RESTLESS (Gus Van Sant, 2011)
Gus Van Sant (Elephant, Paranoid Park) vuelve a centrar su último trabajo en uno de los temas más recurrentes de su filmografía, la adolescencia, en un filme protagonizado por Mia Wasikowska y Henry Hopper (hijo de Dennis Hooper), con el que coquetea de nuevo con el cine más comercial.
La cinta cuenta la historia de dos jóvenes, Annabel y Enoch, en cuyas vidas la muerte tiene una fuerte presencia, y con la que cada uno trata de lidiar a su manera. Mientras Enoch, que acaba de perder a sus padres en un accidente de tráfico, se dedica a irrumpir en funerales de desconocidos, y a jugar a hundir la flota con Hiroshi, el fantasma de un piloto japonés de la II Guerra Mundial, Annabel es una joven enferma de cáncer llena de positividad, y con una inquebrantable pasión por la vida.
Restless no destaca por su originalidad (la historia recuerda a películas como Love Story, o la más reciente, y basada en un Best Seller de Nicholas Sparks, Un paseo para recordar), y tampoco logra evitar caer en la mayoría de los clichés del género romántico, pero, a pesar de esto, consigue conquistar gracias a la presencia de Wasikowska, que brilla por sí sola (menuda carrera le espera a esta chica, que lleva bordando papeles desde su trabajo en la excelente serie de HBO In Treatment). Para Hooper este es su primer filme, y su interpretación es especialmente acertada cuando comparte pantalla con la actriz, con la que muestra una gran compenetración.
El resto del casting está compuesto por Ryo Kase, Schuyler Fisk, Jane Adams, Lusia Strus, Chin Han, Victor Morris y Jesse Henderson, todos correctos, aunque respecto a los que hay poco que destacar.
El guión ha sido elaborado por el debutante Jason Lew, que estudió con la actriz Bryce Dallas Howard, la que le animó a sacar adelante el libreto, y que se ha encargado de producir la película junto a su padre, el director Ron Howard.
La cinta ha pasado bastante desapercibida, tanto por la cartelera como por festivales (fue la encargada de inaugurar la sección Un Certain Regard en Cannes, quedando así fuera de competición), y es que Restless, a pesar de sus aciertos, está llena de lugares comunes, trata de parecer más trascendente y profunda de lo que es en realidad, cayendo por momentos en la cursilería, y buscando la lágrima fácil. Pocos son los aspectos en los que consigue salirse de la norma, pero entre los que sí, y aparte de los ya mencionados, podemos destacar una cuidada fotografía, un original vestuario, y la poesía que invade contadas escenas, como cuando los protagonistas se adentran en el bosque, que son realmente hermosas.
PUNTUACIÓN CRAZYMINDS: 6/10























