CINCO METROS CUADRADOS (Max Lemcke, 2011)

Estamos aburridos de ver historias similares, hasta hace no mucho era el pan de cada día en informativos, en la radio, en periódicos. Ahora sufrimos las consecuencias. Estamos aburridos de verlo, pero no deja de impactarnos, y más aún si lo vemos en pantalla gigante. Cinco metros cuadrados trata un tema que nos llena de incredulidad, de odio, de sed de venganza… Parece, por este abanico de sensaciones que describo, que pudiera ser esta una película de acción, plagada de violencia y sangre. Acción nos da ganas de ver, corrijo: más que acción nos apetece ver reacción. Violentos nos sentimos ante las circunstancias de los personajes. Y sangre, quizá a más de uno le apetecería ver un final sangriento ante la impotencia de la situación que nos describe Max Lemcke, el director.

Entenderéis todo cuando os desvele el tema principal de esta historia: la especulación inmobiliaria, esa especulación que ha dejado en la más absoluta miseria a tantas y tantas familias. Lemcke se ha fijado en las vivencias de estas familias, en situaciones reales, en situaciones límite, y lo ha reflejado en una pareja que está a punto de casarse y como no, decide comprarse un buen pisito sobre plano, con vistas al mar. Ese pisito se queda en una cutre estructura de hormigón aguado que jamás verá su patético esqueleto cubierto de ladrillos. Entre tanto la pareja ya ha pagado 50.000 euros.

Lo que quizá chirría y sorprende al espectador son los actores que interpretan a esta pareja, pareja de cómicos, gran pareja del cine español actual, con una química de la que pocos actores pueden presumir de tener con sus compañeros. Fernando Tejero y Malena Alterio, interpretando a Álex y a Virginia. Parece con esta elección que Max Lemcke nos invita a ver una comedia y de hecho eso seguramente creerá el espectador hasta bien avanzada la película, lo creerá no sólo por el elenco que participa en ella, también por esos planos abiertos, llenos de luz, bañados por el sol de Alicante, un drama de cine social suele tener una imagen más sombría. Sin embargo, paulatinamente la trama de Cinco metros cuadrados adquiere un matiz tan perturbador que la única risa que puede provocar es la irónica.

Desde tu butaca puedes llegar a sentir la indignación que siente el protagonista. Y si has vivido de cerca una situación similar a es posible que te broten lágrimas de rabia. Sientes ira, ira homicida… Llegas a sentirla no solo por el duro trasfondo de la historia, sino también por la gran interpretación de Fernando Tejero, brillante y enormemente apoyada además por la de su compañera Malena. Sorprende gratamente ver a este actor, para muchos encasillado en la comedia, abordar un papel tan dramático.

Sale uno de la sala con la sensación de que se ha hecho justicia en esta ‘ficción’, pero no puede evitar pensar en la triste realidad de muchas personas a las que como a Álex, les han arruinado la vida.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 8/10