Adiós al lenguaje, ¿Adiós al cine?

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No avisamos en el avance de estrenos porque pensábamos que no era definitivo pero efectivamente, la última película de Jean Luc Godard (al que vemos en la imagen durante el rodaje) se ha estrenado mutilada.

No ha bastado con una escasísima distribución (no digamos nada fuera de las grandes ciudades), sino que sólo se proyecta en 2D y no en el formato para el que fue creada por el genio francés.

El caso es particularmente grave por la propia naturaleza de la película. La intención de Godard de experimentar con el 3D no era un mero artificio, ni un espectáculo de circo para entretener, sino buscar nuevas formas de expresarse y comunicarse con el espectador.

La decisión es comparable a si un disco no lleva la pista de la voz del cantante o si un libro es publicado cambiándole los signos de puntuación. La película que podemos ver es otra cosa a la imaginada por su creador.

Una de las preguntas que se nos ocurre, es dónde quedan las justificaciones en contra de acceder al cine menos comercial a través de cauces alegales. La distribución en salas es muy limitada, sumidos como estamos en un casi completo monopolio por parte de unas pocas compañías exhibidoras. Y no digamos nada de la calidad de la exhibición, donde con un poco de mala suerte verás fluctuaciones constantes en la luz de la lámpara o escucharás un sonido sin calibrar puede que nunca. Llegando al punto de ver cine mejor en casa con un desembolso no tan grande. Si el cine online consigue ampliar su catálogo y reduce el tiempo de estrenos le habrán dado el golpe de gracia a los cines en las grandes superficies.

Ahora bien, no se podría haber encontrado un espacio para su proyección en salas u horarios alternativos (tal vez en museos o filmotecas), no había ni un resquicio donde poner la obra de uno de los más grandes creadores de la historia del cine…

No es una película muy accesible pero si no se da la oportunidad al espectador nunca lo podrá ser, ni esta ni ninguna obra de arte, que casi como definición debería buscar la radicalidad y los límites de la representación.