Cine Independiente… Perfect Sense: El amor en el fin del mundo.

PERFECT SENSE
Soy muy fan de Eva Green. Es una de las pocas actrices cuya carrera sigo atentamente, y suelo ver todos aquellos filmes en los que se prodiga, aunque su preferencia por el cine independiente (Cracks, Womb) no lo haga precisamente fácil. ¿Por qué? Porque, además de con su incuestionable belleza, la actriz cuenta con una tendencia a escoger papeles de mujeres inestables y complejas, a las que interpreta de forma fascinante, aunque en muchos casos el resto de la película no esté a la altura de su actuación. Por suerte, este no es el caso de Perfect Sense.

El filme, muy bien acogido en el pasado Festival de Sundance, es un drama apocalíptico, aunque no al uso, en el que toda la humanidad se ve afectada por una extraña enfermedad que produce la pérdida de los sentidos. En medio de toda esta situación se encuentran Susan y Michael, una epidemióloga y un chef, que se enamoran en medio del caos. El olfato es lo primero en desaparecer, seguido del gusto. Después del pánico inicial, la gente vuelve a sus vidas, busca nuevos placeres, y encuentra belleza donde antes no había reparado en ella. Este es el mensaje positivo del filme, nuestra capacidad de adaptación, de ser capaces de desprendernos de todo aquello que no es esencial, y seguir viviendo. En medio de todo esto, Susan y Michael se exploran mutuamente, disfrutan de los sentidos que todavía quedan, mirando el mundo con nuevos ojos, con desconcierto, temor, y fascinación. Después se produce la pérdida del oído, con la que llega la confusión y la desesperación, y la película se embarca en su recta final, con unos últimos minutos descorazonadores.

Ambientada en Glasgow, y protagonizada por Ewan McGregor y por la ya mencionada Green, ambos estupendos en sus respectivos papeles de dos solitarios perdidos que se encuentran en un mundo en pleno derrumbe, Perfect Sense está dirigida por David Mackenzie (que tiene a sus espaldas cintas como Young Adam, American Playboy y Obsesión), y completa su reparto con Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane y Denis Lawson. 

Entre los aspectos a destacar están la fría fotografía, la bien escogida banda sonora, y un guión que deja que la palabra la tengan las miradas y gestos de los protagonistas, cuyas actuaciones sobresalen especialmente en las escenas íntimas.

El filme puede recordar a Never Let Me Go, por la tragedia que embarga a los enamorados, sobre la que ellos no tienen control alguno, y que no pueden más que esperar a que les sobrevenga. La sensación que deja al terminar es entre bella y terrorífica, y marcada por ese mensaje de que “Sin amor, no hay nada.”

 

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7/10