Entrevista Crazyminds con… Maria Sole Tognazzi: “Personalmente estoy a favor de la soledad, tengo una idea de la soledad muy positiva”

Nos encontramos junto a compañeros de otros medios con esta directora italiana, mujer de carácter, bella, jovial y de respetable apellido -el que sigue al nombre de su padre, Ugo, Ugo Tognazzi-, precisamente en un hotel parecido a los que nos traslada en su última película, Viajo sola. Le acompaña en la aventura madrileña su protagonista, Margherita Buy, con la que, nos dicen al llegar a la cita, no vamos a poder charlar porque se encuentra indispuesta. ¿El motivo? Tiene pánico a los aviones y el trayecto ha sido duro. Quizá por semejante esfuerzo la actriz se ha llevado el David di Donatello a la mejor interpretación femenina. Evidentemente esta anécdota nos llama poderosamente la atención, parece que a Maria Sole Tognazzi le gustan los retos…

 

Teniendo en cuenta el miedo reconocido que tiene Margherita Buy a viajar en avión, ¿cómo ha sido la experiencia de trabajar con ella?

M. S: La relación con Margarita ha sido maravillosa, se ha convertido en una grandísima amiga y el trabajo ha sido hermosísimo. Ha ganado no solo el David di Donatello, sino muchísimos otros premios por una interpretación que ha impresionado tanto….ha llegado al corazón de los jóvenes, de las mujeres, de los periodistas, de los colegas de trabajo. Respecto a lo de los viajes, ella se ha portado fenomenal porque no es una mujer a la que le guste coger aviones, lo sabéis ya, y esto de que en la película hubiera tantos viajes para ella era… El hecho de haber afrontado el viaje, que es una cosa que no le gusta particularmente hacer (lo hizo porque quería hacer la película), es una demostración de confianza, de afecto y de profesionalidad. Esto nos ha unido mucho, estamos aquí en Madrid, eso quiere decir que sigue ‘esta cosa’ entre nosotras y ha sido muy muy bello.

 

¿Por qué la elección de una protagonista con una profesión tan peculiar?

M.S: La idea de hacer una película en hoteles la tenía desde hace mucho tiempo porque vengo de una familia en la que la mitad son cineastas (mi papá era actor), y la otra mitad son hosteleros, por parte de la familia de mi madre tenemos hoteles históricos en Roma, por lo tanto es un universo que conocía desde hace mucho tiempo; pero el de inspectora de incógnito es un trabajo que no conoce nadie, que se centra solo en los hoteles de cinco estrellas, realizan un tipo de control específico que se hace solo en los hoteles de lujo. Como era un trabajo que nadie había contado en el cine, una profesión que no conocíamos ni siquiera nosotros, cuando la descubrimos nos pareció que podía ser un buen punto de partida para crear el personaje de mujer sola, pero feliz (con algunos momentos de melancolía como tenemos todos), la figura de una mujer que viaja por trabajo, a la que le gusta mucho su trabajo y que se divierte con la vida que ha elegido.

 

A pesar de que, según dices, es una vida que ella ha elegido, la protagonista dice una frase muy significativa en un momento de la película: “ésto no es libertad, es soledad”. ¿Con qué mensaje quieres que se quede el espectador, con éste o precisamente con el contrario?

M.S: La película cuenta la frontera que existe entre la libertad y la soledad, o trata de hablar de esta sutil frontera. Personalmente estoy a favor de la soledad, yo soy soltera, vivo sola, no tengo hijos… y tengo una idea de la soledad muy positiva. Es maravilloso estar en pareja pero la soledad vivida como una elección también puede ser muy agradable, se puede disfrutar de los momentos íntimos sin depender necesariamente de otra persona. Hay cosas hermosas en la soledad como también, claro, las hay en la familia, lo muestro a través de la hermana de la protagonista que, aunque no tenga relaciones sexuales con su marido, ha creado un núcleo, ha criado a dos niñas maravillosas, tenía otras necesidades. La frase que me dices llega prácticamente al final de la película, en un momento en el que el personaje de Irene se ve totalmente trastornada por un hecho que ha ocurrido: la muerte de una mujer en un hotel con la que se identifica, una mujer fuerte, una mujer libre, independiente. Piensa… ‘podría ocurrirme algo así mañana, morirme en un hotel en la otra parte del mundo y nadie sabría a quién llamar’. Es su momento de fragilidad, es un momento de debilidad en el que piensa que quizá el mundo tenga razón, quizá la vida de una mujer es estar en casa con los hijos, con una familia. Pero ella no cambia de idea, no dice ahora voy a encontrar el amor, dejo este trabajo porque me he equivocado, no. Dice esta es mi vida, quizá la quería así, quizá no, pero es mi vida y la acepto y me gusta porque es mi elección. Tiene pros y contras, como todo, no hay elección perfecta.

