13 ASESINOS (Takashi Mike, 2010)

Llevamos semanas criticando lo aburrida que es la cartelera veraniega y, cuando ya parecía que el desastre iba a ser irremediable, nos llega esta pequeña joya del país del sol naciente. Nada menos que la (antepen)última película del siempre polémico y ecléctico Takashi Miike, que esta vez se atreve con el Chambara (cine de samuráis, a grandes rasgos) y encima con un remake del clásico de Eiichi Kudo Los trece asesinos (1963) en la que un reducido grupo de samuráis decide vengar y devolver la dignidad a una familia asesinando al protegido del Shogun, un sanguinario noble protegido por un fiel ejército de doscientos guerreros.

Como puede observarse, la trama sigue la estela de otros clásicos como Los siete samurais o 47 Ronin, lo que no impedía a la original ser un disfrute de primer nivel y no una copia burda como podría parecer a simple vista. En el caso que nos ocupa, Miike pone un gran énfasis en recrear un “Chambara crepuscular”, esto es, del mismo modo que en los últimos años las películas de western americano se dedicaban a alejarse del mito y mostrar la verdadera cara del “héroe del oeste”, en este caso Miike profundiza en los personajes mostrando además de los típicos valores japoneses de dignidad y deber, el del miedo (magistralmente captado en una escena con la animadversión por los insectos) y en la época en que desarrolla la trama, justo al final de la era del shogunato, con lo que durante todo el metraje se nos presenta un mundo a punto de desaparecer.

La película viene directa de una gran carrera internacional, de haber pasado por las secciones oficiales a concurso del Festival de Venecia 2010 y de Sitges o ganar cuatro premios de la academia de cine japonés, y la verdad es que no es para menos. La cinta está elegantemente distribuida en dos actos bien diferenciados; mientras que durante la primera hora nos adentramos en la psicología de los personajes o somos testigos de la sádica crueldad del protegido del shogun (atención a las escenas sangrientas, donde Miike se engrandece con su rico y retorcido imaginario visual). La parte final, de unos cincuenta minutos de duración, es una mastodóntica trifulca a espadas que huele a otra época y que está tan bien rodada, sin apenas trucos por ordenador y manteniendo en todo momento un punto de vista claro que permite seguir la acción al espectador, que eleva aún más a la película a la categoría de “clásico contemporáneo”. Por otro lado, la buena medida del tempo y el montaje, junto a una sobriedad interpretativa o la sensacional puesta en escena con efectos especiales tradicionales (salvo unos toros “embolaos” que quitan algo de verosimilitud a la pelea) hace que nos encontremos ante la que seguramente sea la mejor película de la cartelera de verano.

Respecto a su autor, creo que es una de las películas más contenidas de Takashi Miike y aun así consigue impregnar de un aura autorial a todo el film, por tanto las “locuras” de este director no son en ningún momento excesivas y resultan verosímiles, aun así un personaje, el decimotercer asesino, es totalmente “Miikeano” y con él de nuevo introduce sus ya habituales dicotomías entre escenas sobrias y elegantes y otras alocadas y surreales. A este último pertenece el estupendo guiño casi al final de la película a aquellos que se quejan de la incoherencia de su obra, una genialidad que no quiero estropear para que descubra el espectador por si mismo.

Por otro lado me gustaría comentar que no todo el mundo disfrutará 13 Asesinos por igual, pues la segunda mitad a muchos les resultará demasiado sangrienta, en otras palabras; no es la película ideal para una primera cita precisamente y es importante saber que uno no va a ver sólo cine de entretenimiento, (que también), sino cine de calidad. Es por ello que ciertos momentos puedan resultar algo densos, como toda la planificación del asesinato, y que la batalla final, que como ya he comentado está magníficamente rodada, pueda llegar a cansar a algunos espectadores, aunque afortunadamente es lo suficientemente dinámica como para que en ningún momento se haga demasiado larga ni repetitiva, lo que es casi un milagro tratándose de escenas de acción. En cuanto a los actores, el dueño de la función es Koji Yakusho, conocido por Babel o La anguila del gran Imamura, todo un ejemplo de sutileza gestual y consigue que su personaje, un samurai con contradicciones (defiende al Shogun pero organiza el asesinato del cruel heredero).

Finalmente, comentar la alegría que, de vez en cuando, se produzcan remakes tan interesantes y que aporten tanto como éste. Aun así, he de advertir que el mismo no llega al nivel del original, todo un clásico del chambara, no en vano, Miike le ha cogido gusto a los remakes (desde 2006 sólo realiza secuelas, adaptaciones o remakes, eso si, siempre desde su particular visión del mundo), la próxima película estrenada en Cannes de este año, es Harakiri (seppuru) la obra maestra de Masaki Kobayashi, veremos qué tal. Por el momento, para quien quiera revisar la original en que se basa 13 Asesinos que sepa que se trata de una trilogía conocida como Samurai revolution que su director, Eiichi Kudo realizó entre 1963 y 1966 cuya primera entrega sería ésta que nos ocupa, seguida de El Gran duelo (1964) y Los once samuráis (1966). Como última recomendación para su pleno disfrute recomiendo, como siempre, verla en versión original.

PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 7.5/10