Entrevista Crazyminds con… Chus Gutiérrez: “Hacer cine es poder y las mujeres están expulsadas de los ámbitos de poder”

Existe una compañía de artistas en Cali (Colombia) a la que al parecer todo bailarín de salsa que se precie aspira a entrar, se llama Delirio, es colorista, divertida, ‘buenrollista’… Es también el telón de fondo de la última película de la granadina Chus Gutiérrez: Ciudad Delirio. Los shows que organiza este grupo de artistas se han convertido en una estupenda carta de presentación para los caleños y eso se palpa y vive en este film; pero al margen de esta realidad positiva la ciudad, la directora nos invita a presenciar una historia de amor amable, llena de ritmo, mucho ritmo… y un final digno de Bollywood -sí, por raro que parezca-.

Hemos tenido la oportunidad de charlar con ella sobre esta experiencia junto a las compañeras de Columna Zero y Sensacine, pero… antes de conocerla personalmente dos de los actores que la han acompañado en este proyecto, Julián Villagrán e Ingrid Rubio, nos han dado pistas de cómo es Chus a la hora de trabajar y cómo ha sido recibida en Cali… “Ella se enteró cuando fue allí a preparar la película, pero resulta que hay una canción de Las Chochonis que petó en Colombia”, nos cuenta Villagrán. Hay que aclarar que Las Chochonis era un grupo de flamenco-rap del que formó parte Chus hace unas tres décadas. “Mari Juli… ¡es la Sugar Woman de Colombia! La conoce todo el mundo, desde la gente más joven hasta la gente más mayor. Ella alucinó con ese éxito”, dice el protagonista de la película. “Me la imagino en los 80 igual que ahora, no ha cambiado nada, es igual de punkie que entonces”, añade.

Ingrid Rubio nos confiesa por su parte que “repetiría experiencia con ella cuando quiera (…). Parto de la admiración, es una mujer muy generosa, que tiene super claro lo que quiere, es fuerte, es muy concreta”. Ambos la definen como una persona honesta y directa. Nosotros lo comprobamos de primera mano… en lugar de una entrevista mantenemos con Chus Gutiérrez una conversación que bien podría haberse alargado horas, pero cuando llega la de comer… el estómago manda.

¿Cómo surge la idea de hacer una película en Cali, sobre Delirio?

Esta idea surge de producción, Diego Ramírez, que es el productor colombiano -la película es 75% colombiana, 25% española-, conoce a Elena Manrique, que es la productora española en un encuentro cinematográfico. Entonces Diego le habla del proyecto, de hacer una película sobre salsa, Cali, Delirio… y llegan a la conclusión, no sé por qué, de que sea una directora extranjera o bueno, un director, el que lo haga. Me alegro de que pensaran en una mujer porque normalmente no se les ocurre, -claro que en este caso había otra mujer involucrada-. Es cuando oigo algo por primera vez sobre este proyecto y unos meses más tarde Elena y yo hacemos nuestro primer viaje a Cali, hago toda la investigación porque claro, sí, la salsa, yo conozco la salsa, pero en Cali nunca había estado, tenía que saber de qué estábamos hablando. Me sorprendieron muchas cosas de ahí, yo nunca había estado en un sitio donde la misma música es capaz de unir a todo el mundo. Ves a uno con pinta de rapero, a una señora de 80 años, ves a una niña de 12… Da igual la edad, si eres gordo, flaco o guapa o fea, ¡todo el mundo puede bailar salsa! Es un baile democrático y con el que además todo el mundo se siente identificado. Yo nunca había visto eso. Y todos esos personajes que hay alrededor de este mundo: los discómanos, los clubs, los personajes que va a los clubs… cada club tiene su perfil, uno de son cubano, otro de salsa de plancha, hay de todo. ¡Es un mundo infinito! Y el mundo de las escuelas… los barrios, los niños, las mamás, cómo se organizan cuando no tienen dinero para hacer sorteos y conseguir dinero para los vestuarios. Es un mundo muy grande. Dije, aquí hay para cinco películas, tenemos que hacer una pero… ahora me he quedado con ganas de hacer un documental la verdad, porque es muy interesante.

