Estrenos… El Lobo de Wall Street de Martin Scorsese

Una nueva película de una de las pocas leyendas del cine americano que quedan en activo (ahí todavía perseveran mitos como Clint Eastwood, Francis Ford Coppola o Woody Allen) siempre es una buena noticia. Y afortunadamente nos encontramos ante un film que no nos hace pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor.

La película cuenta la historia de un principiante y ambicioso broker que quiere abrirse camino en el mundo financiero y hacerse lo más rico posible, en resumen, lo que comúnmente se llama el sueño americano.

El tono podría confundirse al principio con el de parte de la más reciente filmografía de Scorsese como Shutter Island (2010) o El Aviador (2004), donde la filosofía del más es más parecía estar por encima de cualquier intento de sutileza. Pero en El Lobo de Wall Street algo cambia. Para empezar la propia historia basada en múltiples excesos (las drogas, el sexo y los “fuck” campan a sus anchas) y un muy logrado cambio de registro en varios momentos (llegando a tocar la comedia, el drama o casi la denuncia política), provocan que ese superávit en la puesta en escena sume y no reste.

Los 180 minutos de duración pasan en un suspiro gracias a un ágil montaje y a una acción sin pausa en las que destacan las escenas con multitudes, ya sea en las oficinas o en fiestas, en las que nadie desentona y todo el mundo está actuando (lo que no es nada sencillo).

Si hay que ponerle un pero, se encuentra en algún personaje secundario que es un poco caricaturesco, como el interpretado por Jonah Hill (que por otra parte se está especializando en este tipo de personajes de reparto que se llevan buena parte de la película a su terreno, como en Moneyball o Cyrus) o algún que otro secuaz de Leonardo DiCaprio. Pero esto no disminuye la calidad de un reparto acertadísimo e interpretaciones dignas de reconocimiento, como por ejemplo el también director Rob Reiner, Jean Dujardin o Kyle Chandler.

Matthew McConaughey merece mención aparte, está en un estado de gracia que le permite encadenar proyectos tan interesantes como Mud, Killer Joe, Magic Mike ola pendiente de estreno Dallas Buyers Club (por la que ha recibido un merecidísimo Globo de Oro y que le hace aparecer como uno de los favoritos en la carrera de los Oscar). Aquí su personaje inicia en los misterios del juego de la Bolsa al de DiCaprio y, le hace ver su “particular realidad” sobre el bien y el mal.

El guión está basado en la autobiografía de Jordan Beltford y se rumorea que a Scorsese le costó una buena cantidad de dólares convencerle de llevarla al cine. Y como una muestra más del capitalismo desbordante del que se habla en la película, Beltford está cobrando en la actualidad 3.500 euros por conferencia que da explicando sus andanzas.

Como siempre en las películas de Scorsese la banda sonora está bien presente, por ejemplo con canciones de Los Ramones Muddy Watters y la composición de la partitura original de Howard Shore.

A parte de la crítica al sistema económico, la película deja alguna que otra reflexión más. ¿Merecemos por nuestra pasividad ciudadana que alguien nos maneje y nos time, estamos incluso esperando que esto pase? O ¿estamos seguros que vale la pena llevar una vida larga guiada por el orden y la rectitud o sería mejor ser un Jordan Beltford?

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7,5/10