 

Le das la vuelta a los tópicos y te ríes de ellos. ¿Esa era la intención?

M.S: Era el concepto sí, dar la vuelta al cliché de la mujer sola, ¿cuál es el perfil de una mujer que está sola? Tiene que ser una mujer tipo ejecutiva que solo piense en sí misma, que haga un tipo de vida así… Pero en el caso de Irene no es así, simplemente es una mujer que dedica mucho tiempo a su trabajo pero no es una mujer ambiciosa, no es una mujer que quiera llegar a no se sabe dónde. Es simplemente una mujer que ha elegido un oficio muy particular que lleva con serenidad. He tratado de ir contra los clichés que quieran demostrar que la mujer sola es una mujer triste, porque no es así; o que un hombre está siempre seguro de sí, porque el hombre está lleno de fragilidad. Trato de mostrar ángulos que normalmente no se cuentan y hacerlo con ironía claro.

 

De hecho esto se refleja en historias paralelas que presentas a la de Irene, ¿por qué decides alejar el foco de la protagonista en favor otras tramas?

M.S: Es una película dedicada al ochenta por ciento a una mujer, la protagonista, que empieza a explorar el universo que está a su alrededor y por tanto, hablando de soledad y de decisiones, es importante extraer el juicio externo, cómo los demás ven a una mujer que ha tomado decisiones poco convencionales, es importante ver cómo el mundo observa una elección distinta. Por lo tanto hay una serie de personajes que circulan a su alrededor que tiene una vida totalmente distinta. Era importante que la vida de Irene se reflejara en la vida de esos personajes y al contrario. La película cuenta la historia de esta mujer pero también es un fresco sobre las distintas elecciones de vida.

 

¿Más que como reflejos, nos los podríamos tomar como críticas hacia los estilos de vida contemporáneos?

M.S: No absolutamente no, bueno, espero que no (risas). Lo que más me importaba era precisamente no tener ningún prejuicio sobre las elecciones de cada uno. Puse el objetivo en que ella dijera ‘esta es mi vida, tú tienes la tuya pues piensa en la tuya, no significa que la tuya sea mejor o peor, sino que es la que has elegido’. Al mismo tiempo he tratado de contar las exigencias de cada uno de los personajes sin decir quién tiene razón o quién está equivocado, porque no existe una regla que sirva para todo.

 

No hay pues crítica hacia los estilos de vida de los personajes, pero sí cierta crítica social… queda plasmada en frases como por ejemplo “en este país no se respeta la cultura”, eso es algo que también se estila en España. ¿Es una frase con la que te identificas o es mera vena dramática?

M.S: Lo pienso porque es una realidad. En Italia cuando escribí la película, la escribí hace más de tres años ya, se vivía un momento en el que estaban quitando todos los fondos estatales a los espectáculos, habían quitado el dinero que se daba no solo para el cine, también para música, el teatro… Los teatros cerraban, los músicos dejaban de trabajar. Fue un momento de crisis general en Italia y como sabéis en el resto de Europa y en el mundo del espectáculo, y por espectáculo entiendo cultura, porque para mí el cine es una forma de evasión pero es también cultura como el teatro, la lírica, la danza…Cuando empezaron a diezmar todas las ayudas perdieron el trabajo muchísimas personas, los políticos no les tenían en cuenta, era como si fuera algo de importancia menor. Es un oficio, son personas que tienen familia, si recortas los fondos para el cine se harán la mitad de películas y la mitad de esas familias estarán en casa. Esta frase era precisa en un momento preciso en nuestro país. Me entristece escuchar que también ocurre en España… En Italia ahora están mejorando un poco las cosas.