Tu que perteneces a CIMA, la Asociación de Mujeres Cineastas, ¿por qué crees que hay tan pocas directoras de cine en España?

No es algo solo de nuestro país, si miras la filmografía total estamos en las mismas cifras, entre el 7 y el 10%. ¿Por qué? Pues mira te lo resumo muy claramente: el mundo está en manos de los hombres, porque hacer cine es poder, porque es contar la historia desde un punto de vista y eso es poder, y las mujeres sistemáticamente están expulsadas de los ámbitos de poder. Sois jóvenes periodistas… y estoy segura de que ya notáis cosas raras, preparaos porque no os van a dejar nunca llegar donde queréis llegar, siempre va a estar un tío por delante. Esa es la realidad de todas las mujeres del planeta, muchas lo tienen muchísimo peor porque encima les tiran piedras y las asesinan. El poder está en manos de los hombres, es muy complicado cambiar eso, por eso luchamos por la igualdad, por eso tenemos que ser todas feministas, y los hombres también, porque la igualdad es necesaria, sino seguiremos en esta sociedad patética. Se sigue matando a mujeres por tener más poder sobre ellas, ese es el maltrato realmente, el controlar a otro ser humano. Tenemos que ser más directoras de cine para contar historias con otro punto de vista. Y ya al margen de esto… si os fijáis en los repartos, empezar a fijaros en los personajes femeninos…

Suelen ser accesorios…

No llevan la acción nunca.

Son dependientes de algo…

Exacto. Entonces… ¿qué estamos mostrando de las mujeres? Las únicas películas en las que las mujeres son de verdad protagonistas de su vida, sus impulsoras, son películas curiosamente dirigidas por mujeres. Somos siempre las amantas, las putas, las madres, las hijas… ¡Hombre por favor! ¡Que tenemos una vida! Tomamos decisiones, trabajamos, llevamos casas, llevamos a los hijos, al marido, al amante, ¡to’ pa’ lante!

Hay dos cosas que percibo al ver tus películas, una es que pareces dar voz a las minorías sociales y otra que parece que siempre tienes un vínculo personal con la historia… Como bien has dicho Ciudad Delirio es una idea de la productora, pero me sorprende que no exista nada que te vincule a Delirio o a Cali aunque sea muy remoto…

No, pero es que cuando hago algo me lo creo, cuando hago una película quiero contar una historia que tenga alma y cuando intentas transmitir el alma de las cosas la haces tuya también. Cuando abres una puerta a veces dices bueno… ¿yo una comedia romántica en Cali, la salsa, tal? Pero de repente se abre y es tan… infinito que te va atrapando, entonces ya es tuyo. Yo es que ya me siento caleña (risas), yo es que soy 75% latinoamericana en esta película. Sí que tengo esa capacidad de mimetización, de absorción, quizá porque siempre me ha gustado viajar, he viajado desde que era muy pequeña, desde los 18 años estuve viviendo fuera del país, entonces pues también tienes más capacidad de empatía, te adaptas más rápido, entiendes los códigos más rápido… A mí me gusta, para mí llegar a una cultura desconocida siempre es un reto y nunca me da miedo, me dan más miedo otras cosas, pero no me da miedo llegar a otra cultura nunca, siempre es como ‘¡guau, qué divertido!’ porque voy a aprender cosas que no sé. Ahora por ejemplo estoy viviendo en Túnez también…

Entonces… ¿habrá proyecto cinematográfico en Túnez?

No lo sé. Bueno, vamos a ver, porque son las elecciones ahora, entonces a ver qué pasa, si salen los islamistas no podré…

Sueles también, aunque sea con pequeñas pinceladas, denunciar determinadas situaciones difíciles, en este caso retratas las escuelas de danza o el trabajo de los médicos allí, no sé si querías dar alguna pista al espectador para que ponga el foco en algún sitio concreto.

