Entrevista Crazyminds con… Daniel Burman (director de La suerte en tus manos)

El argentino Daniel Burman nos presenta su nueva película, La suerte en tus manos, junto al que ya se ha convertido en un buen amigo, Jorge Drexler… Esta vez el músico no colabora con el director para prestarle su música como ya hiciera en El nido vacío, sino para ‘alardear’, por primera vez en la gran pantalla, de su estilo interpretativo. Como hace el protagonista de la película, Uriel, cuando juega al póker, Daniel Burman se ha arriesgado escogiendo a Drexler como protagonista y, todo hay que decirlo, la jugada le ha salido de maravilla.

El músico se ha tomado muy en serio, nos confesó en rueda de prensa que incluso se había cortado las uñas de la mano con la que toca las cuerdas de su guitarra -quien sea músico sabrá del gran mérito de esta mutilación-. Jorge Drexler muestra una naturalidad que muchos actores quisieran para sí. Nos lo corrobora el director de la película, que ha compartido un ratito de su tiempo con Crazyminds.

CRAZYMINDS: Lo que se ha vendido de La suerte en tus manos es que es una película de amor y azar, pero después de verla la percepción es otra, hay algo más profundo…

DANIEL BURMAN: Vender profundidad… ¡no sé si se compra mucho! (risas). La película transita un montón de elementos que tienen que ver con cuánto decidimos y cuánto no de la vida y tiene mucho que ver con los miedos… Miedos a ser quién somos, a no aceptar quién somos, a aceptar al otro, a aceptar que el otro no va a cambiar… La película se posiciona en un momento de la vida muy particular que son los 40 años, la medianía de edad, uno está muy cargado de miedos porque ya hizo bastantes cosas, pero todavía tiene mucho tiempo por delante para volver a hacer las cosas que cree que no hizo bien, pero sabe que las puede volver a hacer mal… La puede volver a cagar. Es un momento clave, lo cual los miedos y los deseos están a la par. También en las relaciones es un momento muy particular, es más difícil ser novio a los 40 que a los 20. Uno no tiene conciencia de lo que supone una relación, un vínculo, no tiene conciencia de lo que significa crear una relación y unirse a alguien y después que eso no funcione… No es una comedia romántica clásica, tiene ciertas particularidades que tienen que ver con cómo son los personajes, el momento de la vida que están pasando y también cómo tienen que resolver cuestiones con ellos mismos antes de resolverlas con otros. Esto es bastante evidente… pero en la vida cotidiana vemos que no es así. Cuántas veces vemos personas que te das cuenta de que el problema lo tiene con él mismo, no con el otro… Uno mismo nunca ve eso. La película también narra un poquito ese tipo de cuestiones.

C: Las películas muestran ideas que uno lleva en la cabeza largo tiempo, ¿cuánto llevaba ésta en tu cabeza y porqué la querías mostrar?

D: Quería reflexionar conjuntamente estos temas que te digo. Hace como cuatro o cinco años que tenía ganas de hacer una película donde estuviera involucrado el tema del juego y del azar. Veo mucha gente que se involucra en el juego como una fantasía de dominar el destino, desafiar a la misma muerte. Es paradójica la idea, en realidad la gente que se involucra en el juego es para dominarlo. Es involucrarse de manera voluntaria en algo que es azaroso, con la fantasía de controlarlo. Es para mitigar la angustia existencial de que uno se levanta por la mañana y por más que tenga una agenda con todo hecho uno no sabe cómo va a llegar al final del día. Nos angustia mucho eso de no saber cómo va a llegar al final del día, de la semana, al final de la vida… Buscamos otras plataformas para mitigar esa ansiedad.

C: Hay una figura que tiene que ver con esta reflexión de la que hablas, es la del urólogo… ¡Un urólogo haciendo el papel de ‘guía espiritual’!

D: Sí, es la idea de un guía espiritual con el cual confrontar los deseos, pero si te fijas, el protagonista pide el consejo pero no necesariamente sigue el consejo. Muchas veces está disociada la necesidad de escuchar un consejo con la necesidad de seguirlo, son dos cosas separadas… Él necesita más un contraste, una escucha verdadera… Este es el único lugar donde dice la verdad.

C: Y todos estos temas giran en torno a una mentira, una mentira que a su vez gira en torno a la música… Teniendo a Jorge Drexler, músico, como protagonista, cuesta creer que no haya metido mano…

D: ¡Al contrario! (risas) De hecho había una escena en la cual él intentaba tocar algo de música con el hijo que en seguida me di cuenta de que él no quería hacerlo… El no quería de ningún modo mezclar las cosas, y yo tampoco, me parece un engaño al espectador… claramente lo elegí como actor y hace un trabajo como actor que me parece muy bueno y no quería eso de… “bueno ya que estás tócate algo”. Sería como si alguien me invita a comer y me dice, “¡cuéntate una historia de una película!” Diría: “no… no estoy trabajando…”. (risas)

C: Tu intuíste que Jorge iba a ser buen actor solo con verle cantar…

D: Era cómo lo vi cantar, con qué herramientas cantaba, con qué herramientas interpretaba, de qué manera hablaba con el público… No sé, es como que ves a una persona que tiene ciertas herramientas y piensas que utilizadas de diferente manera también se puede lograr una interpretación dramática, es decir, tienes algo intuitivo que puede funcionar o no. El músico también interpreta, cada canción es un sentimiento que normalmente no están viviendo y en ese momento hacen que lo viven.