 

Durante la promoción del documental que hiciste sobre tu padre, Ritratto di mio padre (2010),dijiste literalmente: “la llamada comedia italiana de esos tiempos retrataba mejor que un documental la sociedad contemporánea”. Los italianos sois profesionales en eso de reflejar la sociedad en el cine. En los tiempos que corren y ante la imposibilidad de la prensa de contar fielmente la realidad, ¿crees que es necesario volver a ese tipo de cine para reflejar la realidad, aunque sea con ironía?

M.S: Me encantaría porque es el cine que me gusta a mí, espero que no termine nunca, porque a mí me gusta contar la realidad. Aunque mis comedias no son auténticas comedias en el sentido crítico, con situaciones cómicas, sino que siempre trato de reflexionar sobre los personajes que existen, sobre tendencias, sobre pensamientos, son películas bastante irónicas, pero al mismo tiempo la verdad es muy importante. Espero que la comedia siga existiendo, la comedia a la italiana era un género que hoy se ha superado, pero se siguen haciendo diversos tipos de comedia, también existen comedias puras y sería hermoso que hubiera espacio y lugar para todas.

 

¿Pero crees que se hacen más necesarias ahora que el periodismo vuelve a estar evidentemente coartado? Existe un tipo de censura sutil que el público aborrece. ¿El cine juega un papel importante para contar la realidad que no cuentan los telediarios?

M.S: Absolutamente, pero eso es otro género. Yo trato de decir la verdad sobre temas muy humanos, muy personales, de relaciones entre los personajes. Pero hay películas que cuentan realidades de vida social más importantes, que son documentos en el sentido propio. Afortunadamente hay muchísimas películas que se hacen en Italia que representan la vida actual, son menos cómicas, son películas distintas, pero sí, son esenciales.

 

De alguna manera, Viajo sola refleja a ritmo de reportaje -picado pero pausado-, la esencia de cada uno de los lugares que visita la protagonista. El título lo dice todo, es una película de viajes, de muchos viajes… De todos esos lugares, ¿cuál es el que más te ha impactado a la hora de rodar?

M.S: Uno de los que más me gustó fue Marrakech. Es un lugar al que ya había ido anteriormente no por trabajo y como tantas personas me quedé alucinada por el color y los olores. Cuando tuve que elegir los hoteles donde enviar a la inspectora busqué la diversidad, la lejanía: desde la montaña, a la ciudad europea, a la gran metrópoli oriental como es Shangay, como imagen es interesante, y también lo es hacer que el espectador viaje por todo el mundo. Era contar una cosa muy auténtica de este trabajo, es decir, a estos inspectores les mandan hoy a Madrid y mañana están en Buenos Aires, llevan una vida completamente alienante; pero además era una forma de hacer que el espectador viajara con Irene, que disfrutara con sus ojos de parte del mundo. Con Marrakech me quedé tan impresionada que regresé para rodar allí. Lo mismo hice con la Toscana y con Puglia, son lugares mágicos para mí.

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¿Hay algún lugar donde te hubiera gustado rodar y por tema de logística o presupuesto no pudiste hacerlo?

M.S: Sí. Había un hotel en la India donde quería ir, pero era complicado porque esto es una película pequeña rodada en seis, siete semanas y era un poco complicado organizar y hacer todos los viajes a tiempo… Bueno, honestamente, los hoteles que colaboraron, porque nos dejaron rodar en los hoteles gratis, fueron muy amables y nos dieron todo lo que pedíamos. En realidad ha sido sencillo.

 

¿Alguna vez has visto algún lugar en una película que te haya impactado tanto que tú por turismo hayas decidido ir?

M.S: Vuelvo a Marruecos (risas).Cuando vi El cielo protector de Bertolucci, el famoso mal de África… me encargaron hacer un trabajo, antes de ser directora, en una película cerca de un lugar que se llama Ouarzazate y parte del desierto de Bernardo se había rodado en Ouarzazate. Fui allí porque quería ver los lugares que había visto en la película de Bertolucci. Pienso que muchas veces sucede con el público, me ha pasado con Viajo sola, cuando he empezado con la promoción por el mundo, especialmente en Italia, me decían ¡he visto la película y quiero ir a este lugar en Puglia!, por ejemplo, me preguntaban dónde está. Es algo que puede ocurrir con el cine, que despierte curiosidad por un lugar y trates de ir a verlo.