directores en la escena teniendo que organizar un rodaje…. ¿Y por qué no? Si es que esa figura del director endiosado no es así, y esta película lo ha demostrado.

C: Después de esta experiencia, ¿os gustaría volver a trabajar de esta forma, creando este tipo de equipo?

NR: Yo… con ellos no (risas).

AN: ¡Fuera, fuera! (risas).

NR: ¿Tú qué opines Simone, volverías a trabajar así?

Simone Casano: ¿Con vosotros? No, no, no… (risas)

NR: Sí, sí, ¿por qué no? Pero es muy difícil.

AN: Más que no volver a querer hacerlo, es que desde el punto de vista productivo es complicado. Esto ha salido bien, todo ha salido bien, y yo lo haría, pero es complicado. El presupuesto era pequeño pero las productoras han hecho un curro…

NR: Han hipotecado su vida, tres o cuatro años, claro.

Simone Castano: Ahora se podría hacer una en cada uno de los países de origen (risas).

AN: ‘Blue Lips, el origen’ (risas). Hacemos seis películas (risas).

C: Supongo Simone que para ti como actor habrá sido una experiencia curiosa, porque eso de que esté un director exclusivamente pendiente de tu personaje… ¿Presiona?

SC: No para nada, porque había mucha colaboración entre los directores y entre los actores también, y como ha dicho Nacho, el trabajo antes del rodaje fue esencial, un trabajo muy intenso que ha facilitado todo después.

C: Es como tener un coach pegado a ti…

NR: Pero tampoco lo vivimos así, estábamos siempre allí todos, algunas veces no porque se desplegaban las unidades por el plan de rodaje, pero en el fondo estábamos ayudándonos e incluso dándonos consejos en la propia escena.

AN: Sí… aparecemos mucho de extras, o parando a las personas para que no pasaran, u opinando.

NR: Era muy multidireccional, entonces no teníamos esta sensación de respeto máximo a la autoridad del director, que no digo que sea bueno o malo, simplemente era así, y como era así podíamos generar esta cosa tan lúdica…

AN: Algo tranquilo, entre nosotros nos llevábamos muy bien y se podía hablar tranquilamente.

C: Bien por esa parte, pero por la puesta en marcha… ¿qué complicaciones hay para rodar una ficción en un contexto real?

NR: En los exteriores, complicaciones, pues todas (risas). Pero yo creo que todos accedimos a hacer esto precisamente por eso, por esa cosa de riesgo, de adrenalina. ¡Estábamos deseando que llegase el día del chupinazo! Y a día de hoy no sé si lo repetiríamos, yo me lo pensaría.

AN: Estábamos pensando: a ver qué sale, porque puede pasar de todo, que te tiren algo con la cámara ahí, porque la gente nos tiraba mil cosas, menos a Simone… A él no le tiraron nada, ¡se quedó impoluto! No le caía nada, fue una casualidad (risas). Era como Tom Cruise en la escena del avión, esquivando, Simone lo mismo, esquivaba los cubos de agua, esquivaba los vasos de vino, como un héroe.

NR: Pero todo eso teníamos que aprovecharlo a nuestro favor, ser como esponjas y absorber de todo: el vino, la gente borracha…

AN: Acabábamos siempre manchados, pues como todos los demás, pero ayudaba al rodaje porque así estábamos de extras (risas).

C: ¡Como extra el que más cámara chupa es Nacho!

AN: Yo salgo mucho más que él, ¿eh? (risas). Solo que no se nota…

NR: ¡Tú estás en todos los planos!

AN: Sí, ¡y en todas las tomas es de borracho!

NR: El papel perfecto.

AN: En una gritando, en otra tirado en el suelo, en otra vomitando…

C: Tú Antonello formas parte de la figuración con el papel de borracho, pero es que Nacho es figuración especial, figuración con frase…

NR: Es un papel secundario (risas). Me van a dar el Goya a mejor papel secundario. Fue una encerrona de ellos, cabrones (risas).

AN: Todos dijimos: ¡tiene que ser Nacho!

NR: Lo pusieron en el guión, que se iba corrigiendo, cada día había cambios, y de repente leo: “Like a rock star, a new version of tiny Tim Burton” y yo… ¡buah, encima pitorreo! Y na… no sé… Yo hablo muy mal ingles, entonces la idea era también que esto representara al clásico español.

AN: “I ‘promis yu’ (risas). Como Simone, él habla castellano de verdad como lo habla su personaje, el texto es en italiano más o menos, pero digo ¡lo que sepas decir en castellano dilo! (risas).

 

BL Foto Fija 19

 

Si sabes cómo se ha hecho la película le das valor porque entiendes el experimento, no deja de ser un intento de hacer las cosas de otra manera”

C: Está claro que en el caso de Blue Lips la historia de cómo se ha hecho la película también es otra buena historia.

NR: Lo cual no quiere decir que si no sabes nada del ‘modus operandi’ no puedas sentarte a ver la película y disfrutarla igual, que es la parte buena, tiene esas dos caras. Pero si lo sabes le da valor porque entiendes la propuesta, entiendes el juego, el experimento. No deja de ser un laboratorio, un intento de hacer las cosas de otra manera.

C: Me decíais antes que, aunque sea complicado, no os importaría emprender otra aventura de esta envergadura…

AN: ¿Yo he dicho eso? (risas)

C: ¡Ha quedado registrado! (risas) Ahora han sido los Sanfermines, ¿qué otra fiesta grabaríais si pudierais?

AN: Yo tengo ganas de rodar las Fallas… Pero desde hace años.

NR: Pero matando falleras (risas).

AN: No, no, no (risas). Por la cosa de los fuegos y los petardos y todo eso, porque puedes jugar con los tiros de pistolas y todo esto, es una de las razones. Utilizar el ruido, esa cosa que mezcla el fuego, se mezcla todo…

NR: Lo que pasa es que si aquí ya era complicado el tema de sonido, que es una de las mayores complicaciones de la película… las Fallas es la fiesta más ruidosa que existe.

C: ¿Tú también te animarías a rodar durante las Fallas?

NR: Bueno, ¿por qué no? Cualquier cosa que huela a diferente, yo estoy abierto a absolutamente todo, todos queremos dirigir y cualquier cosa que nos propongan generalmente la vamos a intentar defender y hacer nuestra, pero no es mi primera opción. La primera opción es hacer una película de manera convencional, donde tienes tu equipo y estás asegurado, donde las cosas ocurren porque tienen que ocurrir por guión, y aún así siempre hay avatares y fallos, pero imagínate aquí, claro. A parte es que creo que es muy difícil que una circunstancia así, en mi caso, vuelva a mi vida, creo que esto ha sido una vez y ya. Es muy complicado que se reúnan todos esos astros, pero que no, desde luego, no lo diría, y menos conforme están las cosas. Pero es complicado. A mí me gusta más todo perfectamente diseñado.