C: ¿Qué te dijo Jorge Drexler cuando le propusiste participar en tu película?

D: Primero que estaba loco, que él nunca había actuando. Después leyó el guión y me llamó un día y me dijo una frase muy bonita que era que a él le gustaría hacer la película para decir las palabras que ese personaje estaba diciendo. Se convenció solo al leer el guión.

C: ¿Qué pros y qué contras tiene trabajar con alguien que nunca ha actuado?

D: Contra ninguna, y pros que no tiene ningún vicio…

C: Es curioso como hay muchos directores que llegan a decir que por eso prefieren trabajar con actores que no son actores…

D: Para mí el actor profesional es muy necesario porque tiene una técnica… Éste es una caso muy particular… Los actores de verdad, los grandes actores te enriquecen muchísimo con su experiencia. No cualquiera puede ser actor, este es un caso muy particular.

C: ¿Crees que has hecho un favor al cine al descubrirle?

D: No… no creo que le haya hecho ningún favor, pero creo que el hecho de que Jorge se haya animado a tomar un riesgo que no necesitaba tomar es algo que lo valoro muchísimo y siempre se lo voy a agradecer. Porque arriesgarse cuando uno no tiene otra opción, pues cualquiera salta del precipicio, pero cuando saltas porque te gusta…

C: Es una película cargada de simbología… música, judaísmo, juego… ¿pero cuál es el símbolo más trascendental?

D: Pues el momento en el que están los dos encerrados en las esferas de agua… Es la idea de que estamos todos dentro de esferas, nos podemos tocar y todo pero en realidad no terminamos de salir de nuestro propio miedo. Escapar de nuestros miedos e inseguridades es la barrera más difícil de atravesar.

C: Esa imagen que describes contrasta mucho con otra en la que aparecen en una piscina de bolas azules, la imagen elegida para el cartel de la película… Te iba a preguntar por esa obsesión por ‘las bolas’, pero no sé si es necesario buscar un sentido a todo.

D: (Risas). No… En Argentina tenemos una frase un poco ordinaria que dice: “no le busques la quinta pata al gato porque te vas a encontrar otra cosa…” (risas).

C: Cuando vemos una película argentina se aprecia un toque particular, un toque que, en general, no tenemos aquí en España, ¿cuál es vuestro ingrediente secreto?

D: A mí me gusta muchísimo el cine español, con lo cual no veo hacer esa diferencia… Simplemente creo que los argentinos muchas veces trabajamos con los diálogos de cierta manera que tiene que ver mucho con una tradición de psicoanálisis, de reflexión en la palabra, de incidir en lo cotidiano, muchas historias se instalan en un cotidiano muy verosímil y eso a veces es atractivo. Pero el cine español también tiene una tradición importante de costumbrismo y de cine cotidiano, así que no creo que sea patrimonio argentino.

C: Sí es cierto que estamos muy hermanados, vamos muy a la par, pero cada uno le da su toque… En ese sentido, ¿qué te llevarías del cine español?

D: Por ejemplo si tuviera que hacer un musical lo haría en España, en el sentido en que existe una industria de entretenimiento de mucho tiempo, con un nivel de sofisticación y técnica… Y tiene muchos grandes actores el cine español… Entonces hay mucho que tomaría de España, de hecho me encantaría hacer una película en España.

C: ¿Y tienes ya algo en mente para hacer aquí?

D: Todavía no, pero puedo proponer… (risas)

C: Abarcando más… quizá la percepción desde fuera es que todo lo que no es cine de Hollywood, es cine independiente, por la forma y el fondo… ¿Tú te consideras un director de cine independiente?

D: Yo soy independiente en el sentido de que elijo qué quiero contar, cómo lo quiero contarlo, qué no quiero contar… Y después me atengo a las consecuencias. No hay una producción desde lo que uno cree que es la demanda, sino que es pura oferta.

C: Es curioso porque los temas de los que hablas son temas ‘muy de Hollywood’, de comedia romántica… ¡La protagonista podría ser Jennifer Aniston!

D: Estoy de acuerdo… ¡Deberían de hacer el remake con Jennifer Aniston! (risas)

C: Sin embargo, la forma de tratarlo es muy diferente, es muy contrastable…

D: No veo mucho el cine comercial americano, así que no tengo nada en contra para decir. Han inventado el cine industrial y creo que hay cosas muy buenas y muy malas, como en toda la cinematografía. El cine independiente está luqueado de cierta manera, pero los norteamericanos se ponen más cuando lo hacen y es más evidente cuando hacen algo malo, nosotros nos podemos esconder más facilmente.