No… yo no quiero poner nada. Realmente la película es una comedia, no estamos hablando mucho de la realidad, es una película amable, ligera, bella, para bailar, para cantar, para disfrutar, algo que también es super necesario. Una periodista me dijo, ‘ay chica, después de ver esta película hoy el día me gusta mucho más’, pues bueno también eso es necesario en la vida. Yo soy la primera que, bueno, Retorno a Hansala era una película muy dura, pero sin embargo digo joé es que una buena comedia te arregla el día. Todos necesitamos de todo un poco y hacer películas que te hacen un poquito más feliz porque también muestran que en la vida también hay cosas muy positivas.

¿Qué buscabas en los actores protagonistas y por qué te decidiste por Julián Villagrán y la colombiana Carolina Ramírez?

Sobre Carolina Ramírez, el productor colombiano lo tenía muy claro, primero porque ella es caleña, segundo porque es una actriz muy, muy conocida en Colombia y tercero porque es bailarina. Cuando la conocí me encantó, además de ser una super buena actriz es una mujer encantadora y es verdad que si tienes que trabajar, si es encantadora pues mucho mejor. Es sencilla, amable y eso que es hiper famosa allí, no podíamos rodar en la calle porque era imposible, teníamos muchos problemas porque se lanzaban a por ella, había que poner seguridad… porque ha hecho series de televisión diaria de años, se creen que es como su hermana.

Chusyequipo

Pero el fenómeno fan es muy bonito también…

Bueno muy bonito… perdona, para ella no es muy bonito, es muy agobiante, si te haces una foto con uno tienes que hacerte la foto con cien. Yo lo veo y digo, ¡qué horror! El caso es que cuando Carolina vino a Madrid, que vino en un viaje a Europa por placer, le dije, vamos a aprovechar y hacemos casting… Yo ya había hecho pruebas para los chicos, entonces es cuando ya les junto, porque claro si vas a rodar una historia de amor lo importante también es la química, ver cómo funcionan. Ahí es cuando hice las pruebas y cuando vi a Julián Villagrán y me enamoré mucho de los dos. Yo creo que Julián de alguna manera es un poco el ‘antigalán’, yo lo llamo el ‘galán contemporáneo’, un hombre que se aproxima más a lo que una mujer de ahora puede buscar, un hombre pues no tan guapo, tan chulo y tan sexy, sino un hombre con el que puedes hablar, que es muy importante, que puede tener su punto de fragilidad, puede tener sentido del humor, te puede hacer reír, te puede producir ternura…

Otra apreciación… en tus películas parece haber un ‘aura documental’, la imagen es muy cercana a este tipo de género, me gustaría saber si hay algo o alguien que te haya influido para hacer tu cine de esta forma.

Sinceramente, yo esa cosa que dices del documental no la entiendo, y me lo han dicho tres ya.

No sé, es porque es una imagen cercana, retratas la realidad sin parafernalias…

Puede ser que tiene un tono fresco, pero no es un documental, el documental es otra cosa.

Claro, obviamente…

Pues yo que sé, porque es mi forma de contar, tampoco lo he analizado, yo no lo puedo analizar, eres tú la que lo analizas, la que lo ve. Yo hago las cosas como yo creo que debo hacerlas, realmente tú me dices eso y yo digo, ¡ah, pues qué curioso!, pues no lo sé, no sé por qué hago eso.

¿Quizá porque has mamado de este tipo de cine? No sé, pregunto.

Qué va, no tiene nada que ver, yo soy de ficción, yo siempre he hecho ficción. También me encanta el documental, para mí un buen documental es oro líquido, pero me gusta desde Casa Blanca hasta el cine de Woody Allen… ¿Woody Allen sería también documental?

Hombre, él cuenta mucho de sí mismo. Tiene un estilo egocéntrico que lo aleja del ‘tono documental’.

¿Pero no será porque pertenece a otra cultura? ¿Y porque son personajes que no conoces realmente?

Pero nos referimos al tipo de planos, recuerdan más a los que se pueden ver en un documental que a los que se ven en una ficción… Y tampoco es ‘dogma’, porque no marea (risas)

No sé qué cine veis… (risas). Es que el lenguaje del cine ha evolucionado tanto, tenemos una cultura audiovisual brutal. No sé, pero en cualquier caso más que ‘estilo documental’, me gusta más ‘estilo cercano y fresco’.

Con eso nos quedamos Chus.