El renacido: Leonardo DiCaprio está revenido

The Revenant se tenía que haber estrenado en España con el título de El revenido. Pero somos muy cagones. Creemos que la gente lo puede entender mal, tomárselo a cachondeo, y no ir a verla. Y bastante tiene ya DiCaprio con lo que tiene en la película, como para no ir a verle. Pero yo la hubiera estrenado así, porque Leonardo DiCaprio, en esta película, está revenido. De vuelta. Y Alejandro González Iñárritu, también. El último ganador del Oscar, aspira a lo que sólo han conseguido John Ford y Joseph Mankiewicz, ganar dos Oscar consecutivos como mejor director. Veremos si los académicos se decantan por lo clásico, por lo moderno o por qué, pero podemos estar ante un momento histórico.

Para conseguir tal hazaña, Iñárritu presenta El renacido, epopeya sobre la superación de Hugh Glass, que después de ser atacado por un oso, es abandonado por su grupo de tramperos y exploradores, que le dan por muerto creyendo las palabras de uno de ellos que le traiciona. Pero no estaba muerto, no, no. Ahí empieza la segunda parte de la película. El renacido muestra alguno de los márgenes de la Historia oficial, donde se quedan los posos de la sangre, la violencia, la traición y la venganza.

No se puede negar el despliegue técnico que hace de El renacido una película interesante. Planos secuencia, giros de 360 grados, panorámicas más o menos arriesgadas. Y además, en algunos momentos, todo junto. Recursos que sirven para unir tramas, y darles continuidad; coreografiar una escena de acción solapando varios protagonistas a pie o a caballo, y aportar tensión; o mostrar un personaje que hace lo mismo con un rifle que con un palo, y describirle. Tampoco se le pueden poner pegas a la sobria y mágica fotografía del mejicano Emmanuel Lubezki, que podría ganar su tercer Oscar consecutivo (otro momento histórico) tras ganar su tercer BAFTA consecutivo. Lástima que el vaho o la sangre ensucien la cuarta pared y la rompan.

Poco se puede decir del apartado interpretativo. Todos a la altura precisa, liderados por una parte por Tom Hardy, que está bastante bien, aunque salga poco, y por la otra Leonardo DiCaprio, que sí, que sufre mucho, y no le pasan más cosas porque la película se acaba, pero no creo que sea el mejor trabajo de su vida. Lo que le sitúa como favorito para ganar el Oscar (¡Será por momentos históricos!), si seguimos esa ley no escrita que dice que en Hollywood no siempre te premian por tu mejor trabajo. Si en la Academia no les da por la Memoria Histórica con Dalton Trumbo, homenajear a Steve Jobs o al primer hombre en sembrar patatas en Marte, el Oscar es de DiCaprio.

Me surgen dudas con otras cosas. Dudo porque la película empieza a volverse previsible desde la pelea con el oso. Lo que me hace dudar de hasta qué punto son necesarios 157 minutos para contar algo que se podría hacer en menos tiempo. Eso provoca que la narración no quede maciza y se creen lagunas donde el tiempo se dilata o corre más lento. Más que una crítica, es una cuestión de preferencias. Cada uno hace el cine que quiere, o que puede, o que le dejan. No es un tipo de cine que no me guste. Es que prefiero otros.

El renacido es una película interesante, pero que me gusta menos que otras de González Iñárritu. No he visto todas las nominadas de este año, por lo que no puedo opinar sobre sus posibilidades. Claro, que tampoco es necesario ser el mejor, basta con ser el menos malo.

No sabemos qué depararán los Oscar, pero en estos meses, dentro del mundo del cine se han abierto dos debates. Uno sobre si los Oscar son racistas, y otro sobre si Leonardo DiCaprio siempre es ninguneado en los Oscar. El primer debate me parece absurdo, fruto de los tiempos extra sensibles que vivimos. Nada nace hoy sin polémica. También sería racismo votar sí o sí a un intérprete o cineasta o técnico negro, aunque sea el peor de la categoría.

Y el segundo debate es tan absurdo como el primero. Decir que otras veces lo mereció, es decir que otros actores no lo merecieron. Eso tan español de “la democracia sólo funciona bien cuando ganan los míos”. Podemos repetir el mantra, o revisar quienes fueron nominados y premiados en esas ediciones y ver qué opciones hubo. Por cierto, si se hace eso, se descubrirá que dos de los cuatro premios que no ganó Leo, fueron ganados por actores negros (Jamie Foxx y Forest Whitaker). Esos a los que se maltrata en los Oscar. Así que a ver si os aclaráis.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7,